noviembre 11, 2016

Aventura a Trolltunga, la lengua del troll

No había tiempo que perder. Tras la visita exprés a Bergen, nos pusimos rumbo al Sur para cumplir con uno de los momentos más esperados de nuestro viaje en Noruega: el trekking de Trolltunga. ¿Por qué teníamos tanta prisa? Porque entre incesantes lluvias y cielos grises, la previsión meteorológica anunciaba una pequeñísima ventana de buen tiempo en lo alto de Trolltunga para el viernes a la tarde; después, tiempo tormentoso que duraría días. Era ahora o nunca.

Os vuelvo a recomendar la web meteorológica noruega: www.yr.no

Aquella noche, tras pasar por un túnel ¡con una rotonda dentro!, ya estábamos en Eidfjord, en el extremo interno del Fiordo de Hardanger (el tercero más grande del mundo). Un extenso camping en la orilla del fiordo sería nuestro hogar durante esas horas nocturnas.

Sæbø Camping
Una tienda, un coche, dos adultos: 220 NOK 23,6 €

Cambio: 9,3 NOK = 1€ (aprox.)


Ya que estábamos en Eidfjord, y teniendo en cuenta que nuestra intención era llegar a Trolltunga a la tarde y acampar arriba, consideramos que teníamos algunas horas para visitar la cercana cascada Vøringfossen. Se llega a través de un curioso túnel, túnel de Storegjel, que perfora la montaña ascendiendo casi en espiral, dando alguna vuelta de 360 grados.

Vøringfossen se desliza entre un estrecho barranco y es visible desde diferentes miradores, el más concurrido se encuentra junto a la carretera, con su aparcamiento para autobuses, su cafetería y sus tiendas de souvenirs habituales. Nosotros nos topamos con una densa niebla que no nos dejaba disfrutarla en su totalidad. Quizás la niebla se mantuviera así todo el día, y en caso de irse probablemente tardaría horas, así que nos contentamos con lo que vimos y seguimos nuestro camino.


Odda es la localidad que hace las veces de "campo base" para la gente que quiere subir a Trolltunga. Nosotros, en cambio, por el momento no pasaríamos por ella ya que veníamos del Norte y el desvío a Trolltunga se encuentra en el municipio de Tyssedal. Aquí abajo está el primero de los parkings, en el que obligan a dejar el coche cuando el aparcamiento de arriba está completo. Por delante queda una larga carretera sinuosa que se puede hacer a pie (lo desaconsejo) o bien a bordo de una lanzadera.

Parking Trolltunga
Un coche: 100 NOK 10,75 €

Cambio: 9,3 NOK = 1€ (aprox.)


*No aceptaron nuestras tarjetas así que no lo pagamos.
Lanzadera parking Trolltunga
Por persona e ida: 50 NOK 5,37 €

Cambio: 9,3 NOK = 1€ (aprox.)

No pudimos pagar el parking porque no aceptaban nuestra tarjeta, y la comprensiva chica al cargo nos pidió que pagáramos en algún establecimiento del parking de arriba (no lo hicimos...). Nos vestimos e hicimos las mochilas justo a tiempo para alcanzar la siguiente lanzadera (que sí pagamos) y en unos 10 minutos estábamos arriba.
Íbamos muy cargados, al contrario que la mayoría de viajeros. Llevábamos ropa de recambio, tienda, esterillas, sacos, comida, camping-gas... porque pretendíamos pasar la noche arriba. Unos diez kilos cada uno; lo que haría mucha más dura la travesía.

TROLLTUNGA

Distancia: 11 kilómetros hasta la lengua del troll. 22 kilómetros en total.
Desnivel: 900 metros aprox.
Tiempo: 10 horas ida/vuelta aprox. a un paso normal (nosotros lo hicimos en 6, a un paso muy rápido).
Dificultad: media. Primer kilómetro muy fuerte.

El trekking a Trolltunga es una actividad exigente, no tanto por su dificultad técnica como sí por su desnivel y su longitud. El primer kilómetro es una ascensión dura, por rocas que pueden resbalar y suelo normalmente embarrado. El resto de la travesía es más llevadero, con cuestas intermitentes que se alternan con llanuras o lagos.

Durante los meses invernales se DESACONSEJA TOTALMENTE la ascensión a Trolltunga por -información literal- "peligro de muerte". Fuera de los meses de verano, según la agencia de turismo, se debe contratar un guía profesional.

