Lo mejor de Battambang, calma urbana en Camboya

Agotado pero satisfecho tras los días en Angkor, tocaba continuar mi viaje y la siguiente parada era Battambang, una tranquila ciudad un poco más al sur donde ver una cara más auténtica de Camboya y aprender sobre el genocidio de los Jemeres Rojos en los años 70.
Autobús de Siem Reap a Battambang
Para este traslado fue tan fácil como recurrir a mi alojamiento, lo que me permitió incluir la recogida en él. El transporte resultó ser un minibús repleto de gente y carga pero cómodo y puntual.
Bus de Siem Reap a Battambang: 9 USD

Alojamiento barato en Battambang
Mientras que la anterior vez (en 2019) opté por una habitación privada en Lucky Hostel, esta vez no me importó compartir habitación con la esperanza de entablar conversaciones. Me decanté por THE PLACE Hostel, muy céntrico, con literas relativamente privadas y una azotea chulísima.
Habitación compartida en THE PLACE: 6 USD

Vuelta por el centro de Battambang
La tarde de mi llegada salí a caminar por los alrededores. Choca recorrer estas tranquilas calles de edificios con estilo colonial francés sabiendo que es la segunda ciudad más importante de Camboya. Aquí la vida va tan tranquila como en el campo.

A Battambang le cuesta arrancar el desbocado progreso de una urbe. Camboya parece arrastrar el retraso sufrido bajo la tiranía de los Jemeres Rojos, cuando vaciaron por la fuerza los núcleos de población como éste.


Junto a mi alojamiento se encontraba el curioso Mercado Central, que presentaba movimiento a todas horas.

Y un poco más allá se llegaba al paseo de su río, que me encantaba recorrer mientras a un lado veía a gente bañándose y al otro las fachadas coloniales del casco antiguo. Un poco más al sur, tras superar el monumento a la independencia, había un pequeño mercadillo con multitud de puestos de bebida y comida.

Ahí al lado está también el National Museum, un museo pequeñito pero que cuenta con una fantástica colección de reliquias angkorianas.

Tour al tren de bambú y la cueva de los murciélagos
Al día siguiente recurrí a mi hostal para reservar el tour privado por los atractivos de Battambang. Ya lo había hecho en 2019 y quería repetir tal y como fue.
Tour privado de medio día por Battambang: 18 USD
- Campos de exterminio de Samrong Knong
- Tren de bambú
- Killing caves
- Cueva de los murciélagos
Campos de exterminio de Samrong Knong
El amable conductor de tuktuk vino a por mí al mediodía y nos dirigimos a la primera parada del tour: el templo de Samrong Knong. Lo que debería ser un lugar de paz fue convertido en un infierno por los Jemeres Rojos, que utilizaron este recinto budista como cárcel y campo de exterminio.


Hoy en día, con su pagoda repleta de huesos de víctimas y sus muros de relieves que representan las torturas y los asesinatos, Samrong Knong es un monumento a la memoria de las personas a las que se arrebató la vida aquí. Hombres, mujeres, niños, bebés…

Samrong Knong es solo uno de los cientos -quizás miles- de lugares por todo Camboya que fueron testigos de uno de los mayores genocidios de la historia. Mi propio chófer tenía historias familiares para contar, y se me puso la carne de gallina.
Tren de bambú
Otra de las consecuencias de aquel régimen sanguinario es a día de hoy mucho más simpática. Cuando el país estaba devastado, los camboyanos tuvieron la necesidad de moverse y aprovecharon las vías de tren abandonadas.

Tuvieron que fabricarse el vehículo, y para eso utilizaron una plataforma de bambú, piezas de camión y un pequeño motor. El resultado fue el tren de bambú que en la actualidad es atractivo turístico.
Viaje de ida y vuelta en el tren de bambú: 5 USD


Aunque recuerdo el viaje algo más largo (deduzco que lo han acortado desde 2019), sigue siendo una actividad curiosa, sobre todo si se hace en familia. Pero no hay que menospreciar la velocidad del transporte, que alcanza los 40 km/h.

Al final del trayecto hay unos puestitos con bebida y souvenirs gestionados por una familia. Allí me reencontré con una simpática niña con la que eché unas risas en 2019. Ahora, cuatro años después, era más mayor pero seguía igual de dicharachera y risueña.

Killing Cave: la cueva del exterminio
Nos trasladamos hasta la montaña de Phnom Sampov. Recorrí por libre sus senderos ascendentes hasta una de sus muchas cuevas: la Killing Cave, una profunda sima donde los Jemeres Rojos arrojaban a sus víctimas.
En lo profundo de esta cueva, accesible por medio de unas escaleras, se encuentra un pequeño santuario y una pagoda llena de los huesos que se encontraron aquí tras el genocidio.


Continuando la subida se alcanza la cima de la colina, coronada por un templo dorado. Es también un mirador estupendo a las planicies circundantes y un campo de batalla entre turistas y macacos.




La cueva de los murciélagos
Unas escaleras descienden directamente hasta el acceso a la montaña, donde se encuentra la principal atracción turística del lugar: una cueva de la que, cada tarde, miles de murciélagos salen en manada para alimentarse.


Estos animales no dejan de salir durante al menos una hora. Continúan saliendo cuando ya es oscuro y apenas se les ve, sólo se les oye. La noche marca el momento de reunirme con mi conductor y regresar al centro de Battambang.
Un sitio para cenar en Battambang
Las calles en torno al Mercado Central tienen un montón de negocios coquetos en los que comer bien. Aunque no recuerdo si repetí, al menos una de las noches fui a cenar a uno de ellos: el WoodHouse Restaurant and Bar. De lo mejor en Battambang.

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