abril 20, 2016

Bardenas Reales, desierto de película


Utilizo el Whatsapp para mandar una foto a los amigos. Escribo como descripción "¡Saludos desde Utah!". Alguno pica y responde "Es broma ¿no? ¿Estás en EEUU?". ¡Pues no! No estaba en las cinemáticas llanuras de Utah, sino en el también precioso desierto de las Bardenas Reales.

Mirando este lugar árido y amarillento uno podría pensar que está casi muerto, pero las Bardenas son una Reserva de la Biosfera protegida. Es un entorno de geología, fauna, flora e historia humana singulares que componen un valioso Parque Natural. ¿Te animas a visitarlo?


Una manera práctica y rápida de conocer las Bardenas es acceder en coche, permitido entre las 8:00h y una hora antes del anochecer. Hay una ruta circular que recorre los puntos más peculiares y uno se puede detener allá donde quiera siempre y cuando no se salga con el vehículo de la pista marcada. Para los más deportistas, se puede recorrer la zona andando o en bici. Si una de éstas es tu elección, puedes dejar el coche en la oficina de información, a la entrada del Parque.


Hay una zona restringida de carácter militar en el centro de la Reserva, de esos sitios en los que si entras te aparecen las cinco estrellitas del GTA. Pero este lugar no impide que puedas recorrer la práctica totalidad del Parque disfrutando de sus curiosas formas geológicas y también de su fauna, con mamíferos como el zorro o innumerables aves, entre las que podrás ver rapaces como el águila real, el búho real, o carroñeros como los alimoches y los buitres.


La acampada está prohibida, pero se permite el vivaqueo (dormir al raso). Las Bardenas, por su aislamiento y poca contaminación lumínica, es un buen lugar para contemplar el cielo estrellado o lluvias de estrellas en verano.


Nosotros nos acercamos a las Bardenas para pasar una noche allí y ya de paso sacar algunas fotos nocturnas, y aquí vienen la anécdotas. Tras un día recorriendo el paraje en coche, lo dejamos en la entrada antes de que anocheciera y cargados con nuestras mochilas anduvimos hasta un buen sitio de la Reserva donde dormir bajo las estrellas.
Encontramos una muda de serpiente junto a nuestros sacos, pero más allá de eso el lugar era perfecto. Sabíamos que -supuestamente- hacer fuegos estaba completamente prohibido, pero lo preguntamos aquella mañana en la oficina de información. Una amable chica nos dijo que si se hacía en una explanada sin vegetación, sin posibilidad de quemar todo el campo, y con cierta seguridad, no había problema. Así que escogimos un lugar adecuado y construimos una hoguera de piedras para proteger al fuego del viento. Pasadas unas horas, vimos las luces de un coche acercándose hacia nosotros desde la lejanía. "Ése sólo puede ser el guarda" pensé. Seguramente había visto la luz de nuestro fuego desde kilómetros. Paró bruscamente a nuestro lado (por poco me atropella con su jeep) y desde el coche dijo... Bueno, mejor os pongo el diálogo:
-¿Qué estáis haciendo?
-Vivaquear. No está prohibido
-contesté.
-Me refiero al fuego. No se puede hacer fuego.
-Le hemos preguntado a tu compañera de la oficina a la mañana y nos ha dicho que controlado sí.
-No sé lo que os habrá dicho pero no se puede. Apagadlo, ¿de acuerdo?
-De acuerdo, no hay problema
-dijimos extrañados.
Se fijó en los trípodes y en nuestras cámaras apuntando al cielo.
-Por cierto, no podéis sacar fotos.
¡¡¡¿Cómo?!!!
-¿Cómo que no podemos sacar fotos?
-Si queréis sacar fotos tenéis que contratar un tour de fotografía nocturna o pedir permiso.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ¡Ahora no puedo hacer fotos del cielo o del paisaje! Ese guarda estaba mal informado. Está prohibido hacer fotos para usos comerciales, pero para uso personal... ¿estamos locos? Aun así, le seguimos la corriente, ya que temíamos que nos echara.
-De acuerdo.
-Bien. Gracias y buenas noches
-se despidió y se alejó con el jeep.


El fuego lo apagamos, por supuesto, porque para algo era el guarda (y porque se nos veía hasta desde la Estación Espacial), y seguimos con fotos, viendo estrellas fugaces (una de ellas espectacular y muy brillante), hasta que empezamos a ver rayos por todas partes. "Ui, a ver si nos va a pillar una tormenta ahora..." pensamos. Llegó el momento en que intentamos dormir, pero los rayos eran cada vez más numerosos y potentes. No se oían (curioso) pero su luz iluminaba toda la llanura. Los teníamos al Norte, al Sur, al Este... Acojonaba un poco. Así que tras mucho cavilar decidimos batirnos en retirada para no vernos en medio de una tormenta eléctrica en las Bardenas (peligroso). En total oscuridad, escapando de los rayos, con nuestras mochilas a cuestas, iniciamos el camino de vuelta para buscar un sitio más resguardado. Puede que el vivac resultara fallido, pero la experiencia no nos dejó indiferentes.


Cómo llegar:
Con Tudela como punto de referencia, debemos dirigirnos hacia la localidad de Arguedas. No hay por qué llegar al pueblo, camino de él empezaremos a ver las señalizaciones que indican la aproximación al Parque Natural. Llegará un punto en el que deberemos abandonar la carretera e introducirnos en una algo más precaria y estrecha. A partir de ahí seguimos recto y no tiene pérdida.

Las Bardenas Reales aparecerán como localización de rodaje en la sexta temporada de Juego de Tronos. Si no te he convencido para que vayas a visitarlas, quizás la serie lo haga.

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