enero 16, 2016

Descubrimiento viajero: el mundo a veces no es bonito


Cuando, al menos yo, hablo de paraíso no me refiero a un lugar físico. El propio título de este blog no se refiere a un sitio específico. Siempre cuento que el paraíso es un momento, y que varía dependiendo del viajero.

A menudo se tiende a glorificar el mundo por medio de las experiencias viajeras. Los viajeros nos hartamos a decir que viajar es lo mejor, que no hay nada igual a salir ahí fuera y ver mundo (y es verdad). Y contamos experiencias fantásticas, y enseñamos fotos chulísimas. Y al final, queriendo o no, se transmite el mensaje de que viajar es ir a lugares de ensueño, países utópicos que anteriormente sólo creíamos posibles en las novelas o en el cine, conocer a gente majísima, inmune a la malicia y la decadencia de nuestro mundo moderno, y vivir momentos únicos por los que el 99% de los mortales ha renunciado a apostar creyendo que uno debe ser multimillonario para alcanzarlos.

Se crea la equívoca idea de que viajar es abrir la puerta a un mundo perfecto. Bueno, pues una de las puertas que se abre al viajar es la que te lleva a ver que el mundo es MUY imperfecto.


Es más fácil que busquemos los lugares bonitos y que por lo tanto os enseñemos las fotos bonitas, pero caminando por el mundo te encuentras de todo. Un viajero de verdad verá aquello que soñaba con ver y aquello que conforma la realidad. Y no debemos considerar una decepción el aceptar que un país es políticamente un desastre, que su cultura está agujereada por el turismo, o que su población es muchas veces engañosa o antipática. ¡Puede pasar! ¿Convierte eso a nuestro viaje en una inversión fallida? No. Otra cosa es si hablamos de vacaciones. Que conste que no estamos hablando de vacaciones.

El viajero aceptará el mundo tal y como le sea planteado, y obviamente disfrutará más en algunos lugares que en otros, pero debería sentirse satisfecho por conocer el mundo tal y como es, sin máscaras, sin escaparates. Agradable, crudo, bello, feo, justo, injusto. Real. Y en definitiva, ahí está la verdadera belleza de viajar. No solamente en los paisajes, en la sonrisa de la gente o en los colores de la fauna, sino en la autenticidad de lo que uno es testigo.

Claro que viajamos para ser felices, para sacar fotos impresionantes, para hacer amigos, para ser testigos de momentos preciosos... pero también para darnos cuenta de la verdad: que el mundo no es perfecto. Y quien diga lo contrario no es viajero o miente. No, el mundo a veces no es bonito.

2 comentarios:

  1. En mis viajes ha habido un poco de todo, últimamente que he cogido más confianza me he animado a viajes más lejos del primer mundo y claro, el tema social es mucho más marcado, mas fuerte, y muchas veces no estamos preparados del todo para verlo
    ver mujeres trabajando con sus niños a cuestas, ver niños desnudos jugando en las calles... son sólo unos pocos ejemplos de lo que podemos encontrar viajando lejos (y a veces no tan lejos)
    por otro lado, si bien no es bonito verlo, se pueden tener experiencias muy enriquecedoras, y eso si tengo a mi haber, sonrisas y gestos de gente que no tienen nada o muy poco, que te abren su corazon y te ofrecen lo que tienen a cambio de NADA o a veces tan poco que es casi nada

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