Aún en verano, se debe ir bien equipado, con botas altas, ropa de abrigo, linterna, comida y agua (aunque se podrá rellenar en riachuelos durante el camino).

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Eran las 14:30h. La aventura parte de Skjeggedal, el parking, desde donde antiguamente se podía salvar la primera gran subida en funicular o bien subiendo por las empinadas escaleras que la vía dejó. Hoy en día, subir por aquí está prohibido. Hay que tomar la senda indicada y sudar la gota gorda a través de rocas y barro por un camino terriblemente empinado. Unas cuerdas ayudan a mantener el equilibrio.

El día estaba gris y lluvioso pero confiábamos en la predicción. Una avalancha de gente bajaba de la montaña, calados de los pies a la cabeza. Habían subido temprano pero -como nos dijo una pareja española que nos cruzamos- no habían podido ver nada, solamente niebla blanca tras la lengua de roca. Una lástima.


Superado el primer kilómetro (los kilómetros están señalizados con pequeños paneles, son muy útiles pero a veces hacen que se te haga más largo) el paisaje llaneó y, aunque quedaba todavía mucho desnivel que solventar y cuestas que sufrir, la pendiente fue mucho más intermitente y estas zonas llanas permitían descansar.

Subimos a un ritmo frenético, sin apenas detenernos. Empezábamos a ver claros en el cielo, dejó de llover, y queríamos estar arriba cuando las nubes dieran un respiro. Además, acamparíamos arriba y podríamos descansar (o eso creíamos). Cada vez éramos más optimistas y sonreíamos al imaginar que podríamos disfrutar de Trolltunga iluminados por el sol.


Kilómetro 9, kilómetro 10... La roca dejaba paso a las explanadas verdes. Nos estábamos acercando y aprovechábamos el avance para buscar lugares adecuados donde colocar la tienda. El sol se abría paso. El cielo cada vez era más azul... Además, nos cruzábamos con cientos de personas, lo que significaba que arriba habría menos gente. Para que esto sea así, debéis estar arriba muy temprano o muy tarde; para ambas ocasiones seguramente necesitaréis linternas (sobre todo para ir de tarde), y si tenéis tienda de campaña, dormir arriba es una buena opción.


En 3 horas y media estábamos arriba, contentísimos por habernos propuesto encontrar Trolltunga con el sol iluminándolo todo y haberlo conseguido. La predicción acertó. Lo único que nos quedaba por hacer era disfrutar el momento, sacar miles de fotos, esperar la cola para acceder a la lengua... (por eso lo de subir temprano o tarde). Simplemente espectacular, una lámina de piedra suspendida a 700 metros sobre el vacío.



Aquí volvimos a encontrar a una pareja de Soria que habían subido en la misma lanzadera que nosotros. Intercambiamos unas palabras, un par de anécdotas de nuestros viajes, y se marcharon con rapidez para llegar abajo cuanto antes. De pronto nos asaltó una idea. Eder fue quien la planteó: "¿Y si bajamos hoy?". ¿Habíamos subido cargados con 10 kilos para bajarnos en el mismo día? Pues sí, lo habíamos hecho. Finalmente no nos quedamos a acampar, nos veíamos con fuerzas para llegar abajo esa misma tarde. Ganaríamos tiempo para nuestro itinerario por Noruega y evitaríamos la violenta tormenta que pronosticaban a partir del día siguiente. ¡Agur Trolltunga!



Bajamos acompañados por una simpática pareja estadounidense, Jesse y Annaliese, que se estaban recorriendo media Europa y antes habían estado en Islandia.


Una vez en el parking, a eso de las 20:30 h, con ellos esperamos casi 40 minutos a que alguna lanzadera viniera a buscarnos. Estábamos bastante cansados pero enormemente satisfechos por haber logrado lo que nos proponíamos: visitar Trolltunga con buen tiempo en medio de una semana de nieblas y lluvias. ¡Y lo hicimos en la mitad del tiempo estimado! 6 horas incluyendo paradas y todo el rato arriba.

Trolltunga ha pasado en pocos años de ser un destino relativamente desconocido a un must para cualquier viajero. Cada año que pasa, el lugar es más concurrido.
Si quieres vivir esta increíble experiencia, debes conocer tus limitaciones y confiar en tu estado físico. Es una travesía larga y algo dura para quien no esté acostumbrado a hacer montaña. Consulta el pronóstico meteorológico e intenta aprovechar ventanas de buen clima. Recuerda ir bien equipado con ropa de montaña, luz artificial, comida y agua. Y respeta las advertencias de seguridad oficiales.



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