julio 22, 2018

Come, duerme y... enamórate de General Luna, Siargao

Tras la primera noche en General Luna tuvimos que mudarnos. Nuestra habitación en Jing's Place llevaba tiempo reservada y la guesthouse estaba llena, así que nos tocaba buscar nuevo alojamiento. Me acerqué a preguntarle a la hermana de Jing, la cual, justo aquí al lado, tenía un par de cabañas de nipa en las que alojaba a viajeros. Afortunadamente Linh, que así se llamaba ella, nos confirmó que una de las habitaciones estaba disponible y aquella se convirtió en nuestra casa durante los días restantes en Siargao.

Alojamiento barato en General Luna, Siargao
Habitación doble en Kanijugan: 600 PHP 11,3 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
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Nos alegró enormemente encontrar un alojamiento tan agradable en una semana durante la que la isla rebosaba visitantes. Por si eso fuera poco, tras el fiasco de la moto averiada, Linh nos alquiló una en perfecto estado y además por mejor precio.

Alquiler de moto en Kanijugan (por día): 350 PHP 6,6 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Apenas nos habíamos movido 30 metros de nuestra ubicación anterior, y me alegraba no haber abandonado aquellas arenosas calles oprimidas por la sombra de los frondosos árboles. No estábamos en una idílica primera línea de playa, pero aquella sencillez, aquella tranquilidad rural, era un paraíso a su manera.


Como mandaría nuestra tradición en Siargao, con el nuevo día caminamos hasta la costa para contemplar el aspecto de la playa bajo los nuevos rayos de sol. Esta vez el agua, con marea alta, llegaba casi hasta la linde de las palmeras y dibujaba una frontera cristalina sobre la brillante arena dorada.


La orilla de Siargao toma profundidad de manera lenta y ello implica caminar sin dificultad por esta superficie plateada mientras únicamente se refrescan los pies, o tener que tumbarse para sumergir todo el cuerpo.


Terreno de juegos para humanos y perros por igual... ¿Quizás estos son los cánidos más felices del mundo?


Disfrutamos de nuestro rato de relax bajo las hojas de un cocotero, pero la curiosidad no tardó en convencernos de que merecía la pena recorrer la playa en busca de nuevas perspectivas.


Compartíamos kilómetros de playa solitaria con un par de familias que buscaban crustáceos entre las aguas claras. Aparte de ellos, nosotros y los perros, lo único que se movía en esta bella costa eran las hojas de palmera ondulando al viento y el agua rompiendo con delicadeza en la orilla.


Que se pare el tiempo.


Dónde comer y cenar en General Luna
Francamente, la primera noche en Siargao nos costó encontrar un lugar donde cenar en General Luna. No es que no los haya, es que buscamos mal. En una ocasión fuimos al Kermit Resort, recomendado con fuerza en Internet tanto por su alojamiento como por su restaurante. El lugar estaba a tope, tanto que nos trasladaron hasta una zona de descanso y nos dieron una bebida mientras esperábamos a que se librara alguna mesa. La espera no fue tan larga...

Kermit Resort and Restaurant
Pizza en Kermit: 260 PHP 4,9 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
(con posibilidad de añadir ingredientes por 30 PHP)
Ubicación

Su fama le precede con justicia, la pizza estaba riquísima, y el lugar tiene su encanto.


Otro de los célebres lugares en los que más te vale estar pronto para encontrar sitio (nosotros compartimos mesa con una simpática familia filipina) es Mama's Grill, un restaurante con un toque mucho más local. Eliges una serie de "pinchos morunos" que luego se harán a la parrilla y entregados en tu mesa. Muy rico. ¡La comida se acaba pronto!

Mama's Grill
Ubicación

Si uno explora más allá de los nombrados seguro que encuentra fantásticos rincones.

Diario anterior: Cloud 9, el surf de Siargao desde las alturas
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julio 18, 2018

Rumbo hacia el sur de Egipto en tren: Asuán


Tras el tour por el West Bank de Luxor nos despedimos de Aladdín en un restaurante del centro de la localidad que nos recomendó él mismo. Allí, acompañados por Lucas, disfrutamos de un enorme pescado para cada uno condimentado con verdura y el tradicional pan de pita egipcio. Todo riquísimo por unas míseras libras.

Con la barriga llena, y estando relativamente cerca de la estación de trenes, Unai y yo pensamos que era una buena oportunidad para adquirir nuestros billetes hacia Asuán. Nos despedimos pues de Lucas que, a diferencia de nosotros, volvía al norte al encuentro de su hermano en El Cairo.

De Luxor a Asuán en tren
Ya en la estación, por curiosidad, nos acercamos a la taquilla de tercera clase con la intención de probar algo nuevo, pero en cuanto el funcionario nos vio nos señaló con la mano las taquillas de las clases superiores. Aquella información era cierta...

En las taquillas de primera y segunda clase, haciendo frente a unas colas que parecían no avanzar y peleándonos con egipcios que se nos colaban sin pudor (nos recordaba a Indonesia) conseguimos nuestros billetes a Asuán a las 6:20 pm.

