noviembre 29, 2017

Viaje en kayak a Perhentian Besar

La tuve enfrente todos esos días y supe que, de alguna u otra forma, debía visitarla. La hermana mayor de Kecil, Perhentian Besar, me estaba esperando. La mayoría habría buscado el método más cómodo y rápido para llegar hasta ella, pero a mí me van los retos. ¿Qué tal si alquilo un kayak?

Alquiler de kayak en Perhentian Kecil

Aunque las dos islas están muy próximas la una a la otra en el mapa, las distancias en el mar engañan y seguro que estaba más lejos de lo que parecía. De todas formas no tenía pinta de ser imposible, como mucho agotador. Le consulté a la dueña de D'Lagoon si había corrientes peligrosas en el estrecho, cosa que negó, así que de las únicas cosas de las que debía preocuparme eran la resistencia de mis músculos y el efecto del sol en mi piel.

Alquiler de kayak en D'Lagoon: 15 RM (1 hora) 3,12 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Cada hora extra 10 RM 2 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Mientras barcas y lanchas se movían rápidamente entre islas y playas, yo estaba allí en medio, con mi kayak blanco, haciendo fuerza con mis brazos. La ida no se me hizo especialmente dura, y el propio aliciente de pisar una nueva isla me daba fuerzas. Desembarqué, como quien descubre un nuevo continente, en la playa de Teluk Pauh, cuyo color del agua ya me había dejado absolutamente alucinado varias decenas de metros atrás.



¡Menudo paraíso! Una pequeña raya descansaba entre las rocas. Hay que mirar por dónde se pisa...


Esta bahía es una auténtica maravilla. Besar superó todas mis expectativas.



Pero la "isla grande" solamente había empezado a asombrarme. Cuando hube disfrutado de Teluk Pauh el tiempo suficiente, volví a mi kayak y me adentré de nuevo en el mar, pero no me alejé demasiado de la costa, ya que me interesaba encontrar nuevas playas. Al cabo de unos minutos llegué a una pequeña cala solitaria en la que el agua dejaba ver con claridad las formas coralinas del fondo.



Durante un rato ésta fue mi playa privada.


Y unos metros más allá se encontraba Turtle Beach, una playa con el agua más resplandeciente que he visto nunca. La tarde se me echaba encima y en algún momento tendría que iniciar la ardua vuelta a Perhentian Kecil, así que decidí que Turtle sería mi última parada. Pude relajarme y disfrutar de la turquesa orilla hasta que tanta perfección tropical me empalagó.


También era verdad que apenas me quedaba agua y me estaba entrando el hambre... De no ser por eso, quién sabe, quizás hubiera hundido el kayak y me hubiera quedado allí a vivir :D


Mentiría si dijese que al final de la travesía no me dolían los brazos. Tras casi cuatro meses de viaje la dieta asiática pasaba factura a mi cuerpo y, demonios, habían sido más de 10 kilómetros. Por si os interesa saber el itinerario de esta pequeña aventura, os dejo un mapa aquí debajo.



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