agosto 27, 2017

En busca de las mejores playas de Koh Tao


Uno de nuestros pasatiempos favoritos cuando no estábamos bajo el agua era, por supuesto, recorrer la isla y encontrar rincones preciosos dignos de postal. Koh Tao está siendo inundada por el asfalto y el hormigón, y cada vez resulta más difícil dar con lugares tranquilos que te ayuden a desconectar del mundo, pero por suerte todavía es posible. Simplemente hay que explorar un poco.

De playa en playa por los caminos de la costa
A lo largo de la costa, por allí donde parece no haber camino, se abren una serie de senderos que pueden conducirte a las calas más inaccesibles. A veces no son sendas fáciles, y los menos aventureros (o más vagos) pueden renunciar a ellos al verlos. Pero para atravesarlos sólo hace falta un poco de esfuerzo y la voluntad de llegar a esos lugares únicos. Uno de estos caminos parte junto a la escuela de Ihasia.


No conté el número de veces que hice este recorrido, pero fueron más de una. La primera vez lo realicé acompañado de Boni e Iñaki. Fuimos saltando de cala en cala, tentados de quedarnos tumbados en cada una de ellas, recordándonos que debíamos continuar.


Sorteamos resorts, bungalows, desniveles y rocas sobre el mar...


Y a la altura del Banana Rock, un famoso bar de madera construido sobre la preciosa playa, existía la posibilidad de volver hacia Chalok Baan Kao a través de la montaña o de seguir el camino por la costa hasta Mae Haad, el pueblo. Aquel día, con Boni e Iñaki, tras encontrar una increíble cala en la que nos empachamos de paraíso, decidimos volver.



Pero como os decía, días después yo repetí la travesía y continué el sendero hacia el norte. De esta forma me topé con Sai Nuan Beach, una playa que había estado deseando conocer y que se convirtió en mi favorita a partir de entonces. En un próximo artículo aprovecharé para enseñaros más fotos de ella.



El resto del recorrido dejaba estampas de revista, con cabañas de lujo apostadas sobre aguas cuyo color turquesa era difícil de creer. Llegar a Mae Haad, en cambio, fue como observar una descorazonadora representación de la decadencia turística.


Acabar el día en la cala del atardecer
El último lugar de Chalok Baan Kao al que golpea el sol es la Freedom Beach, una pequeña playa cercana al Buda de roca tan reconocible en la silueta sur de la isla. Es un bonito lugar al que acercarse para disfrutar del último baño del día mientras el sol se aproxima al horizonte. Me costó convencer a Iñaki y Boni para que me acompañaran a conocerla, pero una tarde lo conseguí.
  Supuestamente es privada, y si se accede por tierra habrá que pagar una tasa, pero llegando a ella a través del paseo de la costa, que salva los grandes bloques de piedra gracias a una pasarela, no hay nadie para reclamar ningún pago.



Hay otros rincones playeros espectaculares, alguno con tiburones y tortugas incluidas... pero eso os lo cuento más tarde.

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