Koh Rong Sanloem, isla paraíso de Camboya en decadencia

Tenía ganas de pasar unos días de desconexión absoluta frente a aguas cristalinas, pero volver a Koh Rong Sanloem cuatro años después iba a suponer un conflicto emocional que me ponía nervioso, y lo que me encontré en la isla no fue el paraíso natural que recordaba.
Traslado de Kampot a Koh Rong Sanloem
Gestioné mi transporte a Koh Rong Sanloem en el propio hostal Onederz y sólo tuve que dejarme llevar. De allí en furgoneta por una carretera de mala muerte hasta Sihanoukville (aunque creo recordar que en 2019 había sido incluso peor), y una vez en el embarcadero esperar a la llegada del barco.
Furgoneta y barco de Kampot a Koh Rong Saloem: 25 USD
El barco incluía la ida y la vuelta.

La visión de Sihanoukville desde el ferry me trajo fatales recuerdos. Había evitado mirar aquel skyline horroroso todo el tiempo, pero ahora que cubría el horizonte era imposible esquivar ese terrorífico panorama de cemento y rascacielos vacíos que había convertido un pueblito costero en un infierno de la especulación a manos de constructoras chinas y japonesas.

Llegada a Koh Rong Sanloem: Saracen Bay
De Saracen Bay recordaba extensas aguas poco profundas, brillantes como el diamante y de color turquesa que me hipnotizaban. Quizás por el viento del norte y el cielo plomizo de una temporada seca avanzada, no estaba tan bonita. En mi visita de 2019 la temporada seca acababa de comenzar y tanto el aire como el mar estaban más limpios.


El recorrido por la arena hasta mi hostal, casi en la otra punta de la playa, me dejó una imagen desagradable: mucha basura en algunos tramos y un montón de alojamientos abandonados y destartalados. “La pandemia” supuse, aunque no era la única razón.

Alojamiento en Koh Rong Sanloem
En 2019 acabé en Saracen Bay un poco por casualidad, y más tarde unos amigos me hablaron de otro lugar mucho más auténtico y local: M’Pai Bay. En lugar de ir allí esta vez, me obligué a replicar aquella experiencia en la medida que pudiera.

Los dos alojamientos en los que estuve, uno de los cuales fue el protagonista del robo que -en la última noche- me hundió la vida, ya no existían. Esta vez recurrí a uno en el que se alojaban mis nuevos amigos y donde pasé ratos geniales durante aquellas navidades de 2019, el Onederz Koh Rong Sanloem.
Cama en habitación compartida de ocho: 11 USD
Cada cama tenía una cortinita y un pequeño ventilador.
El hostal ofrece el traslado en barca hasta el embarcadero al otro lado de la playa.


Onederz es un hostal humilde pero en la propia playa, con restaurante, zona de juegos… Aunque pasé aquí la mayor parte del tiempo, lo cierto es que no tuve tanta suerte haciendo amigos.

Qué está pasando en Saracen Bay
Aunque achaqué a la pandemia el abandono de los alojamientos y resorts circundantes, algunos de ellos presentaban la misma pintada de color rojo en letras jemeres. Pregunté sobre este asunto a varios trabajadores del Onederz y noté una reticencia a responderme honestamente, así que recurrí a Internet.

Las pintadas eran ultimátums de desalojo. ¿Por qué se iba a desalojar a múltiples negocios a pie de playa que llevaban años allí? Pues porque el gobierno camboyano ha vendido media isla a dos grandes corporaciones, una de ellas japonesa, que pretenden transformarla en un enorme complejo hotelero.


La confirmación de esto la iba a ver con mis propios ojos en el interior de la isla.
Military Beach: la playa al sur de la isla
Una de las cosas que más disfruté en 2019 fueron mis paseos a la costa opuesta. Recuerdo senderos cómodos por la jungla que subían y bajaban hasta despejarse y mostrar orillas desiertas. Por desgracia, gran parte de ellos ya no existen. Lo que me encontré fue la desolación.

Las constructoras habían clareado gigantescas porciones de selva y deforestado canales del grosor de autopistas. Lo que una vez fue un frondoso bosque pronto será una enorme urbanización, temo que similar a Sihanoukville.


Por suerte Military Beach seguía intacta, y allí se podía olvidar por un momento la desolación que acechaba colina arriba. Estuve completamente solo en ella.


Subo al faro
Pasando de largo el cruce que conducía hacia Military Beach y continuando de frente se llegaba al extremo sur de la isla, donde se encuentra un faro custodiado por un risueño joven que, a cambio de un dólar, te deja subir a él.


Unas oxidadas escaleras conducen a unas preciosas vistas de la todavía intacta naturaleza del sur de Koh Rong Sanloem.

El regreso me dejó una feliz anécdota. En 2019, en medio de este camino, me topé con una serpiente verde y amarilla. Di un brinco justo antes de pisarla, y le hice unas fotos que, junto con todas las demás, perdí un par de días después. Esta vez, en 2023, casi en el mismo punto, una serpiente idéntica se me volvió a cruzar. No podía creerlo.

El sendero a Sunset Beach y Lazy Beach
No muy lejos de mi hostal, la pista que se adentraba en la isla paraba en seco y dos estrechos senderos rodeados de vegetación tomaban el relevo. En 2023 estos encantadores caminos seguía intactos, pero no sé si seguirá siendo así.

Uno se sumergía montaña arriba y, superado el desnivel, descendía en forma de precaria senda de tierra y raíces hasta Sunset Beach. El otro, más llano y accesible, conducía a Lazy Beach.


Aquí, de nuevo, era difícil avistar a alguien más. Sólo tuve la compañía de un adorable Golden Retriever que de vez en cuando aparecía también por Saracen Bay.

En 2019, acompañado por alguno de los amigos que había hecho previamente, disfruté de varios atardeceres mágicos en Sunset Beach. La vuelta en oscuridad a través de la montaña había sido una aventura interesante.


Pero esta playa también me traía un recuerdo amargo. Había acudido a ella animado por Cris, una viajera gallega que se compadeció de mí, justo después de que me robaran la riñonera. Recuerdo desahogarme con los camareros del chiringuito con lágrimas en los ojos.

Tour de plancton bioluminiscente
En el pasado viaje hice un tour que no repetí esta vez: una excursión en barco a un punto oscuro de la bahía donde, con un poco de suerte, nos bañaríamos con plancton bioluminiscente. ¡Y así fue! Nos arrojamos a las oscuras aguas y el mar se iluminó con destellitos blancos a nuestro alrededor.

Viaje de Koh Rong Sanloem a Phnom Penh
Mientras que en 2019 Koh Rong Sanloem era mi última parada en Camboya y mi siguiente traslado era a través de la frontera con Tailandia hasta Trat y después Bangkok, ahora regresaba a Phnom Penh para dedicarle a la capital los días que se merecía.

Furgoneta de Sihanoukville a Phnom Penh: 15 USD
La contraté en mi hostal Onederz.
Recordad que el billete de vuelta en el barco estaba incluido en la ida. Sólo había que avisar con un poco de antelación cuándo se regresaría.
Conclusiones de Koh Rong Sanloem
Fatídica como acabó siendo la anterior vez, no puedo olvidar la naturaleza virgen, los momentos felices y la gente que estuvo conmigo aquel diciembre de 2019, celebrando la Navidad. Tengo que reconocer que aquellos fueron unos días de ensueño, pero necesitaba hacer las paces con la isla tras el mal sabor de boca final.
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Aunque creo que lo conseguí, lo cierto es que contemplar su estado actual e imaginar hacia dónde la están conduciendo me dejó una sensación agridulce.
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