Nadando con tiburones en Koh Tao y su mejor mirador

Tanto dentro como fuera del agua, esta isla es un edén de fauna. En Koh Tao puedes estar observando un enorme lagarto varano y en media hora estar nadando con tiburones o tortugas.
Estábamos desayunando tranquilamente cuando una serpiente verde preciosa apareció sobre nosotros, en el árbol, para la delicia de algunos y el terror de otros. El colmo llegó cuando se inició una encarnizada pelea a vida y muerte entre ella y un pájaro.


Pero las estancias en Koh Tao, y en el Sudeste Asiático en general, no serían nada sin la compañía de los geckos y sus ruiditos. A los grandes es más difícil verlos, con sus enormes ojos y su piel azulada, pero en Ihasia también nos protegía uno de estos desde las alturas. ¡Ge-kooo!

Snorkel con tortugas y tiburones en Koh Tao
Desde hace 5 años sabía que Shark Bay no se llamaba así por casualidad. En esta bahía se pueden ver, con un poco de suerte y maña, tiburones de punta negra. Aquella primera vez no vi nada, y ahora no quería irme de la isla sin encontrarlos. Así que, casi todas las tardes, los del Open Water Team caminábamos hasta una pequeña cala junto a la playa de Shark Bay.
Se nos escapaban día tras día, y casi perdí la esperanza. Me reconfortó encontrarme varias veces a la enorme tortuga marina que allí vive, ¡era más grande que yo!

Seguíamos las indicaciones de los instructores de Ihasia, y dábamos vueltas y vueltas… y nada. Yo nunca veía nada. Hasta que…


Aunque estos tiburones son inofensivos para el ser humano, no podemos negar que son depredadores del mar, y el hecho de que den vueltas a tu alrededor te hace tragar saliva. Pero nunca me hubiera cansado de nadar con ellos, son espectaculares ¡y rapidísimos!

Aun antes de haberlos encontrado, me encantaba venir a esta cala con la cuadrilla y ver cómo la luz iba menguando. Es un lugar fantástico.
Subida al mirador más bonito de Koh Tao
Muy cerca de aquí se encuentra el mirador John-Suwan, al que se accede por un pequeño sendero y está dominado por una gran roca grisácea. Para llegar hasta aquí hay que pagar, ¡dos veces! Una para continuar por la carretera que conduce a la Freedom Beach, y otra para subir al mirador.
Acceso a Freedom Beach: 50 THB
Acceso al mirador John-Suwan: 50 THB

Hasta aquí me acompañó Desiree y una vez arriba se nos quitaron las penas por tener que sacar la cartera. La panorámica de toda la isla es asombrosa, y más aún con la luz dorada del atardecer.
Uno puede quedarse aquí hasta que caiga el sol, pero cuidado con el descenso en oscuridad. Desi y yo aprovechamos para bajar cargados con botellas de plástico que algún guarro había dejado por ahí.
Si no se ha presenciado el ocaso desde las alturas, da igual, porque Koh Tao tiene otros preciosos encuadres para disfrutarlo.

Aunque me doliera aceptarlo, mis días en Koh Tao debían acabar en algún momento, y ese momento se acercaba. Alba estaba segura de que saltaría a Camboya pero desconocía exactamente cómo y cuándo, así que se interesó por mi plan . “Me voy a una isla paradisíaca y desconocida” le dije. Creo que capté su atención, y cuando me preguntó si me importaría que viniese conmigo le dije que, por supuesto, estaría encantado.
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