diciembre 02, 2016

Última aventura en Noruega: Kjerag, la roca flotante

KJERAG - KJERAGBOLTEN

Distancia: 12 km. ida/vuelta desde el parking.
Desnivel: 570 metros.
Tiempo: 5 horas ida/vuelta aprox. a un paso tranquilo.
Dificultad: media/alta. Hay que salvar algunos desniveles escarpados en los que se han instalado cadenas.

Cuando se hace el trekking a Kjerag, uno debe saber que se va a andar por montaña pura y dura. Las medidas de prevención son las de siempre: consultar la previsión meteorológica, llevar equipamiento de montaña adecuado, respetar las advertencias de las autoridades... La mejor y más segura temporada para visitar Kjerag es entre junio y septiembre.

Aunque en longitud puede no ser de las actividades más largas de Noruega, la morfología del terreno hace que durante el camino se sucedan bajadas y subidas repentinas por zonas bastante escarpadas. En los tramos complicados se cuenta con la ayuda de cadenas, pero este desnivel intermitente puede requerir un buen estado físico. El sendero está o bien marcado por el alto tránsito, o señalizado con Ts rojas en las zonas de roca pura.

Atajo y aparcamiento gratis: Hay una manera de aparcar en los alrededores sin necesidad de pagar parking, y además evitar la primera gran subida de la travesía. Se trata de un sendero casi invisible que parte de un pequeño margen en la carretera (800 metros antes de llegar al parking oficial) y atraviesa un collado por el que casi no pasa nadie:


En un viaje como éste, no te la juegues.
Por leer Mochila al Paraíso tienes un 5% de descuento en tu seguro de viaje. Más información pinchando en el enlace.

Madrugamos bastante. Teníamos luz de sobra desde muy temprano y queríamos adelantarnos a las hordas de senderistas. ¡Hacía buen tiempo! ¡Yiiiha! Fuimos los primeros de la campa en ponernos en marcha.
El consejo del guarda sobre el atajo nos vino de perlas: no pagábamos aparcamiento, nos saltábamos una gran pendiente y evitábamos a los demás visitantes durante un buen rato. Cuando nos unimos al sendero habitual seguimos sin ver a demasiada gente (primer objetivo cumplido), si esto se mantenía así en Kjeragbolten tendríamos la roca casi para nosotros solos.


Como he contado antes, la travesía sube y baja varias veces y lo hace por zonas que podrían considerarse "peligrosas", aunque hay instaladas cadenas para ayudarse a subir (o bajar). Eder y yo avanzábamos sin problemas, a un paso firme con el que dejamos a los polacos muy atrás, y creo que llegamos arriba en la mitad del tiempo habitual. Se me hizo muy corto.


Un pasadizo de piedra con caídas de agua a los lados conducía hasta la roca flotante, visible al fondo. Compartíamos el lugar con algunos otros excursionistas, pero no estaríamos más de 10 personas allí arriba. Conseguido. ¡A hacer fotos!


Subirse a esta roca, con un kilómetro de caída libre a tus pies, es tan traumático para los nervios que resulta relajante.
Junto a Kjeragbolten hay un precioso balcón natural con impresionantes vistas al fiordo y a las paredes de 1.000 metros que lo custodian. Un buen sitio para almorzar acariciados por el sol.


El camino de vuelta lo hicimos más arrimados al vacío, para disfrutar la increíble panorámica del Fiordo de Lyse. ¿Sabíais que, hacia el Este, se puede llegar a ver Preikestolen? Una prueba:


Estas paredes dejan sin respiración. Es uno de los lugares más deseados para practicar salto base, una actividad que aquí ya se ha cobrado la vida de 10 saltadores. Nosotros tuvimos la suerte de presenciar un salto en masa tras haber visto cómo el helicóptero los dejaba en lo alto de la pared. Podéis ver el salto en el vídeo aquí abajo.



No hay palabras. El lugar es espectacular.



Durante la bajada volvimos a perder de vista a los polacos, que quizás estaban un poco resentidos con nosotros por nuestro vertiginoso ritmo. Nos cruzábamos con los cientos de visitantes que habíamos pretendido evitar. La soledad total llegó de nuevo cuando nos desviamos hacia nuestro atajo, cansados pero satisfechos, como venía siendo habitual en nuestras experiencias por Noruega. Tras llegar al coche nos pusimos cómodos, subimos a desmontar la tienda, y volvimos a bajar en busca de Pawel y Patryk (que habían dejado su coche en el "campamento").
Era hora de sumergirnos en el último capítulo del viaje :(

Diario anterior: La cascada Månafossen y la carretera hacia Kjerag

Diario siguiente: Rjukan, el pueblo sin sol, y la iglesia de Heddal

2 comentarios:

  1. Un poc arriegado para mi gusto ese viaje, pero lo intentaria siempre y cuando lo haga con un experto en montañismo, la verdad es que es un lugar hermoso para escalar.

    Saludos,
    hoteles en cali

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que sí Katerine. Siempre existe la opción de contratar un guía ;)

      Un saludo!

      Eliminar

 Si no tienes cuenta, selecciona la opción "Nombre/URL".
 Puedes dejar el apartado "URL" en blanco.