diciembre 12, 2018

Exploramos el espectacular desierto de Wadi Rum por libre


Me desperté con la manta por la frente, acurrucado bajo ella, tentado por la comodidad a seguir durmiendo pero deseando salir a descubrir el desierto jordano. Me destapé tímidamente la cara, sintiendo el frío seco del exterior, para echar un vistazo por la ventana. Parecía despejado pero el sol todavía no había salido, debíamos aprovechar aquella luz.

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Unai también se puso rápido en marcha y le animé a mirar el paisaje a través del cristal. "Mira dónde estamos". Paredes de roca vertical de cientos de metros de alto se erguían a ambos lados del pueblo. Eran de color rojizo y de formas redondeadas. Fue un impacto descubrir que habíamos llegado al pueblo y dormido entre ellas sin saber que estaban ahí.


Era fácil saber a dónde ir. Sólo tendríamos que seguir el canal que formaban estas murallas naturales. La población acababa en seco y enseguida comenzamos a caminar sobre la arena naranja de Wadi Rum. Venir aquí por nuestra cuenta nos iba a limitar mucho, y no teníamos tiempo para recorrer el desierto con propiedad, pero no nos imaginábamos que nada más levantarnos de la cama ya íbamos a poder disfrutar de estos paisajes.


Desde el inicio se nos unió este perro de pelo dorado al que llamé instintivamente Dingo. Dingo era temeroso de los humanos, pero con un par de gestos suaves nos ganamos su confianza y nos acompañó durante casi toda la travesía.


Cuando las montañas dieron paso a la gigantesca platea de arena, nos dimos cuenta de que no sabíamos qué dirección tomar. Teníamos un precario mapa de Internet con localizaciones célebres, pero la mayoría de ellas sólo estaban al alcance de un coche. Decidimos fijar nuestro objetivo en la "duna roja", a unos tres kilómetros hacia el sur.




La magnitud de este lugar era sobrecogedora, a destacar el poderoso significado que tenía para un cinéfilo como yo. Recorría uno de los escenarios más emblemáticos de "Lawrence de Arabia" o, sin ir más lejos, la reciente "The Martian". Mientras fantaseaba con escenas de cine, la mole de Khazali se hacía cada vez más grande y el frío de la mañana se disipaba.


Llegamos entonces a los pies de la "duna roja", que se posaba sobre un pedestal de roca que tenía pinta de buen mirador. El calor pegó por primera vez con fuerza cuando comenzamos a subir esta ladera de arena rojiza, mientras nuestros pies se hundían en ella y a veces nos hacían retroceder.


Pero las vistas desde arriba no nos defraudaron.



Tras descender la duna a paso veloz (mientras otros viajeros que subían nos miraban con envidia), juraría que había más arena en mis playeras que en el desierto. Nos acercamos entonces a esa gran abertura que partía la montaña en dos, era el Cañón de Khaz'ali, un espectacular barranco altísimo y angosto por el que se puede transitar sin problemas. En algunas de estas paredes se encuentran jeroglíficos y dibujos de poblaciones antiquísimas que, por desgracia, no supimos localizar.


En el trayecto de regreso al pueblo, impresionados todavía por las escarpadas estructuras naturales que nos marcaban el camino, nos cruzamos con numerosos jeeps que iniciaban los tours del día. Nuestra experiencia en Wadi Rum, en cambio, ya entraba en su recta final. La visita a este desierto, aunque rápida, no podía habernos dejado más boquiabiertos.


La guinda a las buenas sensaciones la pondría la ducha en casa de Abu Ali. Además, él nos ayudaría a llegar hasta Petra.

Diario anterior: Sobre entrar a Jordania y buscar casa en el desierto
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diciembre 09, 2018

Un amanecer sobre las montañas de Ifugao en Sagada


La segunda mañana en Sagada nos despertamos muy temprano, mucho antes, de hecho, de que se pudiera considerar "la mañana". Era noche cerrada y hacía bastante frío, pero debíamos iniciar nuestra excursión a esa hora para llegar a tiempo al amanecer. Nuestro destino era Kiltepan View, un mirador en lo alto de una montaña cercana. Utilizamos el recién adquirido mapa y un par de vistazos al Maps.me para guiarnos hacia las afueras del pueblo y seguir la carretera correcta. Pronto la temprana claridad del amanecer nos permitió guardar las linternas.


Amanecer en el mirador de Kiltepan

En Kiltepan ya había gente y grupos de comerciantes que preparaban sus pequeños puestos de comida. Neda y yo nos las arreglamos para encontrar un hueco en la empinada ladera desde el que presenciar la salida del sol. Cuando éste apareció en el horizonte, se hizo visible el mar de nubes que cubría los valles a nuestros pies.


La luz peinaba las crestas y espesaba el aire húmedo formando columnas horizontales de brillos y sombras. Allí al fondo, sinuosas terrazas de arroz de un color verde intenso eran poco a poco iluminadas por los rayos solares. La perspectiva nos influyó vértigo.



