febrero 23, 2017

Cuidadito con los tours organizados en India

Nunca me ha gustado contratar tours organizados, paquetes o agencias intermediarias para organizar un viaje o actividad. No solo sale más caro que cuando lo organizas por tu cuenta, sino que además —y para mí mucho peor— pierde la magia de mezclarte con la gente local.

Esto es lo que me gusta a mí

Sin embargo, esta vez me he visto obligado a tener que contratar uno y por lo tanto no podré escribir el post “India low cost” que hubiera querido. Y es que esta vez mi habitual estrategia de ir con planificación-cero para ver el norte de India me ha salido cara. Me gusta viajar sin tener apenas información del destino al que viajo, sin haber visto ningún documental, sin haber reservado hoteles y sin una ruta a seguir. De esa manera llevo la mente virgen y todas las experiencias me las llevo in-situ. “Ostia tú, ¡una vaca en mitad de la calle!”. También puedo improvisar en función de las recomendaciones de otros viajeros y tengo la libertad de ir montándome el viaje a mi gusto.

Pero esta vez no ha sido posible. “I’m sorry Sir, pero todos los billetes de tren están agotados desde hace varias semanas” me decía un señor en la Oficina Oficial de Turismo de Nueva Delhi. “Si usted quiere ver Varanasi, el Taj Mahal y el desierto de Rajasthan en tan solo 15 días, la única alternativa que le ofrezco es este paquete donde usted dispondrá de un chófer privado, todos los alojamientos incluidos, estas otras actividades, bla, bla, bla” —curioso negocio el de una oficina pública—. Vamos, que me está ofreciendo una programación de 15 días rodeado de otros turistas con dinero y mi chófer indio privado. Ni por el forro de los cojones.

El tren que nos hubiera gustado coger

Tras mucho regatear, conseguimos contratar solamente el servicio del chófer privado para que nos cubriera los trayectos de la primera mitad de nuestro viaje. Sin alojamientos. Sin actividades. Y es entonces cuando pensé: “Ya está, solo le he pagado el servicio de ‘taxi’ para tres trayectos, por lo que él me ofrecerá exactamente lo que necesito y nada más: el desplazamiento que no puedo conseguir de ninguna otra manera”. Y es entonces cuando me equivoqué. No era consciente de la mafia en la que me acababa de meter.

Sorpresa 1

Nuestro primer viaje lo realizamos desde Nueva Delhi a Pushkar, un viaje de más de 9 horas.

-Disculpe Mister Singh, son ya las cuatro y aún no hemos comido, ¿podríamos parar en algún lugar a comer? Si conoces algún sitio auténtico que les guste a los propios indios mejor que mejor.
-La comida local no es buena para vosotros, utilizan aceites sucios y es posible que enferméis. Yo conozco un sitio muy bueno.
A la vuelta de más de una hora (lo que mucho dice de su premeditación de llevarnos a ese sitio concreto de antemano) nos lleva a un restaurante de turistas. Los precios, evidentemente, también de turistas. Por lo que decidimos no comer ahí y descubrimos detrás del restaurante un puestillo de comida ambulante dónde los clientes, esta vez sí, eran locales. Mister Singh nos cuestiona nuestra decisión, diciéndonos que él nos había mandado al otro.


Laura y yo comiendo en un puesto de comida callejera

-Laura, este cabrón seguro que se llevará una comisión por llevarnos a comer a este restaurante. Hay que andar con cuidado.
Empezamos mal.

Sorpresa 2

-¿Habéis reservado algún hotel ya? Porque yo conozco un par de ellos muy buenos.
Pues la verdad que no. Y además no nos funciona el internet de nuestra SIM india para comparar hostels en la web. Así que no nos quedaba otra que dejarnos aconsejar por Mister Singh.

-Llévanos a algún sitio barato, no queremos ningún resort para turistas. Déjanos allí y veremos a ver si nos gusta.
Como nos suponíamos, el precio del hotel no se correspondía con su calidad. Fue curioso ver cómo el dueño del hotel no nos dijo el precio de la habitación hasta que habló con nuestro chófer. Esto huele mal.

-Mister Singh, ni nos gusta el hotel ni nos parece razonable su precio. Aquí no nos quedamos.
Nos lleva a un segundo hotel. Supuestamente más barato y de mejor calidad, pero al preguntar por su precio volvemos a ver que los precios son desorbitados.

-Mister Singh, no pensamos pagar tanto dinero por esta mierda de hoteles.
Y es entonces cuando se destapa toda la trama. Mister Singh reconoce estar cansado y tener sueño, entra al hotel, habla con su dueño y consigue que el precio de la habitación baje considerablemente.

