agosto 20, 2017

La cuna del island hopping, Tour C en El Nido

Lo primero que hicimos en el nuevo día fue cambiar de alojamiento. Dejamos el Dormitels y nos fuimos al Mina Grande, con cuyos dueños habíamos hablado la noche anterior. El lugar era humilde, tranquilo y más barato. De todas formas, no sería el último alojamiento por el que pasaríamos en El Nido...

Habitación doble en Mina Grande: 615 PHP 11,6 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

A dos pasos de la playa

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Desde el propio Dormitels habíamos contratado el Tour C de island hopping para ese día, así que un triciclo nos vino a buscar y nos llevó hasta El Nido Town. En la oficina correspondiente pagamos un precio que incluía la obligatoria tasa medioambiental que todo turista en El Nido necesita si quiere conocer las islas de Bacuit.

Island hopping en El Nido: Tour C
Island hopping Tour C: 1400 PHP 26,4 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

- Helicopter Island
- Hidden Beach
- Talisay Beach
- Secret Beach
- Matinloc Shrine

Inlcuida en ese precio la Envionmental Fee: 200 PHP 3,7 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Esta tasa tiene una validez de 10 días para tours indefinidos (Que no se os olvide reclamar el papel).

Este mini desembarco de Normandía que tiene lugar en la playa de El Nido todas las mañanas (aunque sea al revés, se embarca) da lugar a una curiosa procesión incesante de pequeñas bangkas que se desperdigan por las islas circundantes. Al parecer cada año hay más demanda, y en lugar de controlar la oferta, equiparan ésta a la cantidad de visitantes. La consecuencia obvia será un colapso de Bacuit. Esperemos que lo vean a tiempo...

Me sorprendió el tamaño de la bangka, mucho más pequeña que las de Coron. Aunque lo prefiero así, ya que el menor tamaño de las embarcaciones da la sensación de ser menos invasivas.


Tras una breve parada en Helicopter Island, donde múltiples medusitas aprovecharon para picarme mientras nadaba, nos acercamos a una pared de roca gris bajo la que la gente desaparecía misteriosamente. ¿Dónde se meten? Este muro no es lo impenetrable que parece, ya que cuenta con un pequeño túnel semi-sumergido por el que se accede a una preciosa playa, la Hidden Beach.


Ésta, a diferencia de la que luego hablaremos, no es una playa aislada de mar abierto, sino que la disposición de los peñascos de roca que tiene en frente crean esa ilusión. Aun así, os recomiendo entrar por el pasadizo, ayuda a imaginar que se accede a un lugar secreto.



La bangka rodeó entonces Matinloc Island y se adentró en el estrecho de Tapiutan para llegar al lugar donde almorzaríamos, la preciosa Talisay Beach. Poco pueden hacer las palabras para definir este sitio. Los acantilados descienden vertiginosos sobre el mar y en su base se extiende este pequeño tramo de arena blanca desde el que contemplar las islas colindantes. Si no me hubiesen llamado a comer, me habría pasado horas sacando fotos y mirando el agua.




Con el estómago lleno pusimos rumbo hacia la Secret Beach, una pequeña playa que, esta vez sí, se encuentra totalmente blindada por paredes de piedra de aspecto afilado.

La única forma de entrar en ella es nadando a través de un pequeño pasadizo. ¡Los claustrofóbicos igual lo pasan mal! Hay que tener cuidado con dónde se pisa si no se lleva calzado acuático, y en mi caso el asunto ya era suficientemente complicado por tener que nadar con la bolsa impermeable por encima del agua.

Sin gente es una maravilla, con gente te puedes acabar tirando de los pelos, y más si pretendes sacar una foto decente. Con suerte tendrás unos minutos de soledad allí dentro.

La última parada del tour fue en el arrecife junto a Matinloc Shrine, un punto muy bueno para hacer snorkel y maravillarse con algunas bellezas submarinas. ¿Ya se acaba? ¡No quiero irme! ¡Quiero vivir para siempre en Bacuit!



