Egipto

El Templo de Luxor, el corazón de la antigua Tebas


A Egipto llegamos muy pendientes de la previsión meteorológica. Eso mismo, la previsión de lluvia en El Cairo, fue lo que nos llevó a adelantar el viaje a Luxor a la primera noche, y durante nuestra escala en Atenas nos vimos obligados a reservar los billetes de tren para dicho trayecto.

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Tras haber visitado brevemente el centro de El Cairo, llegamos a la Ramsis Railway Station de noche y bajo una fina lluvia. También había refrescado bastante, lo que nos enseñó que el invierno en Egipto se hace notar, al contrario de lo que insinúa la creencia popular, y calor, precisamente, apenas pasaríamos.

Viaje nocturno en tren de El Cairo a Luxor

Dimos un par de palos de ciego hasta encontrar el andén desde el que salía nuestro tren y después nos tocó el habitual retraso. La experiencia me recordaba a aquellas esperas en Tailandia, pero aquí nosotros éramos los únicos turistas y por lo tanto gran parte del centro de atención.

Tren nocturno de El Cairo a Luxor (1ª clase): 202 EGP
9pm – 6am


El viaje en primera clase fue… agradable. Cómodo. Pero los asientos eran, quizás, demasiado anchos y nos costó adoptar una buena postura para dormir. Pista: ¡Preferimos 2ª!



Con el amanecer pudimos contemplar por primera vez las verdes riveras del Nilo. Unas cuantas aldeas de barro, municipios de edificios apelotonados y montañas a lo lejos salpicaban el paisaje con color arena. Cuando el astro rey ya había perdido su tono anaranjado llegamos a Luxor.


La salida de la estación fue, como nos imaginábamos, una lucha por librarnos de taxistas, guías de tours y dueños de alojamientos. Aunque he decir que, quizás por nuestro semblante serio y decidido, se rindieron con nosotros antes de lo que esperaba. Tomamos un taxi para llegar al alojamiento que habíamos escogido varias horas antes a través de Booking.

Taxi de la estación de tren al hotel: 20 EGP

Dónde dormir en Luxor: alojamiento económico

Happy Land Hotel estaba relativamente cerca del río y relativamente cerca de una de las atracciones del lugar: el templo de Luxor. Ubicado en una tranquila calle que por las noches, como es costumbre en estos países árabes, se abarrotaba de vida y de gente.

Habitación doble en Happy Land Hotel: 190 EGP
Al final resultaba tener tres camas.


Desayuno incluido (hay que avisar).

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El hostal en sí mismo nos gustó mucho. Era barato, estaba limpio, el dueño era encantador, y contaba con una bonita terraza en su azotea en la que cenar, desayunar o relajarse. También alquilaban bicicletas, lo cual nos vino de perlas para movernos con rapidez por la ciudad y llegar, por ejemplo, hasta el algo más lejano templo de Karnak.

Alquiler de bicicleta (1 día): 50 EGP

Visita al Templo de Luxor

Después de desayunar por las calles de la localidad, pedaleamos evitando el tráfico hacia la primera parada del día. Nos hallábamos en pleno centro de lo que un día fue la enorme Tebas, capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto. Al Templo de Luxor, dedicado al dios Amón, lo modificaron, dañaron y restauraron a lo largo de los siglos numerosos monarcas, pero sus dos principales propulsores fueron Amenhotep III y Ramsés II.


Entrada Templo de Luxor: 100 EGP
50 EGP con tarjeta de estudiante


A éste último, Ramsés II, le encantaba mandar construir estatuas con su figura, y varias de ellas se conservan aún guardando los muros de Luxor. Fue también Ramsés quien edificó los dos pilonos de la entrada sobre los que se apoyan sus seis estatuas (tres de las cuales decayeron y están siendo ahora sustituidas por representaciones).



Dos grandes obeliscos custodiaban también este acceso, de los cuales sólo uno queda en su lugar. El otro se lo llevaron los franceses en el siglo XIX y permanece a día de hoy en la Plaza de la Concordia de París. Se cuenta que Luis Felipe I, como agradecimiento, regaló a Egipto un reloj que se colocó en la mezquita de Muhammad Ali de El Cairo pero se estropeó durante el transporte y nunca llegó a funcionar.




Frente al templo se conserva una larga hilera de esfinges que, antaño, se extendía durante nada menos que cuatro kilómetros hasta el Templo de Karnak. ¡Imaginároslo! Todavía se mantienen en pie grandes tramos de esta avenida.



Puedes visitar Luxor y Karnak con un tour guiado
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Karnak era, precisamente, nuestro siguiente destino. ¿Conseguiría superar lo visto hasta ahora? Oh, amigos…

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