-Chicos, que todo esto quede en secreto. Si alguien os pregunta el precio del hotel decid que habéis pagado más.
Estupendo.

Aquí hubiera dormido yo si hubiéramos llegado algo antes

Sorpresa 3

Mister Singh sabe que nuestro motivo principal para ir a Puskhar es realizar un safari en camello por el desierto de Rajasthan.

-Chicos, mañana a las 9:00 quedamos en la puerta del hotel y os recojo para ir a reservar el camel safari. Luego os llevaré a visitar un par de sitios más.
Pues no entiendo muy bien por qué querrá quedar Mister Singh con nosotros si mañana pasaremos el día entero aquí. El paquete que contratamos solo incluía los desplazamientos entre ciudades y mañana no toca ninguno. Pero la verdad que eso de que nos acerque a la oficina para reservar el safari no suena mal. Por qué no.

-De acuerdo Mister Singh, ¡hasta mañana a las 9!
A la mañana siguiente Mister Singh nos acerca hasta una agencia de safari en camello, lo contratamos y le decimos amablemente que no queríamos que nos llevara a ningún otro sitio. Que no queríamos que gestionase nuestro tiempo, que nosotros decidiríamos cómo y en qué lo emplearíamos. Pues no pasó ni media hora cuando paseando por la zona, descubrimos que habíamos pagado tres veces más caro el safari en camello.

Disfrutando de mi carísimo Camel Safari

Ya no hay sorpresa 4, 5, 6, etc.

Para el segundo día ya conocíamos las reglas de juego. Tuvimos que pararle los pies a Mister Singh cada vez que nos paraba a mear en tiendas de souvenirs carísimas, paradas “casuales” de espectáculos callejeros, ofertas de tiendas de masajes...

Ni me quiero imaginar la de comisión que se llevarán con cada una las actividades que proponen. Sin contar con la abundante propina a la que están acostumbrados. Al final, entre pitos y flautas, acabas pagando el doble del precio inicial. Mucho ojo.

Laura también es Mochilera al Paraíso

febrero 22, 2017

¿Cuándo ir a Malasia? Clima y festividades


A Malasia iremos por su batido de culturas, por sus urbes modernas, sus ciudades coloniales... pero también por sus selvas y sus playas. Como siempre, el clima es en lo que más nos fijaremos a la hora de decidir en qué fechar ir.
De entre todos los países del Sudeste Asiático, creo que Malasia es el más complicado a la hora de intentar entender su clima. Vamos allá:

El clima y las estaciones en Malasia son irregulares. Esta previsión no siempre se cumplirá.

A RASGOS GENERALES
- Temporada alta: diciembre-enero
Épocas como Navidad, Año Nuevo, Año Nuevo chino... dispararán la ocupación.

- Temporada media: junio-septiembre
En estos meses Malasia recibe otro pico de turismo procedente de Oriente Medio (y también de Occidente). Conviene consultar en qué fecha cae el Ramadán.

- Temporada baja: octubre-noviembre / marzo-junio

ESTACIÓN SECA
Se caracterizará por menos lluvias pero también por incremento de las temperaturas.

  Costa oeste de Malasia peninsular
    De junio a septiembre, y de diciembre a marzo
  Costa este de Malasia peninsular
    De marzo a septiembre
  Borneo malayo
    De junio a septiembre

ESTACIÓN LLUVIOSA
Malasia sufre lluvias regulares casi todo el año, pero en los siguientes meses llega el monzón:

  Costa oeste de Malasia peninsular
    De abril a mayo, y de octubre a noviembre
  Costa este de Malasia peninsular
    De noviembre a marzo
  Borneo malayo
    De octubre a febrero

Festividades
- Thaipusam (enero/febrero), en las Cuevas Batu de Kuala Lumpur o en Penang.
- Año Nuevo chino (febrero)
- Grand Prix Fórmula 1 (marzo/abril)
- Gawai Dayak (junio), en Sarawak, Borneo.
- Hari Raya Puasa, tras el fin del Ramadán.

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febrero 10, 2017

Auroras Boreales Low Cost en Tromso


Empezaré diciendo que el título miente. Que nadie espere una ganga o un viaje por cuatro duros, porque la vida en Noruega es realmente cara. Así que de low cost nada. Lo que sí os daré serán unos consejos para abaratar el coste todo lo posible.

Ver auroras boreales es una experiencia sin precedentes. Cuando uno visita el coliseo romano o el Machu Picchu, sabe de ante mano que se enfrenta a unas ruinas, un montón de piedras colocadas de una determinada manera y que por su contexto, magnitud o historia tienen un valor que los hacen impresionantes. Sin embargo, uno no sabe a qué se enfrenta cuando va a ver auroras boreales. ¿Serán como en las fotos? ¿Se moverán? ¿Cuánto durarán? Por eso mismo las auroras boreales han llamado la atención de todos los curiosos durante cientos de años.

