julio 18, 2018

Rumbo hacia el sur de Egipto en tren: Asuán


Tras el tour por el West Bank de Luxor nos despedimos de Aladdín en un restaurante del centro de la localidad que nos recomendó él mismo. Allí, acompañados por Lucas, disfrutamos de un enorme pescado para cada uno condimentado con verdura y el tradicional pan de pita egipcio. Todo riquísimo por unas míseras libras.

Con la barriga llena, y estando relativamente cerca de la estación de trenes, Unai y yo pensamos que era una buena oportunidad para adquirir nuestros billetes hacia Asuán. Nos despedimos pues de Lucas que, a diferencia de nosotros, volvía al norte al encuentro de su hermano en El Cairo.

De Luxor a Asuán en tren
Ya en la estación, por curiosidad, nos acercamos a la taquilla de tercera clase con la intención de probar algo nuevo, pero en cuanto el funcionario nos vio nos señaló con la mano las taquillas de las clases superiores. Aquella información era cierta...

En las taquillas de primera y segunda clase, haciendo frente a unas colas que parecían no avanzar y peleándonos con egipcios que se nos colaban sin pudor (nos recordaba a Indonesia) conseguimos nuestros billetes a Asuán a las 6:20 pm.

Tren de Luxor a Asuán (2ª clase): 60 EGP 2,85 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

Esta vez, ya familiarizados con las calles de Luxor, decidimos andar hasta nuestro hotel. Allí estaba el simpatiquísimo gerente del Happy Land Hotel, que la noche anterior nos había invitado a cenar. Al saber que nos trasladábamos a Asuán nos dijo que conocía a alguien allí con alojamiento y que, si lo deseábamos, haría una llamada para que nos reservaran una habitación. Llegaríamos tarde a Asuán, y tanto el precio como la ubicación nos parecieron decentes, así que aceptamos.

Volvimos a recorrer a pie las calles de la localidad de camino a la estación, esta vez con las mochilas a cuestas, captando la mirada de los niños que jugaban en los polvorientos callejones.

Un extremadamente amable señor, que -según nos dijo- era guía y viajaba a Asuán en busca de sus nuevos clientes a tiempo para abordar un crucero, nos ayudó a encontrar nuestro vagón cuando el tren llegó tras un largo retraso. El caos se hizo a las puertas del transporte, con cientos de personas que intentaban entrar mientras otros querían salir. Empujones, discusiones... y nosotros allí en medio. Muy cómico.

Alojamiento en el centro de Asuán
Mena, como se llamaba el contacto del Hathor Hotel, nos esperaba en el andén de nuestro nuevo destino. Le resultó fácil identificarnos, éramos los únicos extranjeros a bordo. Asuán, ya nocturna, se presentaba como una ciudad alegre, llena de luces de colores y de vida. El ajetreo en las calles nos recordaba que los egipcios "despiertan" cuando se esconde el sol.

Acompañados por Mena, compramos la cena en un puesto callejero y continuamos hacia nuestro hotel, a unos 10 minutos a pie desde la estación, en la avenida que discurre paralela al río Nilo. Desde la habitación tendríamos unas vistas espectaculares de éste...

Habitación doble en Hathor Hotel: 300 EGP 14,2 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)
Reserva tu alojamiento en Asuán pinchando aquí Booking.com

...pero el tráfico por la noche no cesa, y el ruido era insoportable. Me costó horrores dormir. Así que por la mañana pedimos que nos cambiaran al otro lado del edificio, donde no veríamos el Nilo pero las noches serían más tranquilas.
El hotel, como casi todas las infraestructuras turísticas del país, estaba medio vacío. Una piscina sin agua y descuidada en la azotea atestiguaba mejores tiempos pasados. Era como ver el fantasma de un país antaño exitoso y popular.

Un coche vendría a por nosotros a la mañana siguiente, ¿preparados para conocer las maravillas de Asuán?