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La cosa en El Nido había empezado muy bien. El tour C nos había dejado muy satisfechos, el archipiélago de Bacuit era tan espectacular como lo contaban. Pero las cosas pueden cambiar rápido, y yo estaba a punto de vivir una de las peores experiencias en todos mis viajes...


Diario anterior: ¡Hola El Nido! Viaje de 7 horas en barco desde Coron
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agosto 18, 2017

Koh Tao, haciendo del paraíso mi hogar


Durante mi primer y fugaz paso por Tailandia apenas había tenido tiempo de disfrutar de Koh Tao, y eso es algo que pretendía compensar esta vez.
El ferry de Lomprayah atravesaba el mar a toda pastilla y a los que nos habíamos sentado en su cubierta superior nos zarandeaba el viento del golfo.

El viaje, bastante largo, nos adormeció, pero cuando la silueta de la "isla tortuga" apareció en el horizonte los ánimos reaparecieron. Lo primero que vimos fueron las aguas turquesas y las lenguas de arena de la pequeña Koh Nang Yuan, en la que el ferry se detuvo para descargar provisiones del resort que monopoliza el islote.


Ya atracados, junto al puerto me esperaba una furgoneta que mis amigos de Ihasia habían mandado para recogerme y llevarme hasta Chalok Baan Kao, la preciosa bahía donde se encuentra la escuela de buceo. Con ellos obtendría el certificado de buceo Open Water, y con ellos me quedaría durante toda mi estancia en la isla, alojado justo encima de la escuela. Todas estas habitaciones y bungalows pertenecen a Laem Klong Resort, que también tiene su restaurante junto a la oficina de Ihasia. Home sweet home.

Habitación doble en Laem Klong Resort: 350 THB 10 €

Cambio: THB 35 = 1€ (aprox.)

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Es entonces cuando conocí a Ra, un tío genial que se encarga de la escuela en ausencia de Brujo, con el que estuve hace cinco años; y también a dos de mis futuros compañeros de Open Water, Boni e Iñaki, una pareja española encantadora que residía en Inglaterra hasta que lo dejaron todo para vivir una aventura en el Sudeste Asiático. Ellos habían llegado en el mismo ferry que yo, y la furgoneta que me recogió debió haberlos recogido a ellos también, pero los olvidaron... Me sentí un poco culpable :|

Después llegaron Ana y Alex, francesa y catalán, dos joyas en forma de seres humanos, y otras guerreras como Desi y Helena, siendo esta última la única que no formaba parte de nuestro Open Water Team. Creo que absolutamente todos acabamos alargando nuestra estancia en la isla más de lo previsto. Yo, concretamente, me quedé 12 días.


¿Pero cómo no me voy a quedar con la tranquilidad que se respiraba en Chalok Baan Kao? Quizás no sea la playa más reluciente de la isla, pero era nuestra casa y la amábamos.


¿Cómo no me voy a quedar teniendo un restaurante que nos preparaba tortillas de patata siempre que quisiéramos? Creo que abusamos de esta habilidad gastronómica del cocinero de Laem Klong, pero no se encuentran tortillas de patata en Tailandia todos los días.


¿Cómo no me voy a quedar pudiendo disfrutar de aquel silencio bajo la oscura silueta de cocoteros a la luz de la luna? Sólo nuestras conversaciones y el gemido de los geckos retaban a la penumbra.


¿Cómo me voy a querer ir si todas las tardes el cielo nos regalaba espectáculos de fuego?


¿Cómo no me voy a quedar con tantos amigos con los que tomar un Night Dive por la noche en un psicodélico chiringuito sobre la playa? Sí, cinco años después, volví a tomar un rico Night Dive en aquel chiringuito y descubrí de qué estaba hecho. Prometí que volvería a averiguarlo, y cumplí mi promesa.


Nos vimos inmersos en una rutina que consistía en bucear, descubrir playas preciosas, comer tortilla de patata, disfrutar de atardeceres increíbles y celebrar una recién estrenada amistad. Koh Tao se convirtió en nuestro nuevo hogar.

