febrero 02, 2017

Lo que NO haré en Filipinas: tiburones ballena en Oslob


En nuestra cruzada por conseguir un mundo lo más justo posible para los animales hemos de decir "no" a muchas cosas que, desde un punto de vista egoísta, nos encantaría hacer. ¿A quién no le molaría nadar con el pez más grande del mundo?

En Filipinas, concretamente en la localidad de Oslob, existe un 100% de probabilidades de ver al tiburón ballena, especie recientemente añadida a la lista de animales en peligro de extinción. Pero esta probabilidad no viene dada por condicionantes naturales.

El filón del turismo ha dado lugar a un auténtico zoológico al aire libre en Oslob, en el que los viajeros pagan por ser llevados hasta un punto en el mar en el que se concentra un gran número de estos animales. El avistamiento es una certeza, y la posibilidad de nadar junto a ellos también. ¡Fantástico! ¿No? Mi foto para el Facebook está asegurada... Salvo que para que nosotros tengamos esa foto se está cometiendo un auténtico atentado medioambiental.


Para mantener el circo en funcionamiento y que éste siga dando dinero se alimenta a los tiburones y se permite a los turistas todo tipo de interacciones. Esta acción totalmente intrusiva cambia completamente la vida de estos animales y afecta gravemente a su supervivencia y su futuro de diversas formas.
  • Para empezar, alimentar a un animal salvaje de forma repetida hará que cambie sus patrones de comportamiento. Dejará de sentir la necesidad de alimentarse por sí mismo y eventualmente anulará su necesidad instintiva de migrar. Esto podrá desembocar en un bloqueo biológico y reproductivo.
  • Los tiburones comienzan a asociar barcos con comida, y eso conlleva que, mientras antes esquivaban a los barcos, ahora se acerquen a ellos y corran un enorme riesgo de ser dañados por las hélices o los propios cascos.
  • La comida que reciben no se corresponde con su alimentación natural, y ello desemboca en malnutrición.
  • Nunca jamás debemos tocar a un animal salvaje, y esto es lo último que se respeta en Oslob. No solamente por el hecho de que a nadie le gusta que le toquen sin permiso ("¿Por qué tocas? ¡No toques!"), sino porque el contacto entre humanos y animales salvajes puede suponer un traspaso de bacterias (nuestras) ante las que ellos no están protegidos. Resultado: infecciones. Más aún cuando casi todos los tiburones en Oslob presentan heridas abiertas causadas por el roce con los botes.


Creo que se nota que no iré a Oslob, ¿verdad? Y mucho menos financiaré este zoo al aire libre. Espero que tú compartas mi opinión en esto y decidas no contribuir a la explotación e intrusión ejercidas contra el tiburón ballena en este lugar de Filipinas. Si acabamos con la demanda, se acabará el negocio.

Me he estado informando sobre Donsol, donde -aparentemente- se pueden llegar a ver tiburones ballena sin que nadie les moleste o influya en su comportamiento. Pero para confirmároslo tendré que comprobarlo por mí mismo primero. Os seguiré informando.

Imágenes de dive-bohol.com

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