Todos saben que ver auroras boreales es un plan verdaderamente arriesgado. Solo se ven desde unos pocos sitios del mundo, solo aparecen durante unos pocos meses al año, se necesita que los cielos estén despejados, y, además, una alta actividad solar. Es decir, puede ser que te gastes medio sueldo para ir a ver auroras y que la mala suerte te haga volver a casa sin haber visto ninguna (y encima con un resfriado). Aun así, tú quieres ver auroras boreales.

Y bien, ¿cuánto suele costar ver auroras boreales?

Pues uno echará ojo a Internet y se encontrará ante los siguientes gastos:
  • Un sitio donde dormir. Los alojamientos en Tromsø son espectacularmente caros y no encontraréis alojamiento por menos de 100 €/noche/persona.
  • Los tours para ver auroras cuestan alrededor de 90 €/excursión/persona (6 horas).
  • Comida. El precio de un menú en un restaurante ronda los 50 €/persona y si prefieres algo más barato como comida rápida o comer de supermercado te supondrá unos 10 €/comida.
  • Gastos sorpresa. Precio del transporte desde el aeropuerto (alrededor de 12 €), los calcetines que me he traído son muy finitos...
Entre pitos y flautas, para un viaje de 3 noches nos plantamos en unos 800 € (sin contar el precio del avión) en el que nadie nos garantiza ningún éxito. Pero tranquilo lector, porque si estás dispuesto a renunciar a tus comodidades, te enseñaré cómo vivir la experiencia sin que tengas que vender un riñón en el mercado clandestino.


1. Alquila un coche. Será tu medio de transporte, tu casa y tu guía para seguir las auroras.

Alquilando un coche nos libraremos de los gastos más importantes del viaje:

  • Nos ahorramos el gasto del alojamiento. Eso implica una notoria diferencia con las expectativas que uno tiene ante unas vacaciones cotidianas. Dormir en un coche con -15º de temperatura puede ser un infierno, así que ya puedes preparar un buen saco de dormir y estar preparado para dormir en forma de tetrix. Además, cuando tu coche es tu casa, ni siquiera tienes un sitio donde ducharte. Como mucho podrás echarle morro y ducharte en la peculiar ducha que te has encontrado en la oficina de turismo, o quitarte la vergüenza para jabonarte un poco en los grifos de los baños públicos del aeropuerto. Así nos las apañamos los pies-sucios. A cambio, tendrás el privilegio de poder colocar tu hotel “media-estrella” allá donde tú quieras, y quizás tengas la suerte de echarte a dormir viendo auroras boreales sobre tu cabeza (como nos pasó a nosotros).


  • Nos ahorramos el gasto de los tours turísticos. Siempre me ha gustado quitarme a los intermediarios del medio. Los tours presumen de un asesoramiento especial en auroras, ya que ellos son los que viven allí y tienen todo el conocimiento para saber dónde y cuándo salir a por las auroras. Nada más lejos de la realidad, todo lo que ellos te ofrecen lo puedes conseguir tú solito.


    Previsión: Para saber cómo de buena es una noche, existen diferentes páginas muy profesionales (como aurora-service.eu) dónde tú mismo sabrás cómo de bonita se nos presenta. Los únicos parámetros a tener en cuenta son el pronóstico del cielo (nos interesa que esté lo más despejado posible) y el valor KP que nos interesa que sea lo más alto posible (nosotros tuvimos dos noches de KP 4 y una noche de KP 3, y nos hinchamos a ver auroras las tres noches).

    Localización: Para saber cuál es el mejor sitio para verlas, no tiene mayor misterio: la isla de Kvaløya. La isla de Kvaløya tiene únicamente dos carreteras (una por cada extremo de la isla, la más bonita es la de arriba) y es el sitio ideal para ver las auroras porque te evitas la contaminación lumínica de la ciudad de Tromsø (además de tener unas vistas espectaculares). En cada paradero de la carretera se ven muchísimos autobuses de las agencias turísticas, por lo que fácilmente uno deduce que al final todas tiran para el mismo sitio (sin depender de los pronósticos particulares de cada día).


  • Nos ahorramos cualquier tipo de coste adicional de desplazamiento. El coche lo alquilamos en el mismo aeropuerto por lo que tendremos total libertad para desplazarnos de un lado a otro durante toda nuestra estancia. No tendremos que pagar los caros viajes de transporte público y podremos decidir desde que sitio queremos fotografiar la siguiente aurora boreal (sin depender de la agencia u otros clientes).



  • 2. Lleva tu comida desde casa.

