noviembre 13, 2018

Mis conclusiones de Singapur. ¿Merece la pena?


Tras más de una semana en Singapur los días comenzaban a pesar. La estancia en casa de los tíos de Neda había sido fantástica, pero las nuevas experiencias por la ciudad se agotaban y yo comenzaba a sentirme un parásito. Malasia llamaba a mi puerta.

Sabía que Singapur iba a sorprenderme, porque les había pasado a todos con los que me había cruzado y conocían la ciudad. "Vas a alucinar" me decía alguno. No lo dudaba. Pero sí tenía más dudas sobre si sería un lugar en el que me sentiría a gusto, al fin y al cabo era una mega-ciudad, y yo no me llevo bien con las ciudades. Pero había conocido excepciones en Asia: Bangkok, Kuala Lumpur... urbes en las que había conseguido encajar.


Me habían hablado mucho de la modernidad rompedora y de la obsesión por el orden y la limpieza de Singapur, pero nadie me había hablado de la tranquilidad, de la accesibilidad, y del verde. Me encontré con una pequeña Europa en medio de la a menudo caótica Asia. Una ciudad-estado con reglas de tráfico, aire relativamente limpio, espacios amplios, poca gente, transporte público de primera... y parques, muchos parques.

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Singapur se me desvelaba no sólo como un lugar de gran interés turístico sino como una metrópolis en la que yo podría llegar a vivir. Y perdonadme, quizás éste sea un comentario ingenuo porque no conozco los salarios, los derechos laborales, la sanidad... Es cierto que los precios están por las nubes en Singapur, pero hasta donde yo pude ver la calidad de vida se corresponde con ellos.


Me tenía en sus redes desde que descubrí que se puede desconectar del asfalto en sus innumerables zonas verdes. Para mi sorpresa, descubrí que Singapur no es una capital monstruosa que se expande agresivamente a golpe de ruido y polución, sino que se asienta en la sostenibilidad para avanzar hacia el futuro como una ciudad responsable y amable con sus habitantes (y visitantes).

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Singapur brilla en el mundo por sus sinuosos edificios de cristal, pero tras esa fachada tiene un alma que ofrece lo mejor de su historia y multiculturalidad, arte y ciencia, y ocio. Y todo ello dota de una vitalidad especial a una ciudad que es injustamente famosa sólo por su arquitectura. Hay mucho más.


Durante una de las incontables veces que me acerqué a Marina Bay a caminar, me senté al borde del paseo y contemplé la panorámica de agua y edificios que se extendía frente a mí. Aquí la humedad asfixiante del resto de la ciudad era aliviada por la brisa que venía del mar. Y me dije a mí mismo "Podría quedarme aquí". En pocos lugares del mundo he tenido ese pensamiento, muy pocos.

No lo voy a negar, el paso a Malasia me producía una sensación de pereza. Después de tres meses moviéndome sin parar comenzaba a notar el cansancio mental del viaje. Pero decidí tomármelo con calma y no agobiarme. Me sumergiría en Malasia sin expectativas, sin ambiciones. Lo que tenía claro es que Singapur había llegado a su fin, y también las semanas de viaje compartido con mi amiga Neda.

Bus nocturno de Singapur a Kuala Lumpur: SGD 25 16 €

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¿Que si merece la pena? Habrá que dejar a un lado el desenfreno económico que nos enamora del Sudeste Asiático, pero claro que sí.


noviembre 08, 2018

Tour por el río de las luciérnagas en Donsol


La felicidad no nos cabía en el pecho cuando volvíamos a nuestro alojamiento con las imágenes de los tiburones ballena en nuestra cabeza. Éste iba camino de ser un viaje redondo. A nuestra vuelta, la familia del Victoria's Guesthouse era tan entrañable como siempre, y nos recomendaban repetidamente recorrer al anochecer el río de las luciérnagas.

Donsol era un remanso de paz e inactividad y, ante la certeza de que no teníamos nada más que hacer, no dudamos en probar a vivir esta experiencia. Un triciclo vino a buscarnos cuando las nubes comenzaban a reflejar la luz anaranjada del sol, y nos llevó hasta un puente sobre el río Ogod, desde donde salen las bangkas en casi total oscuridad en busca de las luciérnagas.

Se me olvidó anotar el precio del tour, pero según Internet el barco cuesta 1.250 PHP 23,6 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
(hasta cinco personas) y el transfer ida-vuelta 250 PHP 4,7 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por triciclo.