Tren de Luxor a Asuán (2ª clase): 60 EGP 2,85 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

Esta vez, ya familiarizados con las calles de Luxor, decidimos andar hasta nuestro hotel. Allí estaba el simpatiquísimo gerente del Happy Land Hotel, que la noche anterior nos había invitado a cenar. Al saber que nos trasladábamos a Asuán nos dijo que conocía a alguien allí con alojamiento y que, si lo deseábamos, haría una llamada para que nos reservaran una habitación. Llegaríamos tarde a Asuán, y tanto el precio como la ubicación nos parecieron decentes, así que aceptamos.

Volvimos a recorrer a pie las calles de la localidad de camino a la estación, esta vez con las mochilas a cuestas, captando la mirada de los niños que jugaban en los polvorientos callejones.

Un extremadamente amable señor, que -según nos dijo- era guía y viajaba a Asuán en busca de sus nuevos clientes a tiempo para abordar un crucero, nos ayudó a encontrar nuestro vagón cuando el tren llegó tras un largo retraso. El caos se hizo a las puertas del transporte, con cientos de personas que intentaban entrar mientras otros querían salir. Empujones, discusiones... y nosotros allí en medio. Muy cómico.

Alojamiento en el centro de Asuán
Mena, como se llamaba el contacto del Hathor Hotel, nos esperaba en el andén de nuestro nuevo destino. Le resultó fácil identificarnos, éramos los únicos extranjeros a bordo. Asuán, ya nocturna, se presentaba como una ciudad alegre, llena de luces de colores y de vida. El ajetreo en las calles nos recordaba que los egipcios "despiertan" cuando se esconde el sol.

Acompañados por Mena, compramos la cena en un puesto callejero y continuamos hacia nuestro hotel, a unos 10 minutos a pie desde la estación, en la avenida que discurre paralela al río Nilo. Desde la habitación tendríamos unas vistas espectaculares de éste...

Habitación doble en Hathor Hotel: 300 EGP 14,2 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)
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...pero el tráfico por la noche no cesa, y el ruido era insoportable. Me costó horrores dormir. Así que por la mañana pedimos que nos cambiaran al otro lado del edificio, donde no veríamos el Nilo pero las noches serían más tranquilas.
El hotel, como casi todas las infraestructuras turísticas del país, estaba medio vacío. Una piscina sin agua y descuidada en la azotea atestiguaba mejores tiempos pasados. Era como ver el fantasma de un país antaño exitoso y popular.

Un coche vendría a por nosotros a la mañana siguiente, ¿preparados para conocer las maravillas de Asuán?


Diario anterior: Necrópolis de Tebas: Visita al Valle de los Reyes
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julio 14, 2018

Cloud 9, el surf de Siargao desde las alturas


Para alejarnos mínimamente de General Luna necesitábamos un transporte que no fueran nuestras piernas. Como en la mayoría del resto de islas lo mejor era una moto, aquí muchas de ellas equipadas con el soporte lateral para la tabla de surf. Yo estaba decidido a alquilar una, pero sorprendentemente los cascos brillaban por su ausencia. Nadie los llevaba, nadie los alquilaba. Y aunque Neda estaba más predispuesta a aceptar el riesgo, yo no quería hacerlo.

No, no conseguimos casco, y sí, cedí a la necesidad de tener nuestro propio vehículo. Creo que fue, desde el punto de vista de la seguridad, una irresponsabilidad... Una irresponsabilidad que cometían todos en la isla. Habría que conducir con pies de plomo.

Alquiler de moto en General Luna (por día): 400 PHP 7,5 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Esta primera moto que alquilamos resultaba estar defectuosa. Andaba a trompicones, sobre todo subiendo cuestas. Tras dos días de desesperante uso exigimos una devolución y nos cobraron 300 PHP 5,66 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por ambas jornadas.

Con la moto en nuestro poder, el primer lugar al que fuimos fue Cloud 9, quizás el punto de surf más célebre de la isla. También un lugar atractivo para los que sólo quisieran mirar, como nosotros, ya que una pasarela de madera se adentra en el mar y acaba en una plataforma de varios pisos que hace las veces de mirador.


Vinimos aquí varias veces, a diferentes horas del día, para apreciar el paisaje con los distintos niveles de marea y las distintas luces.


En horas centrales, con la marea alta, surferos experimentados y aprendices por igual saltan a la turquesa platea de fondo rocoso para avanzar hacia la rompiente. Algunos niños morenos de mechas rubias también se atreven con las olas a bordo de unas tablas que les doblan en magnitud, y si no se entretienen jugando en esta piscina natural.



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Con la marea baja el agua deja al descubierto el rugoso y verde suelo en el que sobreviven algunas charcas transparentes que unos pocos utilizan como jacuzzis. Ahora hay que andar hasta el estruendo blanco.


Aquella primera tarde en Cloud 9 descubrimos que el último piso de la plataforma es un excelente punto para esperar al atardecer, que pronto empieza a cambiar los colores de lo que nos rodea, incluidas las olas.



