La lucha Peresean de Lombok

Unai volvió de su aventura con los Sasak. Había estado estos días en un pequeño poblado del sur de Lombok viviendo el día a día de esta tribu local. Le pedí que volviera este día porque yo había hablado con el dueño de la agencia de al lado para que nos reservara dos huecos en el próximo viaje de 4 días en barco hasta Flores. Ese mismo día nos dijo que deberíamos esperar hasta el sábado, ya que el barco aún no se había llenado y esperaban a que se apuntaran más viajeros.
A Unai le enseñé un poco los alrededores, fuimos a la playa y probamos las cristalinas aguas, pero el resto del tiempo serían horas muertas… Por suerte, el Festival de Senggigi nos tenía preparada una sorpresa: torneos de lucha Peresean.

El primer día fuimos un poco “a ver qué pasaba”, sin cámaras, sin demasiadas expectativas… y la cosa nos dejó alucinados. La segunda tarde, nuestro último día en Senggigi, llevamos la cámara con nosotros, y pudimos grabarlo y sacar fotos.

El ambiente molaba mucho. Un grupo de músicos amenizaba la acción con instrumentos locales y cánticos. Poco antes de que comenzaran los enfrentamientos cientos de personas rodearon el ring. Locales, extranjeros, hombres, mujeres, niños… Nos costó entender cómo funcionaba el torneo, porque los contendientes parecían salir del propio público pero a la vez controlar las técnicas de Peresean, por no hablar de las heridas que debían soportar.

Un juez controlaba la competición, y a cada lado varios hombres gestionaban cada equipo y elegían a los luchadores. Éstos se ponían un udeng o pañuelo similar, un sarong, se les daba un escudo y la vara… ¡y a luchar! Cada ronda continúa hasta que el juez decide el ganador, o uno de ellos se rinde… ¡o uno de ellos sangra efusivamente! Una de las veces uno de los luchadores se puso a sangrar bastante de la frente y eso significó su derrota. Pero lo que realmente asusta son las heridas que la vara deja en el cuerpo.

Mientras, todos los espectadores que podían se sacaban fotos con nosotros y con los demás extranjeros. Nos sentíamos celebridades. Y estando en primera fila el torneo se vivía con especial tensión, porque era fácil que los luchadores acabaran dándose varazos a varios centímetros de tu cara. Tuvimos varios momentos así… pero salimos ilesos.
De camino hacia el hostal pasamos por una pequeña clínica, ya que a Unai se le había infectado una de las heridas que se hizo en el pie con los corales de Gili. Le insistí en que preguntara cuánto iba a tener que pagar, pero no lo hizo hasta que el “enfermero” terminó de extraerle el pus y hacerle las curas. Unai se negó a pagarle la cantidad ingente de dinero que pedía inicialmente. “¿Cuanto me dais?” nos decía. Unai le dijo que se quedara con los antibióticos que quería venderle por valor de su peso en oro.
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Aquella noche nos esperaba otra odisea. Era el día con más gente durmiendo en la habitación común. Aparte de nosotros, un par de chicas, y tres viajeros más. Yo sabía que en una de las camas (en la que me tumbé el primer día antes de cambiarme de sitio) había bichos. Bichitos de diferentes tamaños, unos marrones, otros rojos… Pero no fue hasta esa noche cuando se desató la plaga.

Yo empecé a notarlos por mi cuerpo. ¿Cómo llegaban hasta ahí? Mi deducción es que volaban. Enseguida, los demás se empezaron a agitar en sus camas, uno a uno, “What the f*ck!” se oía. Me di cuenta de que no era el único. Y lo peor era que estos bichos picaban, y aplastando alguno contra el suelo o la pared dejaban un enorme manchón de sangre.
Tras un rato estábamos todos levantados, descubriendo que camas y almohadas estaban infestadas de estos bichos y de sus larvas. Salimos tan rápido como pudimos de la habitación. Desplegamos el contenido de las mochilas por el pasillo e intentamos librarnos de todo lo que se pudo haber metido en nuestra ropa.
El señor que se quedaba de guardia por las noches vino a ver, y se quedó alucinado viendo la fauna que había metida en esa habitación. A los más rápidos les dio habitación individual, pero nosotros nos quedamos sin ella. Nos quedamos en el pasillo y decidimos exigir a la mañana siguiente el importe íntegro de aquella noche.
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Hola,¿Me puedes decir que días de septiembre aprox fue el festival con la lucha peresean?
Muchas gracias sy buenos viajes!
Hola Irene. Esto fue sobre mediados de septiembre, en torno al 16 o 17. Un saludo.