octubre 07, 2017

Explorando las playas de El Nido en kayak

Hay planes más allá de los tours en El Nido. A algunos lugares se puede llegar andando, en triciclo, en moto... a otros de ninguna de esas maneras. ¿Significa eso que debemos darlos por perdidos? Pues no. Siempre podremos coger un kayak y explorar la costa, una de mis actividades favoritas.

Todavía no estaba completamente recuperado de la enfermedad, y recorrer varios kilómetros en kayak supondría un esfuerzo considerable, pero mi salud había mejorado mucho y estaba decidido a aprovechar esos últimos días en El Nido. Así pues, alquilamos un kayak en la propia playa de Corong Corong y navegamos hacia el norte siguiendo la línea de costa.

Kayak en Corong Corong:
1 hora - 150 PHP 2,8 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

2 horas - 200 PHP 3,7 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

...
Día completo - 600 PHP 11,3 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

La primera playa a la que llegamos fue Lapus Lapus, completamente desierta, con una espectacular casa camuflada en el acantilado. Me pregunto quién viviría allí, no parecía un sitio barato.


Tras un breve descanso y las fotos de rigor, seguimos remando pasando al lado de impresionantes formas rocosas que a veces daban lugar a túneles o cuevas. Una vez superadas, nos encontramos una preciosa playa llamada Papaya Beach.


Nuestro principal objetivo era la conocida 7 Commando Beach, y la verdad es que, al llegar a Papaya, una playa casi desierta repleta de aguas turquesas y cocoteros, nos preguntamos cómo su hermana famosa podía ser más bonita. Aquello no se podía mejorar...


El enorme palmeral albergaba senderos de arena e incluso una cancha de baloncesto (con pelota incluida) en la que pudimos probar nuestra puntería.


Quizás por la sorpresa, Papaya se convirtió en nuestra playa favorita, pero no podíamos volver a casa sin alcanzar 7 Commando. Además, inevitablemente algunas bangkas llenas de gente interrumpieron la serenidad y ello nos invitó a dar por finalizado nuestro tiempo allí.


Un peñasco de roca más allá se encontraba 7 Commando Beach. Lo malo es que ésta es una de las paradas de uno de los tours de island hopping y en aquel momento se encontraba a-ba-rro-ta-da. Cuando vimos el desfile de bangkas y turistas que había allí, creo que se nos pasó a ambos por la cabeza la opción de volver a Papaya, pero no teníamos prisa, podíamos esperar y probar suerte.


La espera se hizo más amena mientras nos divertíamos con un enorme columpio y, efectivamente, nuestra paciencia fue recompensada. Una a una, las bangkas fueron abandonando la playa llenas de gente... hasta que nos quedamos solos. ¡Ni un alma más!



Bueno, sí, algunas almas más sí... Quizás sea verdad lo que dice Neda, que tengo la cualidad de comunicarme con los animales y de caerles bien. Sólo me hacen falta un par de gestos para ganarme la confianza de los perros, y al final acabo rodeado de ellos, como si supieran que acaban de ganar un nuevo amigo que no les va a hacer ningún daño.


Esta sí era la playa de la que había oído hablar. El color del agua, tanto desde la orilla como desde el kayak, dejaba con la boca abierta. Os prometo que los colores de estas fotos no están modificados.


Abandonando el lugar a bordo de nuestro kayak no podía dejar de girar el cuello para echarle un último vistazo, como si quisiera que aquella imagen se quedara bien impregnada en mi retina. Como si observarla durante las anteriores horas no hubiera sido suficiente. Sólo un último vistazo más. Sólo uno más. Uno más... Y al cabo de un rato desapareció de mi vista.

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