Los surferos exprimirán hasta la última gota de luz antes de abandonar el mar. Nosotros también esperaremos a la oscuridad para volver a casa. El horizonte se viste con las mejores galas justo antes de que este momento llegue.


Fotografía de Neda (Hiraia Pictures)

Lo último que oí sobre este lugar es que ya no se permitía el acceso a esta plataforma, pero desconozco cuál es la situación mientras escribo estas líneas. Siargao cambia con rapidez a medida que se hace famosa, y seguro que ya luce muy distinta a como mis recuerdos de hace poco más de un año la representan. Pero aunque la apariencia en tierra de Cloud 9 sea transformada, las olas seguirán ahí. Perfectas para disfrutar del surf, para aprender, para deleitarse con el talento de otros... Quizás ellas sean lo único que no puedan tocar.


junio 27, 2018

Increíble island hopping en Siargao: Naked, Daku y Guyam Island

Cruzábamos los dedos por que el clima nos fuera favorable en Siargao, y como la previsión parecía ser buena para el día siguiente decidimos priorizar el esperado island-hopping por los islotes del sur. Hablamos con Jing, la dueña de Jing's Place, para ver si nos podía conseguir un barco por buen precio, cosa que gestionó sin dificultad.

Island-hopping privado en Siargao: 1500 PHP 28,3 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Comida y entradas a islas no incluidas


Por la mañana, un estereotípico surfero filipino de mechones descoloridos pasó a buscarnos en su moto, sobre cuya parte trasera yo tendría que ir haciendo equilibrios imposibles. Ya que la comida no estaba incluida en el tour, le pedimos que parara primero en el mercado de General Luna para abastecernos.

En la playa, el patrón preparaba nuestra bangka acompañado de su hijo, un pequeñajo que manejaba la embarcación como si llevara una larga vida haciéndolo.


Vimos por primera vez la línea de costa de Siargao desde el mar, invadida por un sinfín de cocoteros, y me sobrevino la idea de que aquello no luciría de esa forma mucho más tiempo. Se alejó con rapidez cuando el motor empezó a rugir y a propulsar la bangka a toda velocidad hacia Naked Island.


Naked Island
La claridad del agua nos indicó que nos aproximábamos a una isla que, desde la lejanía, se camuflaba con el horizonte. Y es que Naked Island no era más que un banco de arena en medio de un mar extremadamente turquesa.

Creemos que la tasa de acceso a Naked es de 20 PHP 0,37 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por persona, pero a nosotros nadie nos vino a cobrar nada.

La belleza de estas aguas era tal que me creaban nerviosismo. Mi cerebro sufrió un cortocircuito cuando trataba de decidir si seguir sacando fotos hasta plasmar la totalidad del paisaje o quitarse la cámara de la cara y disfrutar al 100% del lugar.


Por suerte, la facultad privada del tour nos permitía manejar los tiempos y no salimos de allí hasta que volvimos a la bangka por decisión propia. Hasta entonces nos sumergimos en estas aguas transparentes y saltamos, buceamos, nadamos en ellas extasiados de felicidad, como un pirata que se tumba sobre su tesoro recién descubierto y hace volar las monedas.



Daku Island
La parada en Daku Island no fue menos corta, pero esta vez había algo más que explorar y su inmenso palmeral ofrecía una grata sombra.

Tasa de acceso a Daku Island: 100 PHP 1,9 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por barco

Quien quiera almorzar puede hacerlo en los kubos que hay construidos aquí -previo pago-, aunque con todas estas vistas para ser admiradas, ¿quién quiere comer?


Nunca podría cansarme de un sitio así... El agua llegaba con calma a la orilla, un mar que se mantiene manso por efecto del arrecife que, más allá, rodea todo este archipiélago y frena al poderoso Pacífico.


Guyam Island
Partimos a regañadientes de Daku pero contentos por visitar la última parada del tour, el increíble islote de Guyam. Y lo mejor: lo hicimos solos. Nuestra bangka era la única fondeada en este pequeño trozo de tierra.

Tasa de acceso a Guyam Island: 20 PHP 0,37 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por persona

Sobran las palabras. Si existe un paraíso natural tropical debe tener este aspecto.


No creáis que desaprovechamos la oportunidad de tumbarnos bajo una de estas palmeras para desbloquear finalmente el nirvana. Cuando abrimos los ojos y chequeamos la orilla... nuestra bangka se había ido. La verdad es que quedarse aquí tirado no era ninguna tragedia, pero en la embarcación estaban nuestras pertenencias. ¿A dónde habían ido? Los pobres solamente se habían acercado a tierra firme para comer algo, ya que llevaban todo el día aguantando nuestro caprichoso horario sin la posibilidad de parar a almorzar.


Tras su regreso decidimos que era hora de finalizar este día de emociones y mandíbulas desencajadas, y volvimos a General Luna con la mirada puesta en una Guyam que se hacía cada vez más pequeñita al otro lado de aquel mar azul brillante.