julio 01, 2017

Kuala Lumpur desde las alturas: KL Tower y reserva Bukit Nanas

Este reencuentro con Kuala Lumpur servía para hacer todo aquello que me había dejado en el tintero la otra vez, y una de esas cosas era presenciar la ciudad desde las alturas. Como podéis leer en el antiguo diario, en octubre de 2015 un denso humo forestal procedente de las selvas de Sumatra ahogaba KL. No merecía la pena subir a ningún rascacielos para ver gris (y menos pagando).

Pero esta vez, sin humo forestal y con cielos azules, no lo iba a dejar pasar. Tomé el autobús gratuito GoKL de la línea morada al lado de la estación de Pasar Seni y me bajé junto a la Menara KL. La base del edificio se encuentra en lo alto de una colina, y hay otro autobús que salva el desnivel, pero -bitch please- se tardan cinco minutos y para algo tenemos piernas.

Kuala Lumpur desde el mirador de la Menara KL
Subir al observatorio de KL Tower (Menara): RM 53 11 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Molan especialmente los visores telescópicos si uno es un poco cotilla... Prácticamente se puede ver a la gente en sus terrazas o bañándose en las piscinas de las azoteas. Es un poco "La Ventana Indiscreta"...



Como se aprecia en las fotos, Kuala Lumpur es una ciudad en construcción. Yo diría que apenas ha empezado a crecer. Las Petronas fueron la chispa que encendió la mecha, y la modernidad tiene muchos huecos en esta gran urbe para rellenar. Cada año surgen nuevos rascacielos, y cada año las torres gemelas se ven un poco más eclipsadas. A veces estas vertiginosas edificaciones comparten pared con arquitectura centenaria, de la cual aún hay mucho en esta ciudad.


Visita a Bukit Nanas, el último trozo de selva
En la base de la Menara KL se encuentra un vestigio milenario de la zona, una reserva forestal que conserva el último trocito de la selva que antes se extendía por donde hoy se extiende el hormigón. La reserva de Bukit Nanas. Podéis acceder a ella libremente y pasear por su "canopy walk", puentes suspendidos sobre la vegetación. En ciertos puntos uno puede olvidar que se encuentra en el corazón de la capital del país.


Y cómo acabar el día sin hacer una visita a mis dos edificios favoritos. No era la primera vez que me dislocaba el cuello para observarlas, pero me produjeron la misma impresión y asombro. Las Petronas son preciosas. Es una lástima que el gobierno de KL esté llevando a cabo -en mi opinión- planes urbanísticos que no respetan el icono en el que estas dos torres se han convertido. Pronto, resultará difícil verlas entre tantos rascacielos y su bonita silueta dejará de distinguirse en el skyline de la ciudad.


Tormentas y trombas de agua sacudían la ciudad por las tardes, así que normalmente la única opción era meterse en un centro comercial y esperar a que parara. Esa tarde, mientras las calles se inundaban, no me quedó otra que cenar en el Suria KLCC, el mall bajo las torres. En la planta de arriba hay una serie de puestos con comida de diversos países con precios decentes. Aunque por norma general, mi rutina era comer en los innumerables establecimientos de la zona de Chinatown, concretamente en la calle Jalan Sultan, o en el propio restaurante del Mingle, más caro pero con comida rica y descuento por ser huésped.

Cena en local chino de Chinatown: RM 12 (plato mediano + refresco) 2,5 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)


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