Hoi An, la ciudad más bonita de Vietnam

Hoi An era lo más al sur que llegaríamos en Vietnam y yo, que había oído hablar de esta ciudad, tenía la sensación de que el final de nuestro itinerario sería en un lugar especialmente bonito.
Nuestro alojamiento en Hoi An
Tras el viaje desde Hue, nos reunimos con Borja y Unai en una tranquila calle a pocas manzanas del centro histórico, allí se encontraba nuestro hotel con piscina interior: Hoa My II. Este alojamiento ha cerrado permanentemente pero, como orientación, estos eran los precios por noche:
Habitación familiar para cuatro personas: 600.000 VND
Habitación doble: 350.000 VND

Mejores hoteles de Hoi An
Te ahorro la búsqueda y te dejo aquí algunos hoteles recomendados y céntricos en Hoi An:
- Hoian Central Hotel
- Little Gem Hoi An Boutique Hotel & Spa
- Vincent’s House
- Green Tea Villa
- Square Villa Hoi An
- Hoi An Center Town


Lugar para comer en Hoi An
Al final de esta misma calle, 44 Tran Cao Van Street, había un pequeño restaurante muy coqueto en el que nos gustaba desayunar o almorzar, el Silent Garden. Personalmente, recomiendo su Deep Fried Wonton, el Cao Lau y el Chocolate Milkshake.

En bicicleta a través de los arrozales
Aplastados por el sofocante calor de la temporada, decidimos usar las bicis que nuestro alojamiento ofrecía de manera gratuita y pedalear hasta la playa.

Para llegar hasta allí cruzamos los verdes campos de arroz que separan la ciudad del mar. Un paisano con un búfalo de agua nos saludó desde los arrozales y nos pidió que nos acercáramos.

Insistía en que nos subiéramos al búfalo para sacarnos unas fotos, y tras hacerlo, alargó la palma de la mano esperando propina. Cuando fuimos a darle algo y vio la cantidad, se hizo el ofendido y nos pidió 500.000 dongs. Obviamente no accedimos, y totalmente enojado nos echó de allí.


Ese búfalo estaba colocado allí estratégicamente. Yo debería haberlo imaginado, pero por la aparente espontaneidad del momento me dejé llevar y no caí.
Baño en la playa de An Bang
El cielo estaba encapotado y en algunos momentos incluso cayó una débil llovizna, pero nos acomodamos en las tumbonas de An Bang y disfrutamos de un baño antes de subir al restaurante a llenar el estómago.

El Coconut Forest de Bay Mau
En otra de las ocasiones en que cogimos la bicicleta, fuimos a explorar a ver qué era eso de los botes de cesta redondos. Acabamos en el Coconut Forest de Cam Thanh, desde donde estas curiosas embarcaciones inician un recorrido por los canales rodeados de palmeras.

Estas cestas eran el método de subsistencia de pescadores pobres que buscaban una manera barata de faenar. Al parecer sus remeros son muy hábiles haciendo girar las cestas a toda velocidad, pero nos quedamos sin verlo porque finalmente decidimos no realizar esta actividad.
Visita a las Islas Cham
Otra experiencia que nos quedamos sin vivir, pero que por testimonio de personas conocidas sabemos que merece la pena, es la visita a las Islas Cham, situadas justo en frente de Hoi An.

Quizás sea buena opción en otra temporada más soleada, cuando se pueden apreciar bien sus aguas turquesas, las mejores de Vietnam.
El casco histórico de Hoi An
Todos venimos a Hoi An con la promesa de ver uno de los cascos antiguos más bonitos de Asia, así que durante las siguientes jornadas nos lo recorrimos a conciencia.




Hoi An fue, hace muchos siglos, el puerto más importante del Sudeste Asiático. Más de un milenio después, con el comercio colonial, conservó su relevancia y presenció cómo franceses, españoles, japoneses, portugueses, chinos, entre otros, la utilizaban como parada clave en la Ruta de la Seda marítima.




No sólo iba y venían, algunos se asentaron aquí, y el resultado fue una ciudad en la que se mezclaban sus estilos y culturas y cuyo aspecto ha llegado a nuestros días. Por eso fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.




Lo mejor que se puede hacer es perderse por sus callejuelas, todas peatonales, y ver lo que uno encuentra. Lo recomendaría a cualquier hora, también nada más salir el sol, porque es cuando Hoi An muestra su cara más auténtica.




También recomiendo subir a alguna azotea para ver, quizás a cambio de consumir una bebida, las armoniosas hileras de tejados centenarios.


Pero es innegable que su mayor encanto se despliega al anochecer, cuando sus calles y su río se iluminan con farolillos de colores que cuelgan de las fachadas o que portan las barcas turísticas.






La visión de éstas desde el puente An Hoi es totalmente idílica, aunque es cierto que a esas horas hay que lidiar con un municipio casi colapsado por el número de visitantes y la sensación de que es más un parque temático que una ciudad real.






Los lados del río están repletos de bares y restaurantes a los que nos acercamos a tomar algo, y allí al lado se monta el Night Market con multitud de opciones de comida callejera que también aprovechamos.

Nos vamos de Vietnam (temporalmente)
La última tarde conseguimos un taxi para seis que nos llevara hasta el aeropuerto de Da Nang. Abandonábamos temporalmente Vietnam para aterrizar en Siem Reap y pasar un par de días en los templos de Angkor en Camboya.
Vuelo de Da Nang a Siem Reap con Cambodia Angkor Air: 160,5 €

Después volveríamos en avión a Hanoi y podríamos disfrutar de la capital unas jornadas más antes de poner punto y final al viaje.
Vuelo de Siem Reap a Hanoi con VietJet: 84,3 €
No me despedí de Vietnam del todo, porque algo me dice que nuestra historia no ha terminado.

Diario anterior: Viaje de Hue a Hoi an con parada en Da Nang
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