mayo 18, 2018

Tour por la Necrópolis de Tebas: Memnón, Ramsés III y Hatshepsut


Habíamos exprimido el día al máximo. Luxor, Karnak, la otra ribera en bici... acompañados, quizás, por el sueño acumulado tras dos noches en aeropuertos y trenes... Hoy por primera vez cataríamos una cama.

El plan para el día siguiente era visitar el West Bank de Luxor, la necrópolis de Tebas formada por templos funerarios y tumbas que se extendía decenas de kilómetros cuadrados al otro lado del río. Unai y yo nos planteábamos en un principio recorrerla en bici, pero tras valorar la distancias creímos que lo mejor era apuntarnos a un tour en el hostal.

El dueño de Happy Land Hotel nos recibió aquella tarde con una amabilidad descomunal e incluso nos invitó a cenar en la azotea. Nos acompañaba Lucas, un catalán cuyo hermano trabajaba y vivía en El Cairo y que había aprovechado para bajar hasta Luxor entre visita y visita. Lucas también quería visitar el West Bank mañana y se apuntó al tour tras saber que nosotros habíamos escogido esa opción.

Tour por el West Bank de Luxor
El sol nos golpeaba con dureza mientras desayunábamos en la azotea del hostal. Allí estaban un veterano viajero peruano, un joven argentino acompañado de su madre, y Lucas. Todos esperábamos a que llegara la furgoneta que aquel día nos trasladaría de maravilla en maravilla arqueológica.

Tour con guía: 80 EGP 3,8 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

Entradas a Templos Ramsés III y Hatshepsut + Valle de los Reyes: 310 EGP 14,7 €
Cambio: 21 EGP = 1€ (aprox.)

Compartíamos vehículo con un libanés, una pareja de turquía, una pareja asiática... y por supuesto venía con nosotros un guía, Aladdin. Era un egipcio alto y socarrón al que parecían no afectarle los 30 grados de temperatura, siempre ataviado con una gruesa chaqueta. Se dedicó a alternar la historia del Antiguo Egipto y la situación actual del país con chistes y bromas.

Colosos de Memnón
Tras atravesar el Nilo por el puente más cercano, la primera parada la hicimos frente a los Colosos de Memnón, gigantescas imágenes del faraón Amenhotep III. Estos colosos presidían antiguamente la entrada al templo funerario de dicho monarca, del que desgraciadamente ya no queda nada. Hoy en día, tras ellos, un grupo de arqueólogos intenta restaurar nuevos colosos, de los cuales alguno ya se puede distinguir levantado.


La leyenda dice que estas estatuas silbaban al amanecer. Así ocurría, pero no por magia, sino porque, tras sufrir daños durante un terremoto, el agua atrapada en las grietas se evaporaba con el ascenso de la temperatura y al salir producía dicho sonido.


El templo de Ramses III en Medinet Habu
Nos dirigimos a la cercana localidad de Medinet Habu para visitar un templo mortuario que, esta vez sí, se encontraba suficientemente preservado para imaginar su esplendor original: el Templo de Ramses III. Tras cruzar una entrada custodiada por unas figuras de Segmet, nos sorprendió un enorme patio que más allá estaba delimitado por unos imponentes pilonos repletos de relieves.



Aquí, y en cada pared y techo de este templo, se relatan las hazañas, logros y guerras de Ramsés III. Relatos grabados con colores que, para mi enorme sorpresa, se mantienen vivos allí donde han conseguido evitar la lluvia o la arena del desierto. Miles de años llevan aguantando esos rojos y esos azules. Increíble.



La majestuosidad de este lugar no había dejado de sorprenderme cuando Aladdin nos condujo a una especie de ¿alfarería? en la que trataban la caliza, el cuarzo y el alabastro para tallar figuras y jarrones. Curioso. El motivo final: que compráramos algo. Turistada. ¡Siguiente!


El Templo funerario de Hatshepsut
El sol se reflejaba sin compasión en aquel suelo de piedra casi blanca que se extendía hasta las verticales paredes de Deir el-Bahari. Allí, bajo aquella ladera rugosa, reposaba el templo con la arquitectura más singular de las necrópolis egipcias.


Al Templo de Hatshepsut lo caracterizan tres grandes terrazas, unidas por rampas centrales, y sustentadas por largos pórticos de columnas cuadradas. Son numerosas en él las estatuas dedicadas a Osiris, aunque el templo se construyó en honor al dios Amón. En los márgenes de la terraza superior se puede acceder a varias capillas que también conservan vivos colores.


Poco se conserva del complejo original entre secciones desaparecidas y restauraciones defectuosas... Pero sigue siendo un escenario impresionante que, por desgracia, se hizo mundialmente famoso tras el atentado terrorista que causó aquí la muerte de más de 60 visitantes en 1997.


Lo visto hasta el momento había satisfecho mis sueños egiptólogos más húmedos, pero todavía quedaba lo mejor. Las piernas me temblaban al pensar que estábamos a punto de conocer... el Valle de los Reyes.

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