abril 28, 2016

La cámara al paraíso (II): Conceptos básicos de fotografía


Antes de hablar sobre cómo sacar una buena foto, o qué cámara es la ideal para nosotros, debemos conocer los conceptos básicos de la fotografía. Una vez sepamos esto tendremos medio camino hecho.

Intentaremos no ser muy técnicos y no iremos más allá de lo que debemos saber para ponernos tras una cámara y entender lo que nos dice.

ÍNDICE
1. Resolución
2. Sensor
3. Sensibilidad ISO
4. Velocidad de obturación
5. Apertura del diafragma
6. Distancia focal
7. Rango dinámico
8. Formatos

1. Resolución: Megapixeles.
La resolución es la cantidad de detalle que tiene una imagen, en fotografía nos solemos referir a ella por medio de los megapixeles. Atención, este es un apartado muchas veces malinterpretado. La resolución no tiene por qué definir la "calidad" de una imagen, ya que eso viene dado por el conjunto de todas las propiedades que veremos a continuación. La resolución definirá el tamaño de nuestra fotografía, el número de "puntos" (pixeles) individuales que contienen una información.

Los megapixeles vienen definidos por la multiplicación de los pixeles verticales y los pixeles horizontales de una imagen.

Evidentemente, si los demás parámetros son adecuados, la resolución tendrá un importante papel en la calidad de nuestra imagen. Pero es un error muy común (y acrecentado por el marketing de los smartphones) que cuantos más megapixeles tenga una cámara mejor será la fotografía. Eso, dicho así, es falso. Alguna de las mejores cámaras del mundo actuales apenas tiene 12 MP. Eso sí, los profesionales que imprimen sus fotografías o se dedican al mundo artístico/publicitario suelen necesitar una gran cantidad de megapixeles.

¿De qué depende la resolución? De lo siguiente.

2. Sensor.
El sensor digital es el negativo de nuestros tiempos, allí donde va a parar la luz para convertirse en nuestra fotografía. De la calidad y tamaño del sensor va a depender la luminosidad de nuestra foto y la cantidad de detalle que contenga. Por eso, cuando vayas a por tu nueva cámara, no te olvides de él.

Técnicamente encontraremos diferentes "modelos" de sensor, con distinta tecnología. No vamos a entrar mucho en ello más que para decir que los más conocidos son el CCD y el CMOS. Los segundos son más actuales aunque no por ello "mejores", pero sí es verdad que se ha avanzado mucho en ellos y a día de hoy será los que más encontremos.

Lo que sí debemos tener en cuenta es el tamaño del sensor, ya que este tamaño se traducirá en la cantidad de luz que es capaz de asimilar y en la información que cada uno de sus fotodiodos podrá captar. Cuidado, la resolución puede variar independientemente del tamaño del sensor, pudiendo ser un sensor pequeño con gran número de megapixeles. Así pues, de menor a mayor algunos son:

- Sensor de 1'' (12,8 x 9,6 mm)
- Cuatro Tercios (17,3 x 13 mm)
- APS-C (23,7 x 15,7 mm)
- APS-H (27,9 x 18,6 mm)
- Full Frame (35 mm)

Al margen de características técnicas, cuanto más grande sea el sensor más información habrá en tus fotos y por lo tanto luz, lo que además de detalle supondrá luminosidad. No te fíes demasiado de un sensor pequeño con muchos megapixeles, porque cada uno de los pixeles tendrá muy poca luz con la que trabajar. Fíate mejor de un sensor grande que no farde de megapixeles.

3. Sensibilidad ISO.
La ISO es la propiedad del sensor que determinará cuánta luz es capaz de captar, es decir, su sensibilidad lumínica. Sus parámetros mínimos y máximos nos vendrán dados por la cámara (por ejemplo: 100 - 25.600), pero estará en nuestra mano decidir qué ISO se emplea en cada fotografía.

Cuanto mayor sea nuestra ISO más luz tendremos en la foto, pero también aumentarán las interferencias y el ruido. Por eso, siempre se emplea el mínimo ISO necesario. Aun así, la tecnología avanza a pasos agigantados y las cámaras más nuevas cuentan con sensores potentísimos con ISOs muy altos y poco ruido resultante.

4. Exposición: velocidad de obturación.
Ya que hablamos de la cantidad de luz que "traga" el sensor, debemos comenzar a hablar de la exposición. Uno de los factores que la condiciona es la velocidad de obturación, es decir, el tiempo que el obturador (la cortina) está abierto y deja pasar la luz hasta el sensor. Es muy sencillo: cuanto más tiempo esté abierto, más acumulación de luz lograremos, y por lo tanto nuestra foto será más luminosa, pero también correrá el riesgo de salir movida o de que los objetos móviles aparezcan con estelas (a veces este efecto se quiere conseguir intencionadamente).