Diario anterior: Necrópolis de Tebas: Visita al Valle de los Reyes
Diario siguiente: PROXIMAMENTE

julio 14, 2018

Cloud 9, el surf de Siargao desde las alturas


Para alejarnos mínimamente de General Luna necesitábamos un transporte que no fueran nuestras piernas. Como en la mayoría del resto de islas lo mejor era una moto, aquí muchas de ellas equipadas con el soporte lateral para la tabla de surf. Yo estaba decidido a alquilar una, pero sorprendentemente los cascos brillaban por su ausencia. Nadie los llevaba, nadie los alquilaba. Y aunque Neda estaba más predispuesta a aceptar el riesgo, yo no quería hacerlo.

No, no conseguimos casco, y sí, cedí a la necesidad de tener nuestro propio vehículo. Creo que fue, desde el punto de vista de la seguridad, una irresponsabilidad... Una irresponsabilidad que cometían todos en la isla. Habría que conducir con pies de plomo.

Alquiler de moto en General Luna (por día): 400 PHP 7,5 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Esta primera moto que alquilamos resultaba estar defectuosa. Andaba a trompicones, sobre todo subiendo cuestas. Tras dos días de desesperante uso exigimos una devolución y nos cobraron 300 PHP 5,66 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por ambas jornadas.

Con la moto en nuestro poder, el primer lugar al que fuimos fue Cloud 9, quizás el punto de surf más célebre de la isla. También un lugar atractivo para los que sólo quisieran mirar, como nosotros, ya que una pasarela de madera se adentra en el mar y acaba en una plataforma de varios pisos que hace las veces de mirador.


Vinimos aquí varias veces, a diferentes horas del día, para apreciar el paisaje con los distintos niveles de marea y las distintas luces.


En horas centrales, con la marea alta, surferos experimentados y aprendices por igual saltan a la turquesa platea de fondo rocoso para avanzar hacia la rompiente. Algunos niños morenos de mechas rubias también se atreven con las olas a bordo de unas tablas que les doblan en magnitud, y si no se entretienen jugando en esta piscina natural.



Por lo que pueda pasar, viaja con seguro. Yo viajo con IATI Seguros
Si pinchas aquí tendrás 5% de descuento en tu seguro de viaje

Con la marea baja el agua deja al descubierto el rugoso y verde suelo en el que sobreviven algunas charcas transparentes que unos pocos utilizan como jacuzzis. Ahora hay que andar hasta el estruendo blanco.


Aquella primera tarde en Cloud 9 descubrimos que el último piso de la plataforma es un excelente punto para esperar al atardecer, que pronto empieza a cambiar los colores de lo que nos rodea, incluidas las olas.



Los surferos exprimirán hasta la última gota de luz antes de abandonar el mar. Nosotros también esperaremos a la oscuridad para volver a casa. El horizonte se viste con las mejores galas justo antes de que este momento llegue.


Fotografía de Neda (Hiraia Pictures)

Lo último que oí sobre este lugar es que ya no se permitía el acceso a esta plataforma, pero desconozco cuál es la situación mientras escribo estas líneas. Siargao cambia con rapidez a medida que se hace famosa, y seguro que ya luce muy distinta a como mis recuerdos de hace poco más de un año la representan. Pero aunque la apariencia en tierra de Cloud 9 sea transformada, las olas seguirán ahí. Perfectas para disfrutar del surf, para aprender, para deleitarse con el talento de otros... Quizás ellas sean lo único que no puedan tocar.


Diario anterior: Increíble island hopping en Siargao: Naked, Daku y Guyam Island
Diario siguiente: PROXIMAMENTE

junio 27, 2018

Increíble island hopping en Siargao: Naked, Daku y Guyam Island

Cruzábamos los dedos por que el clima nos fuera favorable en Siargao, y como la previsión parecía ser buena para el día siguiente decidimos priorizar el esperado island-hopping por los islotes del sur. Hablamos con Jing, la dueña de Jing's Place, para ver si nos podía conseguir un barco por buen precio, cosa que gestionó sin dificultad.

