septiembre 06, 2017

Miradores, serpientes, tortugas y tiburones... en Koh Tao

Pocas veces he estado tan rodeado de fauna como en Koh Tao. Y no estoy hablando solamente de las criaturas que nos encontrábamos en las inmersiones de buceo (que esa es otra), sino de la cantidad de diferentes animalitos con los que nos cruzábamos por la isla, incluso mientras desayunábamos.

Fue un asturiano muy majete el que me dijo que por los árboles que rodean las cabañas andaba una serpiente verde muy bonita, pero tras un primer avistamiento no pudo volver a encontrarla. Y allí estábamos nosotros, desayunando tranquilamente cuando ésta apareció para la delicia de algunos y el terror de otros. El colmo llegó cuando se inició una encarnizada pelea a vida y muerte entre ella y un pájaro. ¡Como ver un documental! Pocos minutos después, un enorme varano apareció junto al riachuelo.


Pero las estancias en Koh Tao, y en el Sudeste Asiático en general, no serían nada sin la compañía de los geckos y sus ruiditos. Es frecuente encontrar a estos pequeñajos recorriendo paredes y techos, mientras duermes, mientras cenas... Es un alivio que se coman los mosquitos. A los grandes es más difícil verlos, con sus enormes ojos y su piel azulada, pero en Ihasia también nos protegía uno de estos desde las alturas. ¡Ge-kooo!


Snorkel con tortugas y tiburones en Shark Bay
Pero es Koh Tao, y aunque la tierra también guarde secretos, las mayores sorpresas se encuentran en el agua. Desde hace 5 años sabía que Shark Bay no se llamaba así por casualidad. En esta bahía se pueden ver, con un poco de suerte y maña, tiburones de punta negra. Aquella primera vez no vi nada, y ahora no quería irme de la isla sin encontrarlos. Así que, casi todas las tardes, los del Open Water Team caminábamos hasta una pequeña cala junto a la playa de Shark Bay. ¡Qué escurridizos! Se nos escapaban día tras día, y casi perdí la esperanza. Me reconfortó encontrarme varias veces a la enorme tortuga marina que allí vive, ¡era más grande que yo! Preciosa.


Seguíamos las indicaciones de los instructores de Ihasia, y dábamos vueltas y vueltas... y nada. Yo nunca veía nada. Hasta que...


Aunque estos tiburones son inofensivos para el ser humano, no podemos negar que son depredadores del mar, y el hecho de que den vueltas a tu alrededor te hace tragar saliva. Pero nunca me hubiera cansado de nadar con ellos, son espectaculares ¡y rapidísimos! Tan rápidos como una bala.


Aun antes de haberlos encontrado, me encantaba venir a esta cala con la cuadrilla y ver cómo la luz iba menguando. Es un lugar fantástico.


Subida al mirador más bonito de Koh Tao
Muy cerca de aquí se encuentra el mirador John-Suwan, al que se accede por un pequeño sendero y está dominado por una gran roca grisácea. Para llegar hasta aquí hay que pagar, ¡dos veces! Una para continuar por la carretera que conduce a la Freedom Beach, y otra para subir al mirador. ¡Qué fastidio!

Acceso a Freedom Beach: 50 THB 1,4 €

Cambio: THB 35 = 1€ (aprox.)

Acceso al mirador John-Suwan: 50 THB 1,4 €

Cambio: THB 35 = 1€ (aprox.)

Hasta aquí me acompañó Desiree y una vez arriba se nos quitaron las penas por tener que sacar la cartera. La panorámica de toda la isla es asombrosa, y más aún con la luz dorada del atardecer.


Uno puede quedarse aquí hasta que caiga el sol, pero cuidado con el descenso en oscuridad. Desi y yo aprovechamos para bajar cargados con botellas de plástico que la GENTE GUARRA había dejado por ahí. Al menos el sitio se quedó limpio gracias a nosotros. Ese sí es un peaje que merece la pena pagar.

Si no se ha presenciado el ocaso desde las alturas, da igual, porque Koh Tao tiene otros preciosos encuadres para disfrutarlo.


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