Volvimos al pueblo, esta vez viendo el paisaje que anteriormente habíamos atravesado en la oscuridad. Las casitas aparecían entre el escarpado terreno como setas de colores. Compartían las las colinas con impresionantes salientes de roca afilada, entre cuyos pilares alguien había encajado ataúdes incontables años atrás.


Dónde comer o cenar en Sagada

Nos gustó mucho Yoghurt House. Una coqueta casita de madera de dos pisos, con todo tipo de comida y una terraza estrecha en la parte superior donde tomar algo sobre la carretera. Aquí vinimos una tarde a tomar una cerveza con Pak, un buceador y guía español por aquel entonces asentado en Malapascua que buscaba a alguien en Sagada con quien charlar un rato. ¡Nosotros encantados!

Yoghurt House
Ubicación

También nos pasamos con Pak por el Sagada Brew, un acogedor café que nos llamó la atención por los pasteles y magdalenas de chocolate expuestos en su mostrador. Mmmm chocolate...

Sagada Brew
Ubicación

Pero sobre todo tenemos un especial recuerdo de Gaia Cafe, restaurante vegetariano y tienda de artesanías, prácticamente colgado sobre los arrozales del valle Ambasing, al sur del pueblo. Al parecer se hizo famoso entre los nacionales por aparecer en una película filipina, y viendo su poder escénico puedo entender por qué eligieron este lugar.

Gaia Cafe
Ubicación


Ver el cielo cambiar de color sobre los arrozales, rodeados por el silencio de la montaña, fue algo que nos cautivó. De no ser por el largo e inclinado camino de vuelta a casa, habríamos venido muchas veces más. Se hacía "tan cuesta arriba" que no nos venía mal parar para refrescarnos y recuperar fuerzas, por ejemplo, en el rústico Rust 'n Wood Cafe. Un banana shake en una gruesa jarra de cristal era la excusa perfecta.


Y aunque la serenidad de la noche en Ifugao también era atractiva, el frescor que traía consigo nos invitaba enseguida a buscar refugio entre las mantas de la cama. Aquella última noche dejamos las mochilas preparadas, todo listo para recibir el siguiente día con un nuevo viaje en autobús a través de las montañas.


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diciembre 07, 2018

Vídeos del Paraíso: Varanasi, India

VARANASI 2018

Ojalá se pudiera expresar con imágenes y sonidos lo que se vive en Varanasi. La experiencia en esta ciudad va más allá de las palabras y los relatos. Hay que estar allí para entender lo que Benarés es de verdad. Yo he intentado acercarme a ello por medio de este vídeo, y espero que os transmita una mínima parte de lo que me transmitió a mí este lugar.


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noviembre 29, 2018

Sobre entrar a Jordania y buscar casa en el desierto

Lo nuestro con Israel fue "Hola y hasta luego", y cuando bajamos del taxi apenas miramos a los lados. Allí, al fondo de la solemne avenida que marcaban los edificios alineados de la frontera de South Wadi Araba, ya se podía ver la tierra jordana, que hace rato había visto los últimos rayos de sol.

Entrada a Jordania por Wadi Araba

Para salir de Israel se paga una tasa. Esta tasa va acompañada de una comisión que, si es abonada conjuntamente por varias personas, se reparte entre todos los miembros del grupo. Nosotros coincidimos aquí con un grupo de viajeros españoles con los que pudimos compartir este gasto.

Salir de Israel por South Wadi Araba: 101 NIS 23,5 €
Cambio: 4,3 NIS = 1€ (aprox.)
+ comisión (a compartir)

Tras cambiar nuestro dinero a dinares jordanos (JD) nos pusimos a la cola y atravesamos los controles fronterizos.

Entrando a Jordania a través de Aqaba (tanto por vía marítima, aérea, como por la frontera en South Wadi Araba) el visado es GRATUITO. Por el resto de fronteras el visado de entrada única cuesta 40 JD 45,45 €
Cambio: 0,88 JD = 1€ (aprox.)
.

Antes de acceder definitivamente al país, tuvimos que pasar por la oficina de inmigración y responder a un par de preguntas. Nos atendieron unos simpáticos y desenfadados oficiales que remarcaron la necesidad de que tuviéramos claro cuánto tiempo íbamos a estar en el país. ¿Por qué? Aquí va el asunto:

Se ha extendido la práctica de visitar Jordania de manera exprés, estando dos días (o a veces incluso menos) con el fin de ver, en la mayoría de los casos, Petra y regresar tras la visita. El Gobierno, con la intención de contrarrestar este tipo de turismo ha impuesto tasas extra para las personas que pasen menos de tres noches en el país. Este impuesto es de 40 JD 45,45 €
Cambio: 0,88 JD = 1€ (aprox.)
.

