Crucero en Halong Bay, 2 días y 1 noche en barco de lujo

Un espacioso autobús nos recogió en nuestro hotel de Hanoi. Era el transporte organizado por nuestro crucero en Halong Bay, que nos llevaría directamente al embarcadero. Llegaba el momento de conocer esa mítica bahía de Vietnam.
Nuestro barco en Halong Bay y dónde lo reservamos
Tras una fugaz investigación, vimos que los precios por noche y por persona en Halong Bay no suelen bajar de 120 €, así que tuvimos eso en cuenta a la hora de elegir barco.
Fue entonces cuando consultamos Booking, plataforma en la que se muestran algunos de los barcos que ofrecen la experiencia en Halong Bay, y nos decantamos por la opción de Dora Cruise, que contaba con habitaciones triples (recordad que éramos seis) a un precio muy competitivo.
Dos habitaciones triples en Dora Cruise: 774 € (129 € por persona)
Incluido:
– Comida, cena (buffet) y desayuno (buffet). Botella de agua en la habitación.
– Actividades (kayak, clase de cocina, pesca nocturna, clase de taichí, visita a cuevas)

Además, aunque no quiero usar la palabra “lujo” a la ligera, tanto el barco como el servicio que prometía Dora Cruise parecían bastante lujosos. Para mí lo eran, desde luego.
Traslado de Hanoi a Halong Bay
Como he mencionado, en Dora Cruise nos gestionaron el traslado desde Hanoi y el posterior transporte a Ninh Binh, pero estos transfers los tuvimos que pagar aparte.
Traslados Hanoi – Halong Bay – Ninh Binh: 30 € por persona
Llegada a Halong Bay
Al mediodía, el autobús nos dejó en la terminal de Dora Cruise. Allí realizaríamos el check-in, pagaríamos y esperaríamos a que una barca viniera a por nosotros.

El viaje hasta el barco, que se encuentra fondeado en medio de la bahía, fue ya la primera experiencia que nos sacó una sonrisa. Nos sentamos en la proa y contemplamos cómo las montañas kársticas de Halong Bay se iban haciendo más y más altas, hasta que nos rodearon.

La tripulación del Dora Cruise, que nos esperaba alineada en la popa del barco, nos recibió con saludos corteses y una bebida refrescante.


El barco de Dora Cruise
Fueron ellos quienes se encargaron de llevar nuestras mochilas a las respectivas habitaciones mientras a nosotros nos conducían hasta el comedor. Era, de hecho, la hora de comer.

Aquella primera comida fue un menú predeterminado, rico y elaborado. Además, teníamos nuestro propio camarero. Fue entonces cuando los motores se pusieron en marcha y el paisaje a nuestro alrededor comenzó a cambiar. Yo me sentí tentado de dejar los platos y salir a la cubierta a disfrutarlo.

Tras la comida pudimos ir a conocer nuestras habitaciones. Eran perfectas para nosotros. Una cama doble y otra individual en cada una. Una terraza encantadora y un baño con bañera frente a las mejores vistas imaginables.


A la habitación le siguió un recorrido por el barco con el que descubrimos el gimnasio y también la cubierta con hamacas y jacuzzi que no tardaríamos en estrenar.


Excursión en kayak
Por la tarde llegó el momento de la primera actividad programada, la excursión en kayak. En realidad se trata de un rato libre, durante aproximadamente una hora, para que cada uno vaya a donde quiera.


Nosotros rodeamos una isla, acabando completamente solos en una pequeña bahía secundaria, y nos encontrábamos allí en medio cuando el cielo se oscureció y nos cayó encima una intensa tromba de agua.

Atardecer y cena en Halong Bay
De vuelta en el barco, tras una ducha calentita y un cambio de ropa, vimos el atardecer desde la cubierta superior, donde se ofrecía una merienda.




Era el momento también de la clase de cocina, otra de las actividades incluidas, pero nosotros pasamos ese tiempo tomando algunos cócteles en una de sus mesas.


Tras una abundante cena tipo buffet, los rayos de una tormenta cercana iluminaron aquella noche y pude contemplarlos desde la cama a través del ventanal que daba a nuestra terraza.

Otras dos actividades de las que finalmente no hicimos uso fueron la pesca de calamares a la noche y la clase de taichí al amanecer.
Segundo día en Halong Bay: excursión en barca
El desayuno también fue copioso y de libre elección, y después dedicamos gran parte de la mañana a la siguiente actividad: un paseo en barca tradicional por unas cuevas.


Aunque la época no permitía visitar todas las cuevas debido a que se encontraban inundadas, pasamos un rato simpático interactuando con la patrona de nuestra barca y poniéndonos nosotros mismos a los mandos de la embarcación.

Fin del crucero en Halong Bay
Poco después de volver al barco, éste se puso en movimiento para regresar al punto de inicio y recoger a nuevos viajeros. Tanto este trayecto como la posterior barcaza hacia el embarcadero fueron otra genial oportunidad para admirar los impresionantes paisajes de Halong Bay.

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