mayo 04, 2015

Qué hacer en los Alpes franceses sin ser alpinista


Chamonix es la cuna del alpinismo mundial, la puerta a la montaña más extrema, pero también un punto de encuentro para viajeros de todo tipo que, sin el objetivo de ascender cuatromiles, buscan unos días de resarcimiento en un ambiente puramente alpino. En Chamonix los turistas tienen la oportunidad de compartir senderos con los alpinistas más profesionales, de acceder a glaciares milenarios o de subir allá donde las nieves son perpetuas en un abrir y cerrar de ojos.

Yo estuve en 2008, con 17 años, y por aquel entonces no era ni el montañero que soy hoy ni el viajero que estoy comenzando a ser. Así que mi paso por Chamonix fue una gran experiencia, pero no le saqué todo el jugo que se le podía sacar. Aún así hicimos muchas cosas y tuve la oportunidad de mirar maravillado las cumbres que poco después soñaría con escalar.

QUÉ HACER EN CHAMONIX
Si eres alpinista, te instalarás en Chamonix con la idea -probablemente- de acometer la ascensión al Mont Blanc, de adentrarte por la Mer de Glace hacia los Grandes Jorasses, o quizás de llevar a cabo escaladas más sencillas en los macizos circundantes.

Pero si no eres alpinista, Chamonix acerca la alta montaña a tus características:

- El pueblo en sí es una delicia. Es un puro pueblo alpino ubicado en el fondo de un antiguo valle glacial. Los montañeros equipados hasta las cejas con ropa y material de escalada van de aquí para allá. Los tejados oscuros, su calles ordenadas y adornadas con flores, su "no-barata" oferta de buenos restaurantes... hará que la sola estancia allí ya sea un aliciente por el que conocer Chamonix. Hay cantidad de tiendas dedicadas a la venta de ropa y equipamiento de montaña a precios asombrosamente bajos, así que si te interesa ya sabes: ¡aprovecha!
Y todo eso mientras el imponente Mont Blanc vigila todos y cada uno de los rincones del pueblo. Su presencia vertical sobre la ciudad asombra a cada momento, y parece que los glaciares que por sus laderas descienden se van a precipitar sobre los tejados.


- Uno de los principales atractivos turísticos de Chamonix es el Teleférico del Aiguille du Midi. Este teleférico parte del centro del pueblo y alcanza una altura de 3.842 metros en el Aiguille du Midi, uno de los picos que sobresalen en el cresterío que conduce a la cumbre del Mont Blanc, siendo uno de los teleféricos más empinados del mundo. Arriba encontrarás un museo y un mirador que cuenta con una de las mejores panorámicas del planeta, y permite al turista más sibarita disfrutar de una vista que de otra manera sólo estaba reservada para los montañeros más experimentados. No es apto para gente con vértigo.
Se recomienda evitar las aglomeraciones subiendo temprano y llevar ropa de abrigo. Tras la experiencia se puede regresar a Chamonix, o también continuar la travesía en teleférico hacia los picos de la vertiente italiana.
El precio del Teleférico del Aiguille du Midi ronda los 45 euros por persona ida y vuelta. Carete, sí.



- Otro de los reclamos de Chamonix es la Mer de Glace, el glaciar más grande de los Alpes franceses. Evidentemente para andar a través de él se necesita el equipo necesario y normalmente la utilización de un guía, pero los accesos a los bordes del glaciar están preparados para ser disfrutados por todo el mundo. Existe un tren de cremallera que comunica Chamonix con Montenvers, al pie del glaciar. Aun así, hay fantásticos senderos a través del bosque que comunican ambos lugares (y te permitirán ahorrarte el dinero del viajecito). En Montenvers tendrás la oportunidad de disfrutar de las vistas de la kilométrica lengua de hielo, de los Drus y los Grandes Jorasses, comer en la estación o el hotel, y de recorrer el sendero descendente hacia el hielo milenario de la Mer de Glace, donde encontrarás una gruta de hielo que se reconstruye todos los años para mostrar al turista el corazón del glaciar. Si a uno no se le da bien lo de andar, también hay una telecabina que baja hasta este lugar.



- En invierno el principal imán de Chamonix es el esquí, por supuesto. Pero cuando la nieve se va los telesillas y teleféricos siguen funcionando para dar acceso a los visitantes a lugares más elevados. Muchas de las montañas que rodean Chamonix son accesibles por medio de estos transportes, incluidas las que se encuentran frente al macizo del Mont Blanc, las Aiguilles Rouges. En ellas, por ejemplo, se encuentra el Lac Blanc a 2.352 metros, una típica postal de Chamonix. Un precioso lago espejo custodiado por una pequeña cabaña al que se puede llegar sin necesidad de específicos conocimientos alpinos.
En otra dirección, al fondo del valle, en Montroc, también se puede utilizar un telesilla para acortar la subida al glaciar de Le Tour, un precioso glaciar de formas violentas y gigantescas que desciende paralelo al sendero. Conviene estar en forma pero merece la pena ganarse la empinada subida para descansar un rato en el Refugio Alberto Primero, con vistas espectaculares.


- Y si en Chamonix crees haberlo visto todo, quizás te merezca la pena coger el tren que se abre camino entre las montañas hacia Suiza. Un día te bastará para ir y volver del país vecino, con el único propósito de maravillarte con el paisaje de esta ruta ferroviaria que cuenta en sus trenes con ventanales panorámicos.


Pero no creo que te quedes sin cosas que ver en Chamonix, ya que las posibilidades son infinitas y éste es sólo un resumen muy resumido.
Por cierto, para el alojamiento tendrás una variada selección de hoteles y de campings. Los campings son una opción más barata en los que podrás encontrar bungalows o mobil-homes realmente acogedores.

En muy pocos otros sitios la alta montaña será tan cercana a cualquier tipo de viajero, y éste volverá a casa con la satisfacción de haber conocido el corazón de los Alpes franceses.

Macizo del Mont Blanc desde Chamonix. Pincha para agrandarla

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