enero 09, 2016

10 cosas que hacer en Ubud, Bali


Ubud suele ser un perfecto campo base para moverse por toda la isla y conocer diferentes rincones de Bali, pero en sí misma ya es un tesoro. Aquí podrás pasarte días y días explorando y relajándote. Hay mil actividades y mil lugares que visitar, pero yo os he hecho una lista con los que creo que son imprescindibles. No hagáis caso al orden ya que están escritas según se me han ido ocurriendo.

1. Ir de templos.
Uno de los grandes atractivos de Ubud son sus templos. El hinduismo es el pilar de esta sociedad y eso se ve reflejado en su arquitectura. Cálzate unas chanclas cómodas y recorre la ciudad de templo en templo. No te pierdas Pura Dalem Ubud, y tampoco Pura Taman Saraswati, el precioso templo custodiado por un estanque de nenúfares y flores de loto. Y si es posible visítalos tanto por el día como por la noche, ya que algunos cuentan con iluminación nocturna realmente evocadora. Además, aunque no es un templo en sí mismo, debes incluir en tu ruta el Palacio de Ubud.
La entrada a todos ellos suele ser gratuita pero en algunos se te exige el alquiler de un sarong para taparte las piernas por respeto.

2. Ver un show de danza balinesa.
Lo que no te puedes perder con la caída del sol son los innumerables shows de danza tradicional que se ofrecen a lo largo y ancho de la ciudad. Tienes para elegir, tanto el lugar de representación (los templos de la ciudad, como el Pura Dalem Ubud del que acabamos de hablar) como el tipo de espectáculo. La información y horarios los encontrarás tanto en hostales como agencias y los precios suelen rondar entre RP 75.000 4,7 €

Cambio: RP 16.000 = 1€ (aprox.)
(las representaciones en el centro) hasta RP 150.000 9,3 €

Cambio: RP 16.000 = 1€ (aprox.)
(las representaciones en el extrarradio de la ciudad a las que se llega en transporte). Os recomiendo una especialmente: la "Kecak Fire & Trance Dance", ¡impresionante!


3. Hacer una excursión en bicicleta.
Aunque no seas un absoluto amante del pedaleo créeme, merecerá la pena. Perderse por las pequeñas carreteras que atraviesan los verdes campos de Ubud es un auténtico placer. Los caminos suelen estar bien pavimentados y llegarás a lugares a los que seguramente no habrías llegado a pie. Además, como tú eres tu conductor, podrás pararte donde quieras. Si no quieres alquilar una bicicleta de forma independiente, siempre podrás hacer uso de algún tour de un día. La mayoría de empresas llevan a los clientes en furgoneta hacia el norte y así la orografía descendente permite a los viajeros recorrer el paisaje cuesta abajo, sin apenas esfuerzo. Yo os conté mi experiencia aquí.
Lo que se siente atravesando aldeas y arrozales, a la sombra de palmeras y con el viento balinés en la cara... sólo lo podéis experimentar vosotros mismos.

4. Visitar el Monkey Forest.
¿Qué sería de un viaje por Asia sin el típico forcejeo con un mono? Visita este lugar si quieres vivir esa experiencia. El Monkey Forest es eso: un bosque con monos. El lugar se llena de turistas para contemplar a estos animales, pero además tiene bastante encanto. Sin duda, la principal razón para venir aquí será ver (e incluso tocar) a estas traviesas personillas peludas, pero el camino te muestra algún templo curioso y te introduce en una profunda vaguada repleta de frondosa vegetación. ¿No paras de ver monos a lo lejos pero no has podido interactuar con ninguno? Compra un plátano... y abróchate el cinturón. ¡Cuidado con tus objetos personales! Precio: RP 30.000 1,8 €

Cambio: RP 16.000 = 1€ (aprox.)



5. Darte una vuelta por Pasar Seni, el mercado.
Ya sea para ir en busca de suvenirs para la familia o impulsado por la simple curiosidad de conocer el ajetreo del lugar, merece la pena que una mañana o una tarde te introduzcas en los estrechos pasadizos del mercado de Ubud. Los productos destinados a turistas han ganado mucho terreno (sobre todo por las tardes) pero aún puedes conocer el comercio tradicional de la zona. Es curioso, pintoresco y divertido, y tienes que conocerlo. Si vas a comprar algo, ¡acuérdate de regatear!

6. Pasear por la cresta Campuan.
Una de mis experiencias favoritas en Ubud fue dar un paseo por la cresta Campuan, como os cuento aquí. El camino atraviesa de sur a norte la colina que separa los dos ríos del valle fluvial del Sungai Wos y continúa a través de aldeas y arrozales magníficos. A ambos lados podrás observar unas pronunciadas vaguadas y sus laderas repletas de palmeras y vegetación. A lo lejos distinguirás dos picos: el monte Batur y el Gunung Agung. Una recomendación: come o toma algo en el Karsa Kafe, un precioso restaurante que encontrarás poco antes de llegar a la aldea Bangkiang Sidem.
Para llegar al sendero debes cruzar el centro de Ubud y seguir hacia el oeste hasta encontrar el resort Warwick Ibah Luxury Villas. Una vez aquí un pequeño camino atraviesa el río junto al bonito templo de Gunung Lebah y después asciende por la cresta.


7. Sumergirse en la tranquilidad de los gangs.
¿Crees que todo el atractivo de Ubud está a los lados de sus calles principales? Te equivocas. Deberías sumergirte en sus gangs, las pequeñas callejuelas peatonales, y no sólo encontrarás un remanso de paz en ellas, sino también warungs, guesthouses e incluso templos dignos de mención. Mi hostal estaba en uno de estos gangs.

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8. Darte un masaje balinés.
Si fuera caro no te diría que no puedes irte de Ubud sin darte un masaje, ¡pero es que no es nada caro! Tienes muchos sitios para elegir. Si quieres alguna referencia para asegurarte de la calidad del servicio, sólo tienes que buscar en Internet y consultar la opinión de pasados clientes. Podrás disfrutar de un masaje tradicional completo y un tratamiento exfoliante con arroz e ingredientes naturales, seguido por un baño adornado con pétalos de flores. Saldrás como nuevo. Suena a lujo, ¿verdad? Pues yo pagué RP 200.000 12,5 €

Cambio: RP 16.000 = 1€ (aprox.)
por dos horas de este capricho irrepetible.


9. Tomar algo en uno de sus rústicos restaurantes.
Vé a cenar a alguno de los bares y restaurantes de Ubud, ¡o aprovecha para probar un cóctel! Me impresionó especialmente la ambientación de muchos de estos establecimientos. Acogedores, rústicos, agradables... Estaban adornados y ambientados de una forma exquisita, totalmente a juego con el espíritu místico de la isla. En algunos de ellos podrás disfrutar, además, de música en directo.
Véase como ejemplo el Cafe Lotus, ubicado justo al lado del Pura Taman Saraswati.

10. Maravillarte con el olor a incienso y el encanto de las puras.
Pero sobre todo disfruta de la ciudad en sí. Relaja tus sentidos y empápate de la espiritualidad y el misticismo que inunda el ambiente. Cierra los ojos y trata de guardar en tu memoria el olor a incienso que recorre las calles. Es la máxima expresión del Bali del que has oído hablar siempre. Maravíllate con las imaginativas puras colocadas frente a casas, coches, tiendas o templos, a cada una más curiosa. Contágiate de la sonrisa de los locales. Y olvídate del mundo exterior.

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