Dos días en Phnom Penh y visita a Tuol Sleng

Al viaje por Camboya le quedaban poco más de dos días que emplearía en visitar Phnom Penh. Tenía un recuerdo bastante agradable de la capital, así que no fue muy traumático cambiar las playas por el asfalto. Phnom Penh, aunque grande, era una ciudad bastante relajada.
Alojamiento en Phnom Penh
Mientras que en 2019 había optado por The Big Easy Phnom Penh, un hostal juvenil en una de las calles más animadas, esta vez quería evitar dormir justo encima de un ajetreado bar, así que escogí DE Hotel. Seguía siendo una habitación compartida pero en un alojamiento mucho más tranquilo.
Habitación compartida de cuatro camas en DE Hotel: 7,2 USD
Un punto negativo era la existencia de un único baño, al cual se llegaba cruzando una especie de comedor.

Hoteles recomendados en Phnom Penh
Te ahorro la búsqueda y te dejo aquí varias recomendaciones de alojamiento en Phnom Penh:
- Mettavary Hotel
- Home Chic Hotel
- Ohana Phnom Penh Palace Hotel
- Palace Gate Hotel & Residence
- Okay Boutique Hotel

Tuol Sleng, el Museo del Genocidio Camboyano
Una de las experiencias que más me marcaron en mi primer viaje a Camboya fue la visita a Tuol Sleng, también llamada S-21, el colegio que los jemeres rojos convirtieron en prisión y que hoy es un museo que recoge las atrocidades del genocidio.

Visitar Tuol Sleng es una de las primeras cosas que hice en esta ocasión. Tenía tantas ganas de volver como de quitármelo de encima. Recorrer el Museo y conocer lo que pasó allí es importante pero muy incómodo.
Entrada a Tuol Sleng: 5 USD
Hay audioguías disponibles. Lo recomiendo.


Cuando Pol Pot llegó al poder, tras vaciar las ciudades, se centró en atrapar a aquellos que consideraba enemigos del régimen. ¿Quiénes? Gente de clase media o alta, intelectuales, científicos, religiosos, gente de ciudad… o personas dentro de sus filas que la paranoia de los jemeres rojos señalara como traidores. Hombres, mujeres y niños. Familias enteras.




Una vez arrestados se les enviaba a campos de concentración como S-21. Aquí, además de vivir en condiciones atroces, se les sometía a torturas de una crueldad inimaginable para forzar confesiones o acusaciones a vecinos. En Tuol Sleng se torturó y ejecutó a más de 18.000 personas.


El Museo está recubierto por los retratos de estas personas, caras de auténtico terror, y muestra de manera gráfica y sin tapujos, por medio de fotos o pinturas, la violencia que ejercían los jóvenes guardias de la prisión. Es recomendable acudir con el estómago vacío.


Tuol Sleng se ha mantenido tal y como las tropas vietnamitas la encontraron cuando tomaron Phnom Penh en 1979. En su interior sólo había doce prisioneros vivos y los cuerpos de personas que acababan de ser ejecutadas a toda prisa.


El recorrido permite visitar las salas de tortura con sus camas eléctricas y las diminutas celdas en las que se encerraba a los prisioneros. También hay algún que otro material audiovisual en el que se puede escuchar el testimonio de antiguos guardias.




Al igual que en otros campos del genocidio del país, impresionan especialmente los cientos y cientos de cráneos de víctimas expuestos en él.

Mercado Tuol Tompoung (Russian Market)
Tras unos minutos sentado en los jardines de Tuol Sleng que necesité para despejar la cabeza, caminé sin prisa a lo largo de numerosas manzanas hasta que llegué a Tuol Tompoung Market, un mercado local muy fotogénico en cuyo food court pude almorzar un rico Banh Sung y un Banana Shake.


La anterior vez subí a la azotea del Sundown Social Club a divisar el mercado desde las alturas mientras me tomaba un zumo fresquito.
Koh Pich y paseo por el río Tonle Sap
Continué por las calles de la capital, buscando toda sombra que pude, hasta refugiarme un rato del calor en el Centro Comercial AEON. “La pesadilla de Pol Pot”, pensé.