Íbamos con otros dos viajeros en nuestro barco, más un par de guías y el patrón, que hacía avanzar el transporte dejando atrás el suave y borboteante rugido del motor. El contraste entre la luz y la oscuridad desapareció cuando los últimos rojos intensos del ocaso dieron paso a las estrellas y la luz de la luna. Poco a poco los ojos se hicieron a la negrura. En el horizonte, como era habitual, alguna tormenta lejana iluminaba repentinamente el cielo a base de relámpagos.


Al cabo de un rato, arrimados al manglar de los costados, comenzamos a ver los puntitos de luz verde amarillenta que buscábamos. Se hacían más numerosos al aproximarnos o al concentrar la mirada en alguna zona lejos de la influencia de la luna. Algunos puntos despegaban de su aparente estado inerte y dibujaban estelas en el aire, o incluso aterrizaban en nosotros. Mientras, observábamos y comentábamos la escena entre susurros, como si nuestras voces fueran a importunar a alguien.


Entonces el guía nos pidió que aplaudiéramos a su señal, y como efecto de las palmas un sinfín de lucecitas se encendieron a nuestro alrededor, cientos de ellas. Nos encontrábamos rodeados por un vibrante cosmos de luciérnagas que respondían a nuestros sonidos.


Viaje de Legazpi a Manila en bus nocturno

Donsol no daba para mucho más y, aunque era un lugar en el que nos encontrábamos muy a gusto, a la mañana siguiente era la hora de iniciar el camino hacia el norte. Antes de viajar hacia las tierras altas de Luzón pasaríamos por Batangas y por la casa de la abuela de Neda.

Triciclo a la terminal de Donsol: 15 PHP 0,3 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por persona


Una pequeña hamburguesa en un humilde negocio familiar junto a la terminal nos calmó el estómago de camino a Legazpi... pero mis tripas respondieron de una manera inesperada.

Furgoneta a terminal de buses de Legazpi: 75 PHP 1,4 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Cuando ya llegábamos a la localidad, empecé a tener sudores fríos. Cada retortijón era más insoportable que el anterior. Cuando la furgoneta entraba en la terminal estuve a punto de saltar en marcha del transporte. Dejé a Neda con las mochilas y corrí a los baños públicos, donde la higiene brillaba por su ausencia. Pasado el mal trago pudimos acercarnos a las taquillas a elegir nuestro bus hacia Manila. Escogimos un nocturno con AC destino Cubao, pero nosotros nos bajaríamos en Turbina.

Autobús a Turbina: 800 PHP 15,1 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

El precio hasta Cubao es 880 PHP 16,6 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)


Durante el tiempo de espera, viendo que las nubes dejaban al descubierto el Mayon y la luz del atardecer bañaba el cielo tras él de vistosos colores, buscamos una calle cercana desde la que contemplarlo sin dificultad. El volcán cónico nos decía adiós a su manera.


Fotografía de Neda (Hiraia Pictures)

Diario anterior: Nadando con los tiburones ballena en Donsol
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noviembre 06, 2018

Itinerario de viaje: 39 días en India y Katmandu


Este viaje tuvo lugar entre el 20 de septiembre y el 29 de octubre de 2018.

Puedes leer el diario del viaje AQUÍ (Próximamente)
Día 0: Bilbao Londres

Día 1: Londres Nueva Delhi

Día 2: Nueva Delhi

Día 3: Nueva Delhi

Día 4: Nueva Delhi Leh

Día 5: Leh

Día 6: Leh

Día 7: Leh Zingchen Yurutse

Día 8: Yurutse Ganda La Skyu

Día 9: Skyu Markha

Día 10: Markha Hankar

Día 11: Hankar Nymaling

Día 12: Nymaling Kongmaru La Chokdo

Día 13: Chokdo Leh

Día 14: Leh

Día 15: Leh Shey Thiksey Hemis Leh

Día 16: Leh Nueva Delhi

Día 17: Nueva Delhi

Día 18: Nueva Delhi (Old Delhi y Jama Masjid)

Día 19: Nueva Delhi (Fuerte Rojo y Tumba de Humayun)

Día 20: Nueva Delhi Katmandu

Días 21-24: Katmandu

Día 25: Katmandu Nueva Delhi (Nocturno) Ayodhya

Día 26: Ayodhya

Día 27: Ayodhya

Día 28: Ayodhya

Día 29: Ayodhya Varanasi

Día 30: Varanasi

Día 31: Varanasi

Día 32: Varanasi

Día 33: Varanasi

Día 34: Varanasi

Día 35: Varanasi

Día 36: Varanasi

Día 37: Varanasi

Día 38: Varanasi Nueva Delhi

Día 39: Nueva Delhi Londres

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septiembre 19, 2018

Paseando entre las Pirámides de Egipto en Giza


Nos despertamos en nuestra habitación de Dahab Hostel pasado el medio día, habiendo recuperado el sueño que podíamos haber perdido la pasada noche en el tren. Hubo tiempo para una ducha antes de salir a las calles de El Cairo a buscar un taxi.

