Ascensión al volcán Pacaya y erupción del volcán de Fuego
Estábamos sintiendo pequeños temblores por las noches. El primero fue Asier, que comentó haber sentido cómo la cama se movía, la pared de atrás crujía, y se oía un sonido similar a una ráfaga de viento. A la siguiente noche fui yo quien lo sintió. Era un poético preludio a nuestra ascensión al volcán Pacaya y la inminente erupción del volcán de Fuego.
Ascensión al volcán Pacaya
El volcán Pacaya (2.552 msnm) es uno de los tres volcanes activos de Guatemala, y a lo largo de la historia del país el más problemático, su actividad es continua. El volcán Pacaya se encuentra dentro de un parque natural y por lo tanto hay que apoquinar: $$$.

Hasta la base del volcán nos llevó don Rafael, el chófer que nos recogió en el aeropuerto al inicio del viaje. Itzi y Mirella nos esperarían en las aguas termales de Santa Teresita, cercanas al volcán y que por eso son -precisamente- termales. Nosotros subiríamos al Pacaya y después nos reuniríamos allí con ellas para disfrutar de un bañito y del almuerzo.
Subimos al mar de lava del volcán Pacaya
El parking del parque está alto, muy alto, tan alto que yo me pregunté: ¿Qué vamos a andar si estamos casi arriba? Efectivamente no quedaría mucho por andar. Lo de la “subida al Pacaya” es un postureo muy serio, a no ser que elijas hacerlo por tu cuenta desde la base claro… El caso es que se ascienden a pie apenas 400 metros verticales (si no menos). Pues bien, pagado el guía, te plantan en la cara a unos caballos muy monos y te dicen que si no coges uno vas a ir muy incómodo.
Contratar la excursión al Volcán Pacaya
Yo soy montañero, yo no cojo un caballo para subir al monte en una travesía de una hora. Me lo preguntan varias veces. Que no. Maite y Asier sí se cogen los suyos. Empezamos a subir. El guía le mete caña (y cuando digo que le mete caña, es que va casi corriendo). No sé qué formación como guía tendrá, pero yo sí la tengo, e ir a esa velocidad es un crimen para los clientes. Su única finalidad era, supongo, que yo me agotara, y que suplicara por un caballo (los hay “aparcados” a lo largo de la subida, no son listos ni nada…). Pero en mi caso lidia con un montañero vasco (:D).

Sí es cierto que a lo largo del camino nos comenta algunas cosas interesantes, como ciertas vistas en diversos puntos, algo de la vegetación autóctona (como la hoja de queso, que se puede utilizar como sustituto de un klínex) y hace de fotógrafo para que aparezcamos los tres juntitos (con encuadres bastante buenos, tengo que decir). Yo, además, me esforcé por hablar con él para que me contara cosas de su vida. En 2010, en la erupción que se cobró dos vidas humanas, su casa fue arrasada por la lava del Pacaya.

Durante la mayor parte del paseo hay una excelente vista a los volcanes Agua y Fuego. La tierra comienza a hacerse más negra y en aproximadamente media hora estamos arriba. El paisaje es espectacular. De pronto estamos en otro planeta, rodeados por lava fosilizada y encima de nosotros un enorme cráter humeante. Es demasiado peligroso ir hasta allí, por la temperatura del suelo y los gases.

Acercabas la mano al suelo y notabas el intenso calor geotérmico, alucinante. En algunos agujeros se podían cocinar cosas, y la propia Maite se quemó intentando yo qué sé. En una improvisada tienda de madera, allí arriba, se vendían colgantitos y otros souvenirs curiosos hechos con lava del lugar.

Esta misma tienda tuvo que ser reubicada debido a la última erupción del volcán del 2014. Uno de los encargados nos enseñó un vídeo grabado con su cámara de aquel suceso en el que se veía, grabado a una distancia impresionantemente corta, al Pacaya explotando en lava en su última gran erupción.

Deshicimos el camino recorrido, no sin antes invitar a unos croissants al guía y los encargados de los caballos (si es que somos más majos…). Fue el propio guía quien me dio la mano con fuerza y me felicitó por la hazaña. Supongo que se refería a haber aguantado su paso…
Baño en las aguas termales de Kawilal
En las aguas termales de Santa Teresita nos reunimos con Itzi y Mirella y comprobamos lo tolerante (o intolerante) que éramos con el agua caliente. Yo no aguanto nada… Maite demostró una enfermiza obsesión por probar la piscina más caliente. Sirvió también para quitarnos la suciedad de encima (en las duchas, previo a la inmersión en la piscina). Y cuando digo “mierda” me refiero al volátil polvo volcánico que se te pegaba por todo el cuerpo en el Pacaya.
De vuelta a Antigua Rafael nos llevó por una carretera secundaria que se abría camino entre los volcanes Agua, Fuego y Acatenango. La visión del Volcán de Fuego echando polvo y nubes oscuras era increíble. Nunca hubiera imaginado que Fuego nos tendría reservado un regalo tan especial para la noche…

El Volcán de Fuego entra en erupción
Íbamos camino de las chelas y la cena cuando, entre algunos árboles, vislumbré la figura del Volcán de Fuego y sus expulsiones de polvo. Preparé mi cámara, accioné el teleobjetivo y me dispuse a sacar la foto. Un momento… ¿Qué es eso rojo? No puede ser. ¡No puede ser! Llamé a los compañeros y observamos perplejos. El Volcán de Fuego comenzó a expulsar lava, cantidades enormes de lava.

Aquello que tanto deseaba se me ofreció en uno de mis últimos días en Guatemala. Al fin viví un volcán en erupción. La espectacularidad aumentó según se escondía el sol. Nos movimos hacia un punto de la ciudad desde el que se vería bien, y allí estaba, Fuego echando fuego en todo su esplendor, escupiendo lava incandescente a cientos de metros de altura, dejando correr los ríos rojos y naranjas por sus laderas.

Mi felicidad era absoluta, y creo que la familia de Betty, una compañera guatemalteca de Itzi, lo notó cuando llegamos a su casa para cenar. Fue enormemente agradable aquel rato con Betty y los suyos, hablando de tantas cosas y riendo tanto. ¡Y degustando la sabrosa cena de Betty!
Os dejo aquí un vídeo de esa misma noche grabado por un videógrafo con mejor lente fotográfica que yo. ¡Esto es lo que veíamos desde Antigua!
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PREPARA TU VIAJE A GUATEMALA

En Febrero iré a Gautemala y creeme que aparte de informarme con tu relato me dio bastante risa. Espero poder llegar al Pacaya y poder compartir la historia. Gracias por compartir e informar a la banda!!
Gracias a ti Daniel! Me alegra que te haya informado y divertido. Disfruta de ese viaje! Un saludo