Island-hopping privado en Siargao: 1500 PHP 28,3 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Comida y entradas a islas no incluidas


Por la mañana, un estereotípico surfero filipino de mechones descoloridos pasó a buscarnos en su moto, sobre cuya parte trasera yo tendría que ir haciendo equilibrios imposibles. Ya que la comida no estaba incluida en el tour, le pedimos que parara primero en el mercado de General Luna para abastecernos.

En la playa, el patrón preparaba nuestra bangka acompañado de su hijo, un pequeñajo que manejaba la embarcación como si llevara una larga vida haciéndolo.


Vimos por primera vez la línea de costa de Siargao desde el mar, invadida por un sinfín de cocoteros, y me sobrevino la idea de que aquello no luciría de esa forma mucho más tiempo. Se alejó con rapidez cuando el motor empezó a rugir y a propulsar la bangka a toda velocidad hacia Naked Island.


Naked Island
La claridad del agua nos indicó que nos aproximábamos a una isla que, desde la lejanía, se camuflaba con el horizonte. Y es que Naked Island no era más que un banco de arena en medio de un mar extremadamente turquesa.

Creemos que la tasa de acceso a Naked es de 20 PHP 0,37 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por persona, pero a nosotros nadie nos vino a cobrar nada.

La belleza de estas aguas era tal que me creaban nerviosismo. Mi cerebro sufrió un cortocircuito cuando trataba de decidir si seguir sacando fotos hasta plasmar la totalidad del paisaje o quitarse la cámara de la cara y disfrutar al 100% del lugar.


Por suerte, la facultad privada del tour nos permitía manejar los tiempos y no salimos de allí hasta que volvimos a la bangka por decisión propia. Hasta entonces nos sumergimos en estas aguas transparentes y saltamos, buceamos, nadamos en ellas extasiados de felicidad, como un pirata que se tumba sobre su tesoro recién descubierto y hace volar las monedas.



Daku Island
La parada en Daku Island no fue menos corta, pero esta vez había algo más que explorar y su inmenso palmeral ofrecía una grata sombra.

Tasa de acceso a Daku Island: 100 PHP 1,9 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por barco

Quien quiera almorzar puede hacerlo en los kubos que hay construidos aquí -previo pago-, aunque con todas estas vistas para ser admiradas, ¿quién quiere comer?


Nunca podría cansarme de un sitio así... El agua llegaba con calma a la orilla, un mar que se mantiene manso por efecto del arrecife que, más allá, rodea todo este archipiélago y frena al poderoso Pacífico.


Guyam Island
Partimos a regañadientes de Daku pero contentos por visitar la última parada del tour, el increíble islote de Guyam. Y lo mejor: lo hicimos solos. Nuestra bangka era la única fondeada en este pequeño trozo de tierra.

Tasa de acceso a Guyam Island: 20 PHP 0,37 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por persona

Sobran las palabras. Si existe un paraíso natural tropical debe tener este aspecto.


No creáis que desaprovechamos la oportunidad de tumbarnos bajo una de estas palmeras para desbloquear finalmente el nirvana. Cuando abrimos los ojos y chequeamos la orilla... nuestra bangka se había ido. La verdad es que quedarse aquí tirado no era ninguna tragedia, pero en la embarcación estaban nuestras pertenencias. ¿A dónde habían ido? Los pobres solamente se habían acercado a tierra firme para comer algo, ya que llevaban todo el día aguantando nuestro caprichoso horario sin la posibilidad de parar a almorzar.


Tras su regreso decidimos que era hora de finalizar este día de emociones y mandíbulas desencajadas, y volvimos a General Luna con la mirada puesta en una Guyam que se hacía cada vez más pequeñita al otro lado de aquel mar azul brillante.

junio 15, 2018

Llego a Siargao, mi primera isla del Pacífico


El contratiempo en una tormentosa Cebu City había entorpecido brevemente nuestra idílica ruta por el país, pero por suerte todo volvió a su cauce cuando el avión de Cebu Pacific comenzó a sobrevolar el Mar de Bohol hacia nuestro siguiente destino: Siargao.