Diario anterior: Viaje a Koh Tao. Tren nocturno + bus + barco desde Bangkok
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agosto 17, 2017

Kek Lok Si, el templo budista sobre la montaña de Penang

No sé quién propuso la idea de visitar el templo Kek Lok Si esa misma tarde. La verdad es que todos teníamos ganas de conocerlo y aquella era una buena excusa para hacerlo acompañados. El templo se encuentra a aproximadamente 1 hora en autobús desde el centro histórico de George Town. Desde Lebuh Chulia se pueden tomar los buses 201 o 203, o si se parte de la estación de Komtar también el 204.

Autobús público a Kek Lok Si: RM 2 0,4 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Recordad que el conductor no da cambios

Ya en la base de la montaña Air Itam, nos bajamos del transporte y contemplamos el complejo de edificios en la ladera de la colina. Parecía inmenso. Llamaban la atención una altísima pagoda y una gigantesca estatua protegida por una cubierta octogonal.


Antes de llegar se pasa por un estanque repleto de tortugas que se amontonan desesperadas cuando creen que alguien les va a echar comida. Pobrecitas. He leído que en determinadas fechas las liberan, pero no sé yo...


El acceso a todos los edificios (excepto la pagoda) es gratuito, pero obviamente hay que hacerlo con sumo respeto recordando que se trata de un lugar de culto en pleno funcionamiento. No es un simple museo.
Kek Lok Si es, al parecer, el templo budista más grande de Malasia, tan célebre que recibe peregrinos de diversos países extranjeros. Su arquitectura y sus prácticas religiosas son una mezcla de herencias birmanas, tailandesas y chinas, y de las diferentes ramas del Budismo.




Paola y Duncan realizaron alguno de los rituales guiados por Mince.



Sorteando las tiendas de merchandising y souvenirs que entorpecen el ambiente del lugar, se llega a un funicular que salva parte del desnivel hasta los niveles más superiores. Por éste sí hay que pagar.

Funicular de Kek Lok Si: RM 3 0,62 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Otro de los alicientes para subir hasta aquí es la bonita panorámica de toda la ciudad de George Town. Pero las miradas se desvían hacia esa enorme estatua de bronce de Guanyin, una entidad bodhisattva conocida como la Diosa de la Misericordia.


Si el calor aprieta, como fue en nuestro caso, se puede descansar al amparo de la sombra rodeados por estanques llenos de peces antes de iniciar el descenso.

Autobús de vuelta a George Town: RM 2 0,4 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Cada uno volvió a sus aposentos, a por una merecida ducha, y aquel día me vi cenando solo otra vez. Pero yo tenía claro a dónde ir. Lebuh Chulia y su comida callejera me esperaban. Sólo de pensarlo, ya se me caía la baba. Esta vez pedí mi plato de Wan Tan Mee en el puesto de este atareado matrimonio, y aunque todas las mesas estaban ocupadas, un amable señor de Singapur se ofreció a compartir la mesa conmigo. Mira por dónde, al final no cené solo, y mi plato ya estaba vacío cuando seguíamos charlando sobre los viajes de ambos.

Cena callejera en Lebuh Chulia: RM 4 0,83 €

Cambio: RM 4,8 = 1€ (aprox.)

Desconozco cómo lo hace, pero George Town siempre sabe cómo hacerme sentir en casa.

Diario anterior: Tour gratuito por George Town: un poco de historia
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agosto 15, 2017

¡Hola El Nido! Viaje de 7 horas en barco desde Coron

El tiempo en Coron había finalizado, y ahora era el turno de El Nido. Un lugar de renombre al que inevitablemente se va con expectativas altas. El Nido está llamado a ser la próxima meca del turismo en el Sudeste Asiático, y acabará convirtiéndose en ello mientras pierde todo su encanto por el camino.
Neda y yo optamos por el viaje en barco lento, que dura entre 6 y 8 horas y resulta un poco más barato, en lugar del viaje de 4 horas del barco rápido. La razón es que no teníamos especial prisa por llegar temprano a El Nido, y durante el trayecto las Islas Calamianes y el archipiélago de Linapacan nos dejarían algunas estampas bonitas.

