octubre 04, 2017

Me preparo para la selva milenaria de Malasia

Cameron Highlands era un lugar que tenía que visitar aprovechando mi paso por Malasia pero, sinceramente, no me apetecía quedarme mucho más por allí. Un día fue suficiente para ver lo básico. Mis ojos se habían posado hace días sobre la que sería mi próxima parada: la selva de Taman Negara.

Así que en la nueva mañana tomé un bus que me llevaría hasta Kuala Tembeling, y de allí iría en barco hasta la puerta de entrada a Taman Negara, el pequeño pueblo de Kuala Tahan. A Kuala Tahan se puede llegar también por carretera atravesando campos de cultivo de palma que un día fueron selva, pero yo os recomiendo elegir la opción del río. Es más lenta, pero preciosa.

Bus + barco de Tanah Rata a Kuala Tahan: RM 70 14,5 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

En Kuala Tembeling, donde deja el bus, hay que hacer un trámite para poder acceder al bote, y más importante: para obtener el permiso de entrada a la selva.


La gente de la oficina de Kuala Tembeling, en una colina sobre el río de color ocre, os dará la información que necesitéis y ya de paso os ofrecerá la contratación de tours o alojamientos, cosa que podéis gestionar en Kuala Tahan, así que no es obligatorio. En un edificio contiguo se encuentra la autoridad forestal donde tendréis que registraros y pagar por el permiso de acceso al Parque Nacional.

Permiso de acceso a Taman Negara: RM 1 0,2 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)
por persona + RM 5 1 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)
por cámara
Si no lo lleváis encima cuando estéis dentro del Parque pueden echaros.


Mientras esperaba para embarcar conocí a Irene y Julia, viajeras españolas acompañadas por sus padres en esta pequeña aventura malaya. Julia, por cierto, es la aventurera detrás del blog Camino Salvaje. Me parecieron todos muy simpáticos y nos echamos unas cuantas risas comentando las distintas percepciones de cada uno respecto al viaje. Viajar con tus padres debe ser toda una experiencia y no se les acababan las anécdotas. Partiríamos en botes diferentes, pero nos veríamos más tarde en Kuala Tahan.


Me gustan los barcos, me gustan los ríos y me gustan las selvas, así que todo este viaje, de unas tres horas, remontando el caudal mientras la jungla se iba haciendo espesa y alta a los lados era muy emocionante para mí. Es un viaje largo y tranquilo, aunque os recomiendo tener a mano crema solar.



Kuala Tahan queda a un lado del río y en la otra ribera la selva primaria lo invade todo. Es el Parque Nacional Taman Negara. Con paseos y trekkings de diferentes longitudes y niveles, éste es el lugar perfecto para adentrarse en la selva más antigua del planeta de forma segura.

Alojamiento en Kuala Tahan, Taman Negara
Para aquella noche escogí un alojamiento simple y barato llamado Dakilihouse. No sabría si recomendároslo... Para una noche y poco más es decente.

Dakilihouse (dormitorio compartido): RM 18 3,75 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Mi intención era pasar la siguiente noche ya sumergido en la selva con alguno de los trekkings de dos días en los que se duerme en cuevas. En el Liana Hostel, hostal asomado al río cerca del embarcadero, encontré una oferta que incluía el alojamiento de la noche siguiente al trekking. Me convenció, pero faltaba una cosa: que se formara grupo mínimo.


Mientras cruzaba los dedos para que se apuntara más gente, me reencontré con Julia, Irene y sus padres. Pude comer con ellos en uno de los restaurantes flotantes del río, charlando y soltando alguna otra risa, y después me quedé a tomar algo con ellas dos mientras veíamos caer el sol tras la selva. Hay que ver todo lo que tenemos en común los viajeros. Las conversaciones fluyen solas.


Ellas vivirían la experiencia Taman Negara de forma más suave porque, obviamente, tenían que pensar en sus padres, así que seguramente no nos volveríamos a ver por allí. Aunque su próximo destino era igual que el mío, las islas Perhentians, y consideramos la posibilidad de reencontrarnos, finalmente no fue posible. Encantado de conoceros Irene, Julia, Enrique y Vicen.


Cuando ya había caído la noche en aquella esquina con vistas al río, el responsable de Liana Hostel vino a donde nosotros y me dio una noticia estupenda: "Tienes grupo para mañana".

2 comentarios:

  1. Cuanta razón, ¡que fácil es entenderse entre viajeros! A ver cuando se vuelven a cruzar nuestros caminos.

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    1. Esperemos que no dentro de mucho! Un abrazo ;)

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