Vuelo de Cebu a Siargao con Cebu Pacific: 6.215 PHP 117 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Con mi llegada a Siargao me asomaba por primera vez a ese gran océano que durante tantos años había ocupado mis sueños más ambiciosos. Esta isla, en el borde oriental de Filipinas, paraba las olas de un manto azul que, en línea recta hacia el Este, se extendía 16.000 kilómetros hasta la costa de América. El Pacífico.

Aterrizamos en un aeropuerto rodeado por miles de palmeras, con ese espíritu tropical que caracterizaba a todas las islas del país, pero acompañado de la vibra paradisíaca y remota de una isla que, aunque no virgen, todavía no había sido descubierta por el turismo de masas.


Alojamiento en General Luna, Siargao
Llegábamos a Siargao sin alojamiento, con algunas directrices sobre los mejores lugares para quedarse. La furgoneta que tomamos en el aeropuerto nos llevó hasta General Luna, localidad en el Sureste de la isla. Los campos verdes salpicados por cocoteros que pasaban a los lados nos dejaban con la boca abierta y Neda y yo, con cada paisaje que se desvelaba tras cada curva, nos dedicábamos una sonrisa de oreja a oreja como niños que visitan Disneyland por primera vez.

Furgoneta del aeropuerto a General Luna: 300 PHP 5,6 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Encontrar alojamiento no fue tan satisfactorio. Como es habitual en una isla que es mundialmente famosa por sus olas, estábamos a una semana de un importante campeonato de surf y la ocupación aquellos días era altísima. Algunos alojamientos, incluso, ampliaban a todo correr sus instalaciones para atender la creciente demanda. Nos refugiamos del sol en Paglaom, un hostel sin paredes y en aquel momento sin camas libres en el que su gerente nos permitió dejar las mochilas hasta que encontráramos una habitación.


Justo al lado estaba Jing's Place, un hostal familiar de madera y nipa en el que sólo podían ofrecernos una noche. Decidimos aceptarlo y darnos tiempo para buscar algo distinto donde quedarnos las siguientes jornadas.

Jing's Place (Habitación doble): 600 PHP 11,3 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
Encuentra tu alojamiento barato en Siargao pinchando aquí Booking.com

Atardecer en la playa de General Luna
Después de almorzar no nos contuvimos por más tiempo y recorrimos los cinco minutos de camino arenoso que nos separaban de la playa. Con los resorts ocupando grandes parcelas de costa a veces es difícil llegar a la orilla sin atravesar uno de ellos, pero también es cierto que nos divertíamos haciéndonos pasar por clientes de estos lujosos complejos.


El agua se había retirado y las palmeras arrojaban su sombra sobre los dibujos sinuosos que había tallado la marea en la arena. Un estruendo resonaba a lo largo de la playa e interrumpía el dominante silencio.


Dirigíamos nuestra mirada hacia el origen de ese murmullo violento y veíamos, a lo lejos, una línea interminable de agua oscura y espuma blanca estrellándose contra el arrecife que protege a Siargao del océano abierto.


Buscamos los extremos del arenal y cuando perdimos de vista a los demás humanos encontramos otro tipo de compañía. Un grupo de perretes comenzó a seguirnos y a correr a nuestro alrededor, y por supuesto un servidor no pudo evitar achucharles.


Nos acompañaron todo el camino de vuelta y llegado un momento pensé que se vendrían con nosotros a casa. Parecía que esta isla me conocía de toda la vida...


Fotografía de Neda (Hiraia Pictures)

El sol abandonaba Siargao por hoy, y nosotros regresábamos a Jing's Place en la penumbra por sus calles de tierra.