Después proseguí bajo altísimos edificios vacíos hasta llegar a Koh Pich, una isla repleta de nuevas construcciones con un extremo sur de residencias de lujo (también casi todas vacías) y un extremo norte con bares y restaurantes. Desde aquí se divisaba el caudal del Mekong, que choca contra el Tonle Sap sin mezclar sus aguas de colores distintos.


Cruzando uno de los puentes, seguí andando por el margen urbano del Tonle Sap hasta alcanzar el pabellón Ponlea Chey y los Parques Reales.


Palacio Real de Phnom Penh
Aquí enfrente se encuentra el Royal Palace, el palacio de los reyes de Camboya.
Entrada al Palacio Real: 10 USD
Recordad llevar ropa respetuosa o tendréis que comprar unos feísimos pantalones “saco de patata”.

Se divide en tres bloques principales: la Sala del Trono, que se ve desde fuera y donde está prohibido hacer fotografías; la Pagoda de Plata, que guarda el Buda Esmeralda de Camboya y un buda de oro y diamantes, y cuyo recinto incluye un curioso modelo en miniatura de Angkor Wat además de unos preciosos murales del poema épico Reamker; y el pabellón Khemrintra, la residencia real (vetada a visitantes).




Fotos de Christophe95, Olaf Tausch, PPSOfficial, Marcin Konsek.
No conservo fotos porque sólo lo visité en 2019, pero os dejo éstas de Internet.
Justo al lado se encuentra también el Museo Nacional de Camboya que, aunque no he tenido la suerte de visitar, seguro que se merece una visita.
Mercado Central
Varias manzanas al norte de mi alojamiento se encuentra el Mercado Phsar Thmey. Bajo su cúpula y sus brazos cruciformes de estilo art decó hay un sinfín de puestos con todos los productos que uno se puede imaginar. Para el amante de las compras, es un imprescindible de Phnom Penh.


Parque del Wat Phnom
Sobre una colina a poca distancia del río y rodeado por un frondoso parque de forma circular se encuentra el Wat Phnom, un templo budista muy venerado cuyo origen se remonta al siglo XIV, el más antiguo de Phnom Penh.
Entrada al Wat Phnom: 1 USD

La colina, al final de una escalinata, está coronada por un vihear (sala de oración) y una pagoda blanca que ostenta el puesto de edificio religioso más alto de la ciudad.


Ya estaba anocheciendo cuando me llevé una grata sorpresa al descubrir que el parque estaba repleto de preciosos pájaros Hornbill. Algunos se posaban sobre muros y barandillas y era posible tenerlos a escasos centímetros. Con lo que me había costado verlos en la selva…


Por si fuera poco, la caída de sol agitó uno de los árboles cercanos. Una colonia gigantesca de zorros voladores (murciélagos de la fruta) se despertaba para desplazarse a comer. Impresionante.

Night Market
Cerca de allí se encuentra mi opción preferida para cenar aquellos dos días en Phnom Penh: el mercado nocturno.

Hay multitud de puestos de ropa y souvenirs, y en su zona gastronómica se pueden seleccionar una gran cantidad de alimentos locales que se cocinan al momento y se pueden degustar en su amplia área para sentarse al aire libre.


Calle 136: lo que no me gusta de Phnom Penh
Regresando del Night Market a mi alojamiento crucé en varias ocasiones las calles de ambiente nocturno del centro de la ciudad. Eran fácilmente identificables por el abuso de las luces de neón rojas o rosas.

Además de los habituales pubs o discotecas, también divisé una cantidad enorme de locales de alterne en los que se exponía a chicas cual mercancía. Mujeres muy jóvenes acompañadas a menudo por hombres occidentales muy mayores.

Cómo moverse por Phnom Penh
Aunque siempre que pude recurrí a mis piernas, es cierto que la capital es grande y para ciertos desplezamientos hace falta taxi. Recomiendo descargarse PassApp, la versión local de Grab bastante más barata que ésta.

Así, contratando un tuk tuk con PassApp, es como fui hasta el aeropuerto internacional para tomar mi vuelto a Bangkok tras dos días estupendos en Phnom Penh. ¡Hasta la próxima, Camboya!
Volví a Camboya al año siguiente para visitar por tercera vez Angkor acompañado de mis amigos. ¿Será la última?
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