    Tanto si facturas tu maleta como si no, puedes llevar contigo toda la comida que quieras. Si estás dispuesto a alimentarte a bocadillos, barritas, frutos secos y fruta durante varios días, conseguirás ahorrarte un gasto importante. Se hace muy duro desayunar, comer y cenar durante tres días lo mismo y es muy difícil no caer en tentaciones. Pero creedme cuando os digo que la comida en Noruega es excesivamente cara, sino vosotros mismos lo comprobaréis cuando os pidan 7 euros por una cerveza sencilla o 3 euros por la botella de agua más barata.

    ________

    Si tenemos en cuenta estas dos cosas, todos nuestros gastos se reducen al alquiler del coche, el gasto en gasolina y la comida traída desde nuestras casas. Nosotros alquilamos un Ford Fiesta con seguro (con ruedas de nieve y asientos calefactables) por 232 € para 3 días / 3 noches, lo que nos supuso un coste de 116 €/persona. Nos gastamos un total de 30 € de gasolina en movernos por las noches en busca de las mejores perspectivas (podíamos habernos gastado menos si no nos hubiéramos movido tanto). Con 40 € de comida de marca blanca de supermercado debería ser suficiente para comer durante tres días.

    En total, podemos conseguir el viaje por 186 €/persona (sin incluir vuelos), con lo que ¡¡nos ahorramos el 77% de nuestra previsión inicial!!


    Así que ya sabéis gallos, si tenéis ganas de disfrutar de esta increíble experiencia y estáis dispuestos a dejar las comodidades de lado, ya tenéis un plan relativamente barato para este invierno.

    febrero 02, 2017

    Lo que NO haré en Filipinas: tiburones ballena en Oslob


    En nuestra cruzada por conseguir un mundo lo más justo posible para los animales hemos de decir "no" a muchas cosas que, desde un punto de vista egoísta, nos encantaría hacer. ¿A quién no le molaría nadar con el pez más grande del mundo?

    En Filipinas, concretamente en la localidad de Oslob, existe un 100% de probabilidades de ver al tiburón ballena, especie recientemente añadida a la lista de animales en peligro de extinción. Pero esta probabilidad no viene dada por condicionantes naturales.

    El filón del turismo ha dado lugar a un auténtico zoológico al aire libre en Oslob, en el que los viajeros pagan por ser llevados hasta un punto en el mar en el que se concentra un gran número de estos animales. El avistamiento es una certeza, y la posibilidad de nadar junto a ellos también. ¡Fantástico! ¿No? Mi foto para el Facebook está asegurada... Salvo que para que nosotros tengamos esa foto se está cometiendo un auténtico atentado medioambiental.


    Para mantener el circo en funcionamiento y que éste siga dando dinero se alimenta a los tiburones y se permite a los turistas todo tipo de interacciones. Esta acción totalmente intrusiva cambia completamente la vida de estos animales y afecta gravemente a su supervivencia y su futuro de diversas formas.
    • Para empezar, alimentar a un animal salvaje de forma repetida hará que cambie sus patrones de comportamiento. Dejará de sentir la necesidad de alimentarse por sí mismo y eventualmente anulará su necesidad instintiva de migrar. Esto podrá desembocar en un bloqueo biológico y reproductivo.
    • Los tiburones comienzan a asociar barcos con comida, y eso conlleva que, mientras antes esquivaban a los barcos, ahora se acerquen a ellos y corran un enorme riesgo de ser dañados por las hélices o los propios cascos.
    • La comida que reciben no se corresponde con su alimentación natural, y ello desemboca en malnutrición.
    • Nunca jamás debemos tocar a un animal salvaje, y esto es lo último que se respeta en Oslob. No solamente por el hecho de que a nadie le gusta que le toquen sin permiso ("¿Por qué tocas? ¡No toques!"), sino porque el contacto entre humanos y animales salvajes puede suponer un traspaso de bacterias (nuestras) ante las que ellos no están protegidos. Resultado: infecciones. Más aún cuando casi todos los tiburones en Oslob presentan heridas abiertas causadas por el roce con los botes.


    Creo que se nota que no iré a Oslob, ¿verdad? Y mucho menos financiaré este zoo al aire libre. Espero que tú compartas mi opinión en esto y decidas no contribuir a la explotación e intrusión ejercidas contra el tiburón ballena en este lugar de Filipinas. Si acabamos con la demanda, se acabará el negocio.

    Me he estado informando sobre Donsol, donde -aparentemente- se pueden llegar a ver tiburones ballena sin que nadie les moleste o influya en su comportamiento. Pero para confirmároslo tendré que comprobarlo por mí mismo primero. Os seguiré informando.

    Imágenes de dive-bohol.com