Festival Vegetariano de Bangkok en Chinatown

La capital de Tailandia me recibía de nuevo para replicar mi viaje por el norte del país, y lo que iba a ser un mero trámite se convirtió en una fantástica experiencia disfrutando del Festival Vegetariano de Bangkok en Chinatown.
Alojamiento en Talat Noi, Bangkok
Tras aterrizar me acerqué a una de las zonas que está subiendo puestos entre mis favoritas en Bangkok, la de Chinatown. Concretamente opté por el barrio de Talat Noi para alojarme y un hotel cuyo restaurante había visitado hace años: River View Residence.
Habitación doble en River View Residence: 750 THB
15% de descuento en el restaurante por ser huésped.

El restaurante es de acceso libre y tiene unas vistas estupendas al río Chao Phraya que os recomiendo seáis huéspedes o no. De hecho, es uno de mis imprescindibles en Bangkok.


Talat Noi, cafés vintage y edificios centenarios
Durante el par de días que estuve en Talat Noi pude apreciar un poco mejor el relajado ambiente del barrio que, extendido a lo largo de la ribera del río, discurría sorprendentemente ajeno al turismo que recibe la ciudad.




A pocos minutos de la frenética avenida Yaowarat, Talat Noi se mueve despacio entre talleres y restaurantes de locales, y galerías o cafés más abiertos a la modernidad.


También tiene un sendero señalizado de arte callejero.

Éste cuenta con murales y esculturas que contrastan con edificios y templos históricos tan viejos como la propia Bangkok, y es que éste es uno de sus barrios más antiguos. Véase, por ejemplo, la mansión So Heng Tai.




El Festival Vegetariano en Bangkok
Cuando el primer día me acerqué a comer a algún soi (callejón) de Chinatown, ya vi que algo era diferente.

Las calles y los puestos de comida estaban adornados con banderolas amarillas de letras rojas, y muchas personas iban vestidas de blanco. “Curioso”, pensé, teniendo en cuenta que la mayoría de los tailandeses vestían de negro en luto por la Reina Sirikit.

Santuario Chow Sue Kong
Había regresado al River View Residence cuando escuché alboroto en el templo de abajo, el Chow Sue Kong, y bajé a comprobar qué pasaba. Me sorprendió encontrar una animada ceremonia religiosa, gente vistiendo trajes tradicionales y la quema de grandes figuras de papel junto al río.


Descubrí que mi visita había coincidido con el Festival Vegetariano de Bangkok, una festividad de nueve días que suele caer en octubre y en la que se consumen solamente alimentos “jay” (veganos).

Un par de horas más tarde el ambiente en el templo se animó aún más. El santuario se llenó de gente y por él danzaban largos dragones movidos por titiriteros que los retorcían y hacían girar sobre sus cabezas.


Desfile por Talat Noi del Festival Vegetariano
Tras varias vueltas, salían del templo al ritmo de percusiones hacia la calle principal más próxima. Yo fui tras ellos, y allí el color y la música se multiplicaron. Grupos de jóvenes con la cara pintada y llamativos trajes esperaban a que llegara el momento de iniciar el desfile.


Cuando llegó la hora, estos chavales y chavalas comenzaron a bailar. A ellos se unieron leones y también dragones que escupían fuegos artificiales, y algunos niños formaron escalofriantes torres humanas. La calle, a rebosar de espectadores y espectáculos, comenzó a avanzar.






Los seguí durante largo rato, a medida que daban la vuelta al barrio, hasta que por el callejón trasero regresaron a Chow Sue Kong.






Ellos continuaron toda la noche, dando vueltas y vueltas, mientras yo los escuchaba desde la azotea del River Vibe y luego desde mi habitación.


Habían transcurrido horas y apenas me había dado cuenta. Hasta había olvidado los síntomas de jetlag que me incordiaban esa misma mañana. Bangkok me sorprendió de nuevo, y volvería a ella dentro de unas semanas a que me sorprendiera otra vez. Primero tocaba viajar al norte.
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