En nuestra cámara lo veremos representado en segundos. Por ejemplo 1/125 de segundo, o segundos enteros como 2'', etc. Obviamente, cuanto mayor sea el denominador en la fracción (el número de abajo) menor será el tiempo, más rápido se abrirá y cerrará el obturador, y menos luz llegará hasta el sensor.

5. Exposición: apertura del diafragma.
El diafragma se encuentra en el objetivo de la cámara, y sería como el iris de nuestros ojos, la membrana que limita el tamaño del agujero por el que pasa la luz. Es el otro elemento que determinará la exposición de nuestra fotografía.

Se representa por medio de los "números f", y su valor mínimo siempre nos vendrá indicado cuando vayamos a comprar un objetivo (por ejemplo: f3.5-5.5). ¿Qué quiere decir este número? Muy fácil: cuanto más pequeño sea el número f más abierto se encontrará el diafragma, cuanto más alto sea más cerrado estará. Por eso, en condiciones de poca luz el f mínimo será el adecuado, y los objetivos con menor f (f1.4, f2.5...) los más caros y codiciados.

El modo manual de nuestra cámara nos dejará elegir la apertura del diafragma, junto con la velocidad de obturación y el ISO, para conseguir la iluminación que queramos.

6. Distancia focal.
Literalmente la distancia focal, expresada en mm, es la distancia que existe entre la lente del objetivo y el sensor de nuestra cámara. Esta distancia se traduce en lo que nosotros conocemos como zoom o aumento de la imagen. Cuanto mayor sea la distancia focal mayor será el aumento, y menor el ángulo de visión.

A los objetivos de poca distancia focal les llamamos angulares (o gran angulares, por ejemplo 14 mm) y a los de larga distancia focal telefotos (por ejemplo, 200 mm).


Podremos encontrar objetivos fijos (con una única distancia focal) u objetivos variables (con distintas distancias focales). Los segundos son más versátiles y cómodos para utilizar simultáneamente en diferentes medios fotográficos, pero los primeros, al contener menos elementos, suelen ser de mayor calidad y ofrecer resultados más profesionales.

La distancia focal no sólo influye en el ángulo, sino también en la luminosidad (que irremediablemente será menor y en objetivos variables supondrá un aumento del número f) y en la profundidad de campo, que es el área que el objetivo es capaz de enfocar. A mayor distancia focal, menor profundidad de campo. La profundidad de campo se ve igualmente condicionada por la apertura del diafragma. A mayor apertura (número f bajo) menor profundidad.

7. Rango dinámico.
Los ojos humanos son una máquina perfecta. Si estás dentro de una habitación con una ventana hacia una calle soleada, serás capaz de ver tanto los diferentes tonos lumínicos de dentro como los de fuera. Si intentas sacar una foto de lo que estás viendo, comprobarás que la cámara o bien sobreexpone la escena de fuera, o subexpone lo de dentro. Es decir, o en la ventana todo sale blanco, o lo de dentro todo sale negro. Eso se debe al rango dinámico.

El rango dinámico se refiere al conjunto de tonos (desde lo más claro hasta lo más oscuro) que una cámara es capaz de captar en una misma fotografía. Se mide en "f-stops" o "pasos f", y cuantos más tenga mayor será el rango, y por lo tanto la cámara diferenciará con más detalle entre tonos claros y oscuros.


¿De ahí viene lo de HDR (High Dinamic Range)? Exacto. La técnica HDR es un proceso de edición que trabaja con formatos de imagen no comprimidos (ahora lo hablaremos) y trata de compensar esta limitación de la cámara modificando los diferentes tonos para "moderarlos" o "neutralizarlos". Es decir, que no haya ni muy claros ni muy oscuros. Sí, es algo lioso de explicar.

8. Formatos.
Las cámaras de hoy en día podrán guardar tus fotos en TIFF, RAW, JPEG... La mayor parte del tiempo trabajarás en JPEG, y tu cámara te dejará seleccionar el tamaño del archivo que determinará la cantidad de pixeles y el peso (en MB): L (large), M (Medium), S (Small). Sólo en el modo "large" utilizarás toda la resolución del sensor.

Si tu técnica avanza y de pronto sientes la necesidad de mejorar tus fotos en postproducción, puede que te merezca la pena comenzar a practicar con el formato RAW, el formato en bruto. RAW guarda tus fotos de forma nativa, sin pasar por filtros, sin pasar por compresores con pérdida de información, y de esta forma se almacenan en tu tarjeta todos los datos de la imagen que el sensor pudo captar. Así, la edición de la foto te abrirá un mundo de posibilidades tanto en color como en iluminación. Dedicaremos un artículo a la edición de una foto en RAW.

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Por el momento, antes de las siguientes publicaciones sobre fotografía y vídeo en nuestros viajes, esos son los conceptos básicos que -considero- deberías manejar. ¿Preparad@ para el siguiente paso?

2 comentarios:

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