Conociendo Koh Phangan, la capital mochilera de Tailandia
Llegaba el momento de pasar de Koh Samui a Koh Phangan, la famosa isla que en los años 90 arrebató a Samui el título de gueto mochilero. Koh Phangan es conocida hoy en día por sus fiestas nocturnas de la luna llena (las full moon parties) en las que miles y miles de personas se reúnen en una playa para beber, bailar y rezar por amanecer vivo.
Barco de Koh Samui a Koh Phangan
Me trasladé hasta el embarcadero de Lomprayah en Mae Nam. Allí compré el billete, me dieron la típica pegatina para poner en la camiseta y me hicieron esperar un rato.

Durante la espera conocí a una andaluza que estaba viajando sola por el Sudeste Asiático. Anteriormente había estado en Sudamérica, viajando en barco por el Amazonas donde contrajo la malaria. Ésa sí es una aventura.

Barco Lomprayah de Koh Samui a Koh Phangan: 300 THB
Alojamiento frente a la playa en Koh Phangan
En el embarcadero de Phangan me recogería una furgoneta del hostal en el que me iba a alojar: el Hacienda Resort & Beach Club.

El hotel estaba ubicado en primera línea de playa, tenía una piscina muy decente con bar incluido, y cada habitación tenía su propia terracita. A parte de todo eso, su precio era más parecido al de un hostal.

Esa misma tarde presenciamos cómo una tormenta tropical engullía la isla vecina (Koh Samui, que teníamos justo en frente).

Salí a dar una vuelta por los arenales con mi cámara de fotos y en una ocasión tuve que correr a resguardarme bajo una palmera para esquivar la lluvia. El desgraciado de mí volvió corriendo al hotel y llamó la atención de un perro. Éste se puso a perseguirme mientras ladraba. Creo que actué bien, me paré, le miré y volvió a la cabaña de la que había salido.

Lo bueno de estas tormentas es que pasan rápido, y mientras pasan, en un lugar tan característico como este mar de islas tropicales, pueden dejarte estampas realmente bellas. Esa noche la tormenta continuó en el horizonte, casi sobre nuestra isla, y me ofreció un espectáculo de rayos sin parar como pocas veces había visto.

Recorrido por Koh Phangan en moto
Como hice en Samui, decidí que la mejor manera para desplazarme por Koh Phangan era en moto.
Alquiler moto (2 días): 300 THB
Hat Rin Nok, la playa de la Full Moon Party
Lo primero que hice fue ir a visitar la península de Hat Rin, la zona mochilera por excelencia y el lugar donde se celebra la Full Moon Party. Ya sea por la época o porque no iba a haber luna llena, la zona estaba sorprendentemente tranquila.
Este cabo se divide en dos playas, la Hat Rin Nok (la playa del amanecer) y la Hat Rin Nai (la playa del crepúsculo). Aunque las dos son preciosas y dignas de visitar, la más conocida y transitada es la primera, donde se celebra el desfase de la Full Moon. Si vais aconsejo dejar los objetos valiosos en el hostal, o no seréis los primeros que se despiertan en la arena totalmente desvalijados.
La carretera para llegar hasta Hat Rin (y en general para ir a cualquier lado de la isla) no es muy peligrosa… ¡es lo siguiente! Una auténtica montaña rusa con baches y puntos negros por doquier. La seguridad conduciendo por Koh Phangan en moto depende de uno mismo. ¡Sentido común!

Después de dar una vuelta por esta península fui a comer al primer lugar que encontrara. Acabé en unas mesas cubiertas por una pequeña estructura de bambú, cerca del mar. La mujer encargada del “restaurante” no sabía NADA de inglés, ¡hora de practicar mi tailandés!

El noroeste de Koh Phangan: Mae Haad Beach
A la tarde decidí atravesar toda Koh Phangan en la moto y llegar hasta Mae Haad Beach, una bonita playa al noroeste de Phangan que une, a través de un istmo de arena, la isla principal con un islote.

Justo al lado había un restaurante en el que pude tomar algo y escuchar… ¡el silencio! Además de ver algo de fauna.


La tormenta perfecta desde la piscina perfecta
Por la pinta de las nubes se avecinaba otra tormenta, así que aproveché las últimas horas de luz para bañarme en la piscina. En el extremo que colindaba con la arena, la piscina tenía la forma de un jacuzzi en el que poder sentarte y observar el mar, quizás mientras te tomabas una copa.

Desgraciadamente las nubes engullieron pronto la isla y no pude estar mucho tiempo, pero fue agradable estar aún metido en la piscina y notar la lluvia caer sobre mí. No tardó en ponerse aún más feo y llegó el viento, los relámpagos y la lluvia torrencial.

Lo siguiente fue yo corriendo a resguardarme bajo algún techo para que no me cayera un rayo, ni una palmera, ni me llevara el viento… Escogí uno de los porches cercanos para poder seguir viendo el espectáculo.

La tormenta siguió hasta la noche iluminándolo todo con sus relámpagos e inundándolo todo. Hay que tener en cuenta que aún era de día cuando grabé todo esto y se puso prácticamente oscuro, con unos tonos azulados primero y después bañándolo todo de un gris tétrico. ¡Daba miedo! Pero me gustaba…
En la zona común se estaba muy a gustito tumbado en los cojines y viendo alguna peli mientras la naturaleza rujía, pero no podía irme muy tarde a la cama ya que a la mañana siguiente había que dejar la habitación e iniciar el traslado a Koh Tao.
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