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Un baño en el Mar Muerto y cruzamos a Jerusalén

Aquella noche a la vera de Petra era nuestra última noche en Jordania. No había muchos kilómetros entre nosotros e Israel, habría sido relativamente sencillo encontrar un transporte que nos llevara directamente a la frontera, pero nosotros queríamos otra cosa antes, queríamos bañarnos en el Mar Muerto.


¿Cómo visitar el Mar Muerto y entrar en Israel en el mismo día? Decidimos que la mejor opción era llamar al chófer que nos había trasladado de Wadi Rum a Wadi Musa.

Viaje en coche de Petra al Mar Muerto

Por la mañana nuestro chófer privado nos recogió en el Sabaa Hostel con el desayuno preparado, una especie de rollos de carne riquísimos que creo que se llaman shawarma. Los devoramos.

Coche de Petra a Jerusalén con parada en el Mar Muerto: 75 JD


El problema de comer por el camino, y más un camino como la carretera que desciende por el oeste de Jordania hacia la mayor depresión del mundo, es que los estómagos que se marean fácil no llevan bien esta calzada endiablada.


Unai comenzó a sentirse mal y eventualmente, en medio de este espectacular paraje de curvas y altísimas montañas arenosas, tuvimos que parar para que lo soltara todo. Para cuando llegamos a las costas del Mar Muerto y vimos el azul intenso rodeado por lejanas tierras ocres ya se sentía mucho mejor.


Improvisamos un baño en el Mar Muerto

Sin una playa a la vista le pedimos a nuestro conductor que parase donde pudiese y fuera fácil acceder al agua. Con el nivel del agua en retroceso, ésta se hallaba varias decenas de metros por debajo de la carretera. No fue sencillo.



No era la orilla más idílica de este famoso mar, pero fue suficiente para cumplir nuestro deseo. Flotar sin esfuerzo en esta agua de excepcional salinidad, donde la sal se apelotonaba formando piedras de color blanco traslúcido, fue tachado finalmente de nuestra lista.



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Cruzamos por tierra de Jordania a Jerusalén

No nos habíamos secado todavía cuando volvimos al coche y reanudamos la marcha. Sin posibilidad de ducharnos, nuestra piel quedó recubierta por una capa pegajosa de sal. Parecía que íbamos untados en grasa, muy incómodo. Un rato después llegamos al paso fronterizo King Hussein y nos despedimos de nuestro amable chófer.


Durante los trámites en inmigración nos llevamos una sorpresa: debíamos abonar una pequeña tasa de salida y pagar un shuttle bus que nos llevaría unos cinco kilómetros hasta el puesto israelí. «¡Apenas nos quedan dinares!» «¿Algún sitio donde cambiar?» «Aquí no hay nada». El Universo conspiró para que, en el fondo de nuestras carteras, quedara el dinero JUSTO para abonar ambos pagos. ¡Menuda suerte!

Tasa de salida de Jordania: 10 JD

Shuttle bus al puesto fronterizo israelí: 7 JD


Traspasamos la frontera de Israel sin problema (con la típicas preguntitas, probando que teníamos alojamiento…) y fuera de la «terminal» buscamos la manera de llegar a Jerusalén. Nos hubiera gustado encontrar un bus público que no existía, así que acabamos en un taxi-bus compartido.

Taxi-bus de la frontera a Jerusalén: 42 NIS


¡Jerusalén allá vamos!

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