Haciendo un cálculo rápido, no creíamos que pasaríamos menos tiempo que ése antes de salir a Israel, así que no sería nuestro problema. Los españoles con los que coincidíamos viajaban con el Jordan Pass, pero con el visado gratuito y la intención de pagar únicamente por la entrada a Petra, no nos cundía. Aún así, os comento:

Sobre el Jordan Pass

El Jordan Pass es una opción muy interesante para los viajeros que vayan a visitar un alto número de monumentos ya que incluye todas las entradas, y es más práctico aún para aquellos que accedan al país por otra frontera que no sea la de Aqaba, ya que cubre el precio del visado*.
Hay diferentes precios dependiendo del número de días que se quiera entrar a Petra.
*El Jordan Pass solamente cubre el visado si la estancia es de 3 noches o más.

Rumbo a Wadi Rum en taxi

Volvíamos a entrar en un país musulmán de Medio Oriente, pero esta vez era radicalmente distinto a Egipto. Más tranquilo, más vacío, más limpio... ¡más caro! Estéticamente nos llevamos una muy buena impresión, pero nuestro presupuesto iba a sufrir.

Dejada la frontera atrás, un gran número de taxis esperaban a los turistas. Aquí no hay posibilidad de que te estafen, un gran letrero señalaba el precio a cada destino. Nosotros íbamos a Wadi Rum.

Taxi a Wadi Rum: 40 JD 45,45 €
Cambio: 0,88 JD = 1€ (aprox.)

Había caído la noche, y más allá de Aqaba, que con sus luces urbanas ponía fin a la alargada lengua del Mar Rojo, todo era negro a nuestros lados. La autopista, muy ancha y bien asfaltada, salvaba amplios desniveles que nos daban pistas sobre el tipo de terreno en el que nos adentrábamos. Sólo cuando nuestro transporte se desvió para introducirse en una carretera más estrecha y los faros de los coches en dirección contraria dejaron de deslumbrarnos, vimos con más claridad el paisaje, suavemente iluminado por los astros en el cielo nocturno. Era el desierto, flanqueado por sorprendentes moles de roca verticales. Yo imaginaba la escena desde las alturas, un pequeño coche dejando una estela roja en la inmensidad negra.


Foto de adrianvcole.com

Dónde dormir en Wadi Rum por libre: alojamiento barato

Se había hecho tan tarde que en el centro de visitantes en el que deberían habernos cobrado el acceso no había nadie, y nuestro taxista pasó de largo. Un par de minutos después llegamos al pueblo... ¿y ahora qué? Habíamos leído sobre un posible albergue, pero allí no parecía haber nadie, o al menos nadie despierto. Nos acercamos al único atisbo de vida, una pequeña tienda de alimentos que permanecía abierta, y preguntamos por alojamiento. "Aquí no hay mucho". Es cierto, la mayoría de turistas duermen en los campamentos repartidos por Wadi Rum. "Preguntad a Abu Ali". Fue entonces cuando un señor de barba blanca y kufiyya en la cabeza entró en la tienda. Era Abu Ali.

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Con gesto afable, Abu nos pidió que le siguiéramos y nos dijo "Os voy a enseñar dos sitios para dormir: uno es muy barato, y el otro es el mejor alojamiento de Wadi Rum". La luz anaranjada de las farolas nos mostraba un pueblo humilde y arenoso, sumido en el silencio, a cuyos lados se extendía... ¿un valle? No lo sabríamos hasta la mañana siguiente.
El primer lugar de Abu Ali era la parte de atrás de su negocio, donde preparaba tés y comida. Era, simple y llanamente, una despensa donde se podrían echar un par de colchones por 5 JD 5,68 €
Cambio: 0,88 JD = 1€ (aprox.)
la noche
. Le pedimos que nos enseñara "el mejor alojamiento de Wadi Rum" y, andando un par de manzanas hacia el interior del pueblo, nos llevó hasta su casa. Allí vivía también Mike, un canadiense cincuentañero con bigote amplio y pelo largo. Me lo imaginé como uno de esos expatriados hippies decepcionados con la sociedad que en los años 70 u 80 se pusieron a viajar para fortalecer el espíritu. Efectivamente, era experto en costumbres nativo-americanas y lo visualicé sentado en las Rocosas Canadienses meditando con las piernas cruzadas, rodeado de pinos y osos. La casa nos gustó tanto, y nos sentimos tan bien recibidos por ambos señores, que decidimos quedarnos allí. ¡Buenas noches!

Alojamiento en casa de Abu Ali: 10 JD 11,36 €
Cambio: 0,88 JD = 1€ (aprox.)

¡Teníamos hasta WiFi!

Mike también tiene una agencia de actividades en Wadi Rum. Tanto si os interesan sus servicios como la posibilidad de alojaros en el pueblo, contactad con él aquí: Desert Contacts.