Bangka lenta a El Nido: 1200 PHP 22,6 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Salida a las 7:30 am
Incluye almuerzo y agua
Barco rápido a El Nido: 1700 PHP 32 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

De una empresa llamada "Montenegro"


De Coron a El Nido en barco lento
Siempre, siempre fijaos en lo que hacen los locales e imitadlo. Los turistas inocentes nos colocamos bajo las ventanas, mientras los viajeros autóctonos se sentaban en el único tramo de cubierta sin ellas. ¿Por qué será? Pues porque normalmente entra agua por todas partes. ¡Colocadle la funda a la mochila! Por suerte, antes de que empezara a inundarse todo, la tripulación desplegó unos plásticos y paneles que taparon las ventanas y nos permitieron viajar tranquilos.


Íbamos muy pocas personas a bordo, tan pocas que casi parecía un barco privado. Teníamos espacio de sobra para tumbarnos y podíamos movernos con libertad por el transporte. Si uno se cansa de dormitar, puede subir a la cubierta superior a tomar el sol y disfrutar de las vistas.



El viaje se me hizo muy ameno. Fueron 7 horas bastante cómodas en las que no tuve necesidad de mirar el reloj. El Nido llegó, de hecho, antes de lo esperado. Es cierto que, probablemente, si el barco hubiese ido lleno no habría sido lo mismo.


Desembarcados en este mítico lugar, nos sobrevolaba la sombra de las frías opiniones que hablaban de este pueblo como "feo y sucio". A primera vista parecían tener razón. El Nido Town se apelotonaba en forma de caótico cúmulo de barcos y ocioso urbanismo desatado bajo acantilados que parecían haber presenciado tiempos más amables. Pero recorriendo sus calles el panorama no me parecía tan desastroso. Es cierto que el pueblo no es idílico, pero da la sensación de que esa bomba de turismo que acabará con este lugar está todavía por caer. Encontré algo de encanto y autenticidad aquí.


Nosotros no nos quedaríamos en esta zona. Nuestro propósito era llegar a Corong Corong y alojarnos allí. Pudimos haber tomado un triciclo, pero animé a Neda a hacer el camino andando, que no sería de más de un kilómetro (o eso creía).

Alojamiento en El Nido (Corong Corong)
Corong Corong es una larga playa al sur de El Nido custodiada por miles de cocoteros. No es ideal para el baño, no es la playa más bonita del lugar, pero tenía lo que buscábamos: tranquilidad. Tiene cierta infraestructura de hoteles, restaurantes y algún que otro "resort", pero está todo muy verde. Aquí lo que todavía abunda son humildes casetas de pescadores, gallineros de nipa, y estrechos caminos de tierra que serpentean hacia la playa. Al margen de la carretera que bordea la costa, no hay asfalto, no hay "calles". Y ojalá siga siendo así...

Por estos motivos nos costó encontrar los alojamientos en los que estábamos interesados, y acabamos algo cansados de dar vueltas por la arena mientras todos parecían estar llenos o ser muy caros. Para esa primera noche acabamos en Dormitels, que no estaba nada mal.

Habitación doble en Dormitels: 900 PHP 17 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

- Televisión
- Aire acondicionado
- Baño privado

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Otro de los puntos fuertes de Corong Corong, como pudimos ver varias horas después, eran los atardeceres. Es difícil no presenciar un atardecer increíble estando aquí, con los peñascos de Bacuit de telón de fondo.


Caída la noche, llegada la hora de cenar, se puede decidir entre un par de establecimientos en la playa, de aire chill-out y algo más caros; o bien los que están a pie de carretera, carenderias locales con precios en torno a los 80 PHP. Eso sí, elijáis los primeros o los segundos, no os olvidéis de dar un paseo por la oscuridad de la playa (cuidado con los amarres de los barcos), ¡sentiréis que el mundo se ha parado! Empieza la aventura en El Nido...