Desde el centro de El Cairo a Guiza en taxi

Cruzamos con precaución el imprevisible tráfico del nudo de vías que se entrelazan entre el Museo Egipcio y el Hotel Hilton y probamos suerte en la parada de taxis que hay aquí. Tras una serie de tiras y aflojas conseguimos que nos llevaran hasta las Pirámides por 50 libras.

Taxi a las Pirámides de Giza: 50 EGP 2,38 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

Fuimos entonces testigos del intenso tráfico de la ciudad, algún que otro amago de atropello (los nervios a flor de piel), rebaños de cabras que se repartían la calzada con los automóviles... Y al cabo de un rato divisamos las figuras triangulares de esos célebres monumentos en la distancia.

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El taxi nos dejó frente a la taquilla, donde un montón de gente se agolpaba por conseguir su entrada, ofrecer paseos en camello, guiados... Nos imaginábamos que rechazar ofertas iba a ser la regla general de nuestra visita, pero quizás porque se nos veía en la cara que ya habíamos lidiado con ello durante varios días, no nos agobiaron demasiado.

Entrada a las Pirámides: 120 EGP 5,7 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

60 EGP con carnet de estudiante

Recorrido por libre por las Pirámides de Guiza

Superado el tramo de puestos de souvenirs, avanzamos por la pendiente, entre diversas ruinas, hasta alcanzar la base de la Esfinge. La cantidad de visitantes era considerable, pero habíamos esquivado las horas de mayor afluencia. Aun así, ¿qué probabilidades había de encontrarnos a alguien conocido? Nos ocurrió con Lucas, el catalán al que conocimos en Luxor, que se topó con nosotros mientras nos hacíamos fotos frente a la Esfinge. ¡Qué casualidad!


Dejamos atrás el nivel al que el Nilo llegó en el pasado, y progresamos en nuestra ascensión a la meseta de Giza, donde se levantaron las tres pirámides de Keops, Kefren y Micerinos, siendo la segunda la primera que alcanzamos.


Aunque actualmente es ésta, la de Kefren, la más alta de las tres, en la antigüedad era superada por la de Keops, que hoy en día ha perdido parte de su cúspide. Todas han perdido la capa lisa de roca caliza blanca que las recubría hace milenios, pero siguen siendo un festín para la vista. Pasear entre ellas, como hormiguitas entre gigantes, es una experiencia única en la vida.




Nos adentramos un poco en la planicie desértica para buscar una perspectiva en particular. Por el camino nos cruzábamos con los caballos y camellos que con tan poca fortuna llevaban turistas de un lado a otro. Ascendimos la colina y al girarnos...


Es ésta una visión tan mítica y tan ansiada, que creo que uno no acaba de asimilar dónde está hasta que abandona el lugar y repasa en su cabeza lo que acaba de ver. Allí caminas en un sueño. En la distancia, hacia el sur, podíamos distinguir las también impresionantes y antiquísimas pirámides de Saqqara, necrópolis principal de la antigua Menfis.


Atardecer y espectáculo nocturno (gratis) en las Pirámides

Cuando el sol comenzaba a arrojar sobre nosotros la sombra de la séptima maravilla del mundo antiguo, abandonamos el complejo y subimos a lo alto del café Al Dwaar, recomendado sabiamente por @lidiaaroundtheworld, para ver el atardecer. ¡Fantásticas vistas por el precio de un te!


Salimos de allí para buscar un restaurante local donde cenar y volvimos a la azotea de Al Dwaar a tiempo para el show de luces que se ofrece todas las noches cada hora a partir de las 19:30 (en verano comienza una hora más tarde). El espectáculo repasa la historia de la necrópolis a la vez que ilumina vistosamente las tres pirámides y la Esfinge.


No somos muy fans de los colores, pero cuando iluminaban las estructuras de blanco, asimilando el aspecto original que tenían por el día, el resultado era espectacular.

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Con la silueta negra de las Pirámides sobre la luz de la luna nos despedimos del lugar, intentando que aquella visión, más allá de las fotos, se quedara grabada en nuestra memoria. Nos costó horrores encontrar un taxi y pactar un buen precio...

Taxi de las Pirámides de Giza al centro de El Cairo: 60 EGP 2,85 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

...Pero no había razón para amargarse. Además de gozar de la amabilidad del personal de Al Dwaar, del dueño del restaurante donde cenamos, del hombre que nos ayudó a pactar el precio con el taxista... después de lo vivido aquel día éramos felices, y ahora tocaba pensar con entusiasmo en el próximo movimiento del viaje: JORDANIA.

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