Israel

Intentamos adaptarnos a la vida en Jerusalén

Nos alejábamos de la depresión del Mar Muerto a bordo del taxi que habíamos tomado tras pasar la frontera. La orografía cambiaba levemente y aparecían rastros de vegetación que hacían el paisaje más mediterráneo.
Antes de llegar a Jerusalén el minibús se detuvo en un puesto militar. Un soldado asomó la cabeza por la ventanilla del conductor y los locales se levantaron para entregar sus identificaciones. Nosotros quisimos dar las nuestras. «No, vosotros no» nos dijo una mujer sonriente con hiyab mientras se levantaba de su asiento.



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Llegada a Jerusalén, la capital de Israel

El sol de la tarde brillaba entre algunas nubes negras cuando llegamos a la altura de la muralla. Levantada allí durante miles de años, delimitaba la extensión de la Ciudad Vieja. A su vera circulaban coches y autobuses modernos que conformaban un tráfico ordenado, y caminaban peatones de rasgos europeos que se mezclaban con caras más oscuras y ropajes más exóticos. Siguiendo esta carretera alrededor de la muralla llegamos finalmente a la altura de uno de sus accesos, la Puerta de Damasco, donde nos bajamos.



Al bajar del minibus sólo podíamos pensar en dos cosas: que seguíamos recubiertos por la grasilla de sal tras nuestro baño en el Mar Muerto, y que teníamos muchísima hambre. Atravesamos la jolgoriosa multitud de ciudadanos que inundaban las aceras interrumpiendo su paso ligero con el volumen de nuestras mochilas, y encontramos un restaurante local de shawarma en el que aliviar el estómago.

Dónde dormir en Jerusalén: alojamiento mochilero

Pegajosos y cansados, nos alejamos de la muralla cruzando la ciudad nueva para llegar a pie a nuestro alojamiento: Stay Inn. Lo habíamos tenido que reservar en la frontera por exigencia de los oficiales. A pesar de su enfoque mochilero, no era nada barato…

Stay Inn (dormitorio compartido): 114 NIS
Posibilidad de incluir desayuno.
Lavandería.
WiFi muy rápido.


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Por suerte el hostal era fantástico. Amplio, limpio, acogedor… El personal muy simpático. Contaba con una sala de estar, una cocina y una terraza muy tranquila. Para los que viajen solos o quieran conocer gente se organizaban actividades conjuntas.



En torno a las mesas del comedor, compartimos algunos momentos con viajeros de otras nacionalidades y con el gerente del hostal que, kipá sobre la cabeza, nos explicó brevemente algunas de las tradiciones judías.

Dónde comer o comprar comida en Jerusalén

Mercado Mahane Yehuda

El caso es que, aunque veníamos curtidos de Jordania, los precios de Israel nos ahogaban. Esta presión en el bolsillo la notábamos también a la hora de comer. En las calles colindantes teníamos multitud de restaurantes de comida local, comida más occidental, comida rápida… pero era extremadamente difícil encontrar algo barato. Curiosamente, lo más asequible era el McDonalds.


Alguien nos recomendó el mercado Mahane Yehuda, a unas cuantas manzanas de allí.

Mercado Mahane Yehuda: Ubicación


Un padre con sombrero negro y peots , acompañado por su mujer, vestida de forma modesta con falda larga y tichel , empujaba un carrito de bebé y paseaba sin pudor una pistola 9 mm colgada de su cinturón. Un poco más allá, varios jóvenes judíos ultraortodoxos se balanceaban de atrás hacia adelante hipnotizados por un libro que sostenían con ambas manos mientras esperaban al autobús.
Ahora que recorríamos las calles de la ciudad como dos ciudadanos más, pudimos fijarnos con detenimiento en lo que nos rodeaba y nos costaba entender la convivencia entre aquella aparente modernidad y la locura del fervor religioso.



En el mercado la afluencia de gente aumentó, tanto lugareños como turistas, atraídos supongo por la infinita oferta de especias, frutas, chucherías, bares, cafés, restaurantes… Aquí aprovechamos para almorzar.



Y mientras disfrutábamos de nuestro plato autóctono mirábamos a nuestro alrededor en silencio e intentábamos descifrar la idiosincrasia de un país que parecía un batido de culturas, etnias y sensibilidades. Era como si todas las vicisitudes y embrollos de la historia hubieran desembocado aquí y sus descendientes se resignaran a vivir con el resultado de ese caos humano.



Pero todo ese esfuerzo mental era en vano. Es difícil entender Jerusalén sin adentrarse en su Ciudad Vieja, cosa que haríamos mañana.

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Dabid

Dabid

2 Comentarios

  1. Mayra
    22 junio, 2019 a las 10:20 — Responder

    Chicos,
    Estoy ahora en Marruecos y voy a Egipto luego y seguiré la misma ruta a Jordania e Israel. Pregunta: no piden mostrar vuelos de salida del país cuando entras a Egipto, Jordania e Israel? Qué se debe mostrar?
    Me encantaron sus post, muy útiles para mi viaje 🙂

    • 23 junio, 2019 a las 22:55 — Responder

      Hola Mayra. No me parece recordar que nos pidieran nada, al menos en Jordania y Egipto. En Israel son un poco más estrictos. Supongo que depende mucho de tu nacionalidad. Si te piden algo y no lo tienes, siempre puedes explicar con tranquilidad y claridad que te vas a mover por tierra. Un saludo y gracias!

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