Barco a Luang Prabang de dos días por el Mekong

Hay una razón sencilla por la que muchos pasamos a Laos por la frontera en Huay Xai: desde aquí parte el barco lento de dos días a Luang Prabang por el Mekong. Yo he hecho este viaje dos veces y relato los detalles a continuación.
ÍNDICE
- Qué es el barco lento a Luang Prabang
- Dónde comprar los billetes del slow boat
- Día 1: barco lento de Huay Xai a Pakbeng
- Noche y alojamiento en Pakbeng
- Día 2: slow boat de Pakbeng a Luang Prabang
- Del embarcadero de Luang Prabang al centro
Qué es el barco lento a Luang Prabang
El slow boat público entre Huay Xai y Luang Prabang no surgió como una atracción turística sino como un medio de transporte indispensable para las comunidades locales. El Mekong era la autopista, la vía más directa para unir pueblos ribereños.

Hoy en día es uno de los métodos favoritos de los viajeros para llegar a Luang Prabang desde Tailandia. Son 300 kilómetros que se recorren a lo largo de dos días, con una parada intermedia en la aldea de Pakbeng para pasar la noche.
Dónde comprar los billetes del slow boat a Luang Prabang
A primera hora de la tarde del día que llegué a Huay Xai caminé hasta el embarcadero del slow boat. Esperaba poder adquirir mi billete allí, donde más barato saldría. Pero, al igual que en 2019, me encontré con la taquilla cerrada.
Billete del slow boat en el embarcadero de Huay Xai: 400.000 LAK


La alternativa es reservar el billete en cualquiera de las agencias o alojamientos del pueblo. El precio sube un poco, pero es asumible, y suelen incluir el traslado al embarcadero.
Billete del barco lento a Luang Prabang en el hotel: 450.000 LAK
Contratado en mi alojamiento. Incluye traslado al embarcadero.
Muchos hoteles ofrecen preparar un lunch para llevar por 50.000 kips.

También hay quien reserva este viaje desde Chiang Rai o incluso desde Chiang Mai, incluyendo esos paquetes todo el traslado desde Tailandia.
Barco de lujo a Luang Prabang
Otros, queriendo evitar las multitudes y la incomodidad de los precarios barcos públicos, optan por desembolsar más y embarcarse en uno de los barcos de lujo para grupos muy reducidos (o incluso privados) que hacen el mismo trayecto.

Día 1: barco lento de Huay Xai a Pakbeng
En torno a las 9 de la mañana una larga fila de mochileros descendíamos la ladera que conducía al barco. No había prisa, el primer día los asientos están numerados y cada uno tiene el suyo. Se asignan de delante hacia atrás a medida que se hacen las reservas.

Algo que aprendí en mi viaje en 2019 es que cuanto más adelante en el barco, mejor. Los asientos de atrás están muy carca del motor y éste es muy ruidoso. Por esta razón, recomiendo no esperar al último minuto para reservar.


Con un retraso de casi dos horas, el barco se puso en marcha siguiendo la corriente del Mekong hacia el sur. En el lado derecho, Tailandia, en el lado izquierdo, Laos. Hasta que a ambos lados sólo quedaron las frondosas montañas laosianas y pequeños pueblos incomunicados.




Con respecto a 2019 habían cambiado dos cosas: esta vez el barco era mucho más ancho (por lo que a bordo íbamos muchísimas más personas) y la proporción de turistas y locales se había desequilibrado en amplio favor de los primeros.

Aquella vez me acompañaron Carole, Tom y los franceses, y en esta ocasión fueron Julia, la pareja de jubilados del día anterior y Robin (un chico del hostal de Julia) con quienes compartí las largas horas de travesía.



Noche y alojamiento en Pakbeng
Unas siete horas después de partir, antes de que el sol hubiese caído del todo, nos detuvimos en la localidad de Pakbeng. En 2019 ni yo ni ninguno de mis acompañantes teníamos alojamiento, pero uno de los paisanos que nos daba la bienvenida en el embarcadero nos guio prometiéndonos habitaciones libres en su guesthouse: Sivongsack.


Esta vez, sin embargo, opté por reservar en algún sitio con vistas al río. En 2019 habían visto elefantes en la otra orilla por la mañana, algo que al parecer ocurría todos los días, y esta vez no me lo quería perder. Reservé en Inn Riverside Hostel y después descubrí que Julia y Robin también lo habían hecho.
Habitación compartida en Inn Riverside Hostel: 240.000 LAK


Las habitaciones del hostal daban a un amplio balcón con unas vistas espectaculares al Mekong.
Cena y ocio en Pakbeng
En ninguna de mis dos noches en Pakbeng -separadas por varios años- estuve solo o me aburrí. Con Carole, Tom y Axel fuimos al Happy Bar a tomar algo y jugar al billar.


Y con Julia y Robin acabamos juntándonos a un numeroso grupo de viajeros, con los que ya habíamos cruzado conversaciones en el slow boat, en un restaurante local que nos habían recomendado: Sabaidee Restaurant. Allí cené el Lao Curry más rico de todo mi viaje.

Día 2: slow boat de Pakbeng a Luang Prabang
Al amanecer salí al balcón y miré hacia la otra orilla. ¡Premio! Allí estaba bañándose uno de los elefantes del Mekong Elephant Park Sanctuary, que opera al otro lado del río. Precioso.


Habíamos madrugado mucho con la intención de bajar temprano al barco. A diferencia del día anterior, hoy no había asientos numerados, así que nos convenía darnos prisa. Llegamos una hora antes de la salida y, aun así, la mayoría habían sido más rápidos que nosotros. Por suerte, quedaban algunos huecos en los bancos de madera de la parte delantera.

Seguimos Mekong abajo, durante otras siete u ocho horas que nos dejaban disfrutar de las riberas boscosas, los meandros repletos de rocas y rápidos, y las pequeñas aldeas habitadas por personitas que saludaban a nuestro paso.



Del embarcadero de Luang Prabang al centro
El barco se detiene a varios kilómetros del centro de la ciudad, por lo que un montón de tuk-tuks esperan allí a que lleguen los viajeros. El desembarco fue largo y tedioso, y nuestros mochilas, la de Julia y la mía, fueron las últimas en salir.
Por mi experiencia de 2019, sabía que el precio de los tuk-tuks se repartía entre los que comparten el vehículo, pero los conductores se negaban a ello esta vez.
Tuk-tuk compartido al centro: 40.000 LAK por persona
Los conductores nos pedían 100.000 kips a cada uno.


Así que me descargué la aplicación Loca, la versión de Grab en Laos, y convencí a Robin y Julia para esperar a un coche privado y pagarlo entre los tres.
Coche privado por Loca: 156.000 LAK (entre tres)
Nuestro coche con aire acondicionado tardó menos de cinco minutos en llegar y nos dejó en nuestros respectivos alojamientos. Acordamos vernos más tarde. Había regresado, por fin, a la ciudad más bonita del Sudeste Asiático.

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