marzo 06, 2015

Llegada a Guatemala: Un primer paso en América

Antes de nada, ¿qué nos llevó repentinamente a Guatemala? Es fácil contestar a esa pregunta, este vídeo:


Ganamos un concurso audiovisual de videoclips organizado por una ONGD, y sin que nos lo viéramos venir el 17 de febrero estabamos pisando Centroamérica. Increíble. Aquí va el diario de nuestro viaje, paso por paso, con experiencias, recomendaciones, fotos, y todo aquello que se me ocurra que os pueda entretener o -quién sabe- ayudar en vuestro propio viaje.

GUATEMALA

Continente: Centroamérica.
Capital: Ciudad de Guatemala
Idioma: -Castellano
-Dos decenas de lenguas mesoamericanas
Moneda: Quetzal
Población: 16.051.208 hab.
Extensión: 108,889 km²
Huso horario: UTC -6 (7 horas menos que en España)

Viajeros: Asier, Cris, Itzi, Maite, Dabid.

LLEGADA Y PRIMERAS IMAGENES DE LA CAPITAL

Foto de Asier Flickr

12 horas separaban Madrid de Ciudad de Guatemala en un vuelo que -por suerte- era directo. Existía la posibilidad de pasar por Miami, y atravesar las aduanas estadounidenses siempre es un suplicio (o eso me han contado. Aunque es fácil de adivinar conociendo mínimamente sus exhaustivos controles). No hacer escala allí siempre está bien.

Adelantándonos siete horas en el sistema horario del planeta, llegamos a Guatemala a las 16:00 de la tarde, cuando en realidad eran nuestras 23:00 de la noche. El jet lag iba a hacer estragos. Pero no pensábamos en el sueño que teníamos, sólo hablábamos de la perfecta temperatura que nos golpeó el cuerpo nada más salir del aeropuerto, y de la "especial luz de América", una luz anaranjada y suave proporcionada por el atardecer que -aunque seguramente es igual a la luz de todas partes- nos pareció muy característica.



Tuvimos el inconveniente de llegar a la ciudad en plena hora pico, cuando todas sus carreteras principales están a rebosar de tráfico. Por lo tanto, tardaríamos en llegar a nuestra primera parada en el viaje: Antigua. Pero esa laaaarga estancia en la furgoneta (o shuttle) -que nos había recogido en el aeropuerto y que, por cierto, es una buena opción para moveros si viajáis en grupo y podéis compartir gastos- pudimos aprovecharla para fascinarnos con los alrededores y las más obvias marcas de identidad de la gran urbe guatemalteca. Por ejemplo: el desorden. La falta de reglas de circulación.

El tráfico es un caos y realmente peligroso si tus reflejos no se han hecho a él. Y otro ejemplo: la inseguridad, plasmada en los tintados cristales de los carros (coches), comercializados así (totalmente tintados, todos y cada uno de los cristales) para evitar que los malintencionados puedan ver cuánta gente hay dentro. Nos amedrentaban esas largas calles pobremente iluminadas, con casas grises y aceras sucias. Multitudes esperaban al autobús para volver a casa, en la casi oscuridad de sus invisibles paradas, y uno se encoge con la simple idea de estar ahí fuera. Porque es una ciudad que no conoces, y de la que se oyen muchas cosas.


Foto de Asier Flickr

Sí, estábamos en un país en el que existe un riesgo. Lo sabíamos por cultura popular, y lo comprobamos in situ a través de todas esas señales. Pero en Guatemala no tiene por qué pasarte nada malo si eres prudente, eso que quede claro.

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