julio 14, 2018

Cloud 9, el surf de Siargao desde las alturas


Para alejarnos mínimamente de General Luna necesitábamos un transporte que no fueran nuestras piernas. Como en la mayoría del resto de islas lo mejor era una moto, aquí muchas de ellas equipadas con el soporte lateral para la tabla de surf. Yo estaba decidido a alquilar una, pero sorprendentemente los cascos brillaban por su ausencia. Nadie los llevaba, nadie los alquilaba. Y aunque Neda estaba más predispuesta a aceptar el riesgo, yo no quería hacerlo.

No, no conseguimos casco, y sí, cedí a la necesidad de tener nuestro propio vehículo. Creo que fue, desde el punto de vista de la seguridad, una irresponsabilidad... Una irresponsabilidad que cometían todos en la isla. Habría que conducir con pies de plomo.

Alquiler de moto en General Luna (por día): 400 PHP 7,5 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Esta primera moto que alquilamos resultaba estar defectuosa. Andaba a trompicones, sobre todo subiendo cuestas. Tras dos días de desesperante uso exigimos una devolución y nos cobraron 300 PHP 5,66 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por ambas jornadas.

Con la moto en nuestro poder, el primer lugar al que fuimos fue Cloud 9, quizás el punto de surf más célebre de la isla. También un lugar atractivo para los que sólo quisieran mirar, como nosotros, ya que una pasarela de madera se adentra en el mar y acaba en una plataforma de varios pisos que hace las veces de mirador.


Vinimos aquí varias veces, a diferentes horas del día, para apreciar el paisaje con los distintos niveles de marea y las distintas luces.


En horas centrales, con la marea alta, surferos experimentados y aprendices por igual saltan a la turquesa platea de fondo rocoso para avanzar hacia la rompiente. Algunos niños morenos de mechas rubias también se atreven con las olas a bordo de unas tablas que les doblan en magnitud, y si no se entretienen jugando en esta piscina natural.



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Con la marea baja el agua deja al descubierto el rugoso y verde suelo en el que sobreviven algunas charcas transparentes que unos pocos utilizan como jacuzzis. Ahora hay que andar hasta el estruendo blanco.


Aquella primera tarde en Cloud 9 descubrimos que el último piso de la plataforma es un excelente punto para esperar al atardecer, que pronto empieza a cambiar los colores de lo que nos rodea, incluidas las olas.



Los surferos exprimirán hasta la última gota de luz antes de abandonar el mar. Nosotros también esperaremos a la oscuridad para volver a casa. El horizonte se viste con las mejores galas justo antes de que este momento llegue.


Fotografía de Neda (Hiraia Pictures)

Lo último que oí sobre este lugar es que ya no se permitía el acceso a esta plataforma, pero desconozco cuál es la situación mientras escribo estas líneas. Siargao cambia con rapidez a medida que se hace famosa, y seguro que ya luce muy distinta a como mis recuerdos de hace poco más de un año la representan. Pero aunque la apariencia en tierra de Cloud 9 sea transformada, las olas seguirán ahí. Perfectas para disfrutar del surf, para aprender, para deleitarse con el talento de otros... Quizás ellas sean lo único que no puedan tocar.


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