noviembre 18, 2015

Llegada a Jakarta y tren a Yogyakarta


Digamos que la aventura comenzó en Amsterdam. Nuestro avión desde Bilbao salía con una hora de retraso debido a las tormentas que había en Holanda. Iba a ocurrir: íbamos a perder el vuelo a Jakarta. El propio asistente de KLM se acercó a nosotros y nos dijo que debíamos ir al panel de atención de la aerolínea para que nos buscaran otro vuelo y nos alojaran esa noche. Tras las lógicas esperas (mucha gente había perdido sus vuelos), nos atendieron. Una chica muy maja se puso a buscar el próximo vuelo a Jakarta para nosotros, y también a reservar las noches de hotel que necesitáramos. Entonces, recibió una llamada. Nos sorprendió su gesto de alarma. Colgó el teléfono y nos dijo: "¡Corred! ¡Vuestro avión sigue aquí! ¡Tenéis que ir a embarcar ya!"

Menuda alegría. Corrimos a lo largo de todo el aeropuerto, desatando nuestra rabia contra quienes nos ralentizaban. Y en la puerta de embarque allí estaba nuestro avión, unas dos horas después de su supuesto despegue, esperando a toda la gente que hasta ese momento no había podido embarcar. ¡Menos mal!


Tras una breve parada en Kuala Lumpur, llegamos a Jakarta cuando ya había caído la noche (un día viajando). En el avión habíamos conocido a una mujer indonesia muy simpática que nos regaló algunas recomendaciones sobre el país, e incluso nos escribió su email por si algún día necesitábamos ayuda. También nos dijo lo que debíamos hacer para ir directos desde el aeropuerto hasta la estación de trenes. No queríamos quedarnos en la capital, y queríamos llegar lo antes posible a Yogyakarta.

Gracias a esta mujer supimos que nada más salir de la terminal debíamos buscar el autobús DAMRI (os explico lo de este bus en este artículo) con parada en la estación de trenes Gambir, cuesta 40.000 IDR 2,5 €

Cambio: 16.000 IDR = 1€ (aprox.)
y tarda una hora aproximadamente si no hay mucho tráfico.


Desde Gambir salen seis trenes diarios a Yogyakarta entre las 8 de la mañana y las 20:45 de la noche. Nosotros llegamos un poco justos de tiempo para coger el último tren y ni siquiera miramos las posibilidades. Pedimos un billete para el próximo tren a Yogyakarta y nos dieron dos asientos en la llamada "clase exclusiva" (primera clase, al parecer) por 380.000 IDR 23,75 €

Cambio: 16.000 IDR = 1€ (aprox.)
cada uno. Si cuentas con más tiempo infórmate de los precios, puede que haya billetes más baratos.

Los asientos eran cómodos, había mucho espacio para tumbarse y para colocar las mochilas Cuidado con las mochilas: la mayoría de los robos de mochilas se producen en trenes o autobuses cuando el viajero está dormido. Toma las medidas de seguridas necesarias., hay mantas y servicio de cena (pagando a parte) y al ser un tren nocturno tienes la oportunidad de dormir las ocho horas que tarda en llegar a Yogyakarta. Como puntos negativos, quizás, las luces del vagón a toda potencia y el sonido de la tele encendida toda la noche, el frío polar del aire acondicionado... y un par de cosas que a mí me dan francamente igual: el incesante traqueteo del tren y el estado de los baños (los vi peores en Tailandia). Por lo demás, se hace un viaje bastante agradable.


A eso de las 5 de la mañana estábamos en una tranquila y aún dormida Yogyakarta, alterada solamente por los primeros rezos musulmanes del día.

Diario siguiente: Indonesia II: Alojamiento en Yogyakarta y primer contacto con la ciudad

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