mayo 09, 2017

Las 20 mejores playas de Filipinas (que yo conozca)


Ni he podido visitar todas las islas de Filipinas ni he tenido la suerte de conocer todas sus playas, pero en el genial mes y medio que me he dedicado a saltar de paraíso en paraíso me ha dado tiempo a ver alguna de las mejores estampas tropicales del mundo.

He de señalar que tanto el tiempo atmosférico como la compañía tienen una influencia enorme en la forma que percibimos una playa. Así que sí, puede que vuestras favoritas sean otras, y puede que alguna de las de aquí no os parezca nada especial...
Tampoco os toméis muy en serio el orden, porque es imposible clasificar tanta belleza.

20. Playa de Alegria (Siargao)
Que esta sirva de representante para todas las playas del noreste de Siargao. Verás tantos cocoteros en ellas que te marearás. Además, si visitarlas te es excusa para recorrer la isla y conocer las poblaciones norteñas, ya habrá valido la pena.


19. Hidden Beach (Bacuit)
No podrás encontrarla desde el mar, de ahí su nombre. Aunque no es una laguna cerrada como la Secret Beach, puedes jugar a imaginarlo si entras hasta ella nadando a través del pequeño pasadizo en la pared de roca que te lleva directo a su arenal. ¡Cuidado con la cabeza!


18. Paradise Beach (Bacuit)
Incluida en uno de los célebres tours de El Nido, también podrás llegar a ella en tu propio kayak tras un buen desayuno que te aporte fuerzas. Se encuentra en Cadlao Island, justo en frente de El Nido Town. Si tienes suerte como yo, serás la única persona en ella.


17. Langob Beach (Malapascua)
Esta playa me demostró que el clima lo es todo. La visité un día sin viento con cielo azul y aquello era el paraíso. Llevé a unos amigos otro día de viento y nubes y no vi el paraíso por ninguna parte. Con buen tiempo es espectacular, y podrás ver a los niños jugar en su orilla.


16. Kota Beach (Bantayan)
A no ser que la visites en Semana Santa, es probable que la tengas toda para ti. No te limites al arenal que hay frente al resort del mismo nombre, y anda un poco hacia los extremos para descubrir paisajes igual de espectaculares. A ciertas horas del día, las aguas de esta playa son las más claras de Filipinas.


15. Coconut Beach (Port Barton)
El nombre lo dice todo. Como aquellas del norte de Siargao, esta playa en los alrededores de Port Barton tiene tantas palmeras que marea. La visión de todas ellas sobre el calmado mar es espectacular. Puede que no sea perfecta para un baño, pero la vista la alegra como ninguna otra, ¡y nunca hay nadie!


14. Las Cabañas (El Nido)
Famosa por sus atardeceres de impresión, deberás dejar atrás los chiringuitos y llegar hasta su extremo occidental, donde la arena gira hacia el sur. Allí encontrarás los lienzos más espectaculares, con palmeras inclinadas y la isla Pinagbuyutan de fondo.


13. Playa de Pinagbuyutan (Bacuit)
Hablando del rey de Roma... Esta isla de acantilados que quitan el hipo tiene en su base una joya en forma de arena blanca y cocoteros. Quizás sea por las verticales paredes que la custodian, o porque es perfecta en sí misma, pero merece una visita.


12. Playa de Virgin Island
No es que la isla sea muy "virgin", pero no podemos negar que su playa es de las que molan. Aunque han modificado demasiado el aspecto de esta blanca orilla, el agua turquesa y transparente sigue intacta y preparada para un genial baño.


11. 7 Commando Beach (El Nido)
Accesible sólo en barco, su belleza la ha hecho famosa en el entorno de El Nido, y forma parte de uno de los tours de island hopping. Cuando hay mucha gente en ella será difícil disfrutarla, pero no nos equivoquemos, sin mil chinos de por medio ésta es de las buenas.


10. Banul Beach (Coron Island)
Seguramente encontrarás alguna foto de Banul en esos folletos turísticos que promocionan Filipinas. Sus agujas kársticas parecen empujar a los humildes kubos (casetas para comer) hacia las cristalinas aguas. Tendrás que frotarte los ojos.


9. Playa de Daku Island
La podrás visitar como parte del island hopping de Siargao y probablemente pases menos tiempo en ella de lo que te gustaría. Es un buen sitio para comer, ya sea en uno de sus kubos o a la sombra de las miles de palmeras que guardan su arenal.


8. Paliton Beach (Siquijor)
En una isla que, supuestamente, no iba a aportar nada en cuanto a playas se refiere, me encuentro una de las mejores de todo el país. Un arenal cubierto por altas palmeras que se inclinan hacia el agua turquesa. ¿Qué más podemos pedir? ¿Atardeceres de infarto? Los tenemos.


7. Papaya Beach (El Nido)
Normalmente eclipsada por su vecina 7 Commando, Papaya resultó ser una sorpresa que me enamoró. No es excesivamente grande, tiene un campo de cocoteros en el que te puedes perder (y jugar a baloncesto), y la mayor parte del tiempo la tendrás toda para ti.


6. Talisay Beach (Bacuit)
Protegida del mar abierto por las escarpadas islas de Bacuit, esta estrecha playa separa las verticales paredes de roca de la cristalina orilla. No hay mucho para hacer -además de snorkeling- pero da igual, porque te pasarás las horas mirando el color del agua.


5. Playa de General Luna (Siargao)
Siargao está rodeada de playas espectaculares, pero mi favorita es la que quedaba al lado de "casa". Una larga extensión de arena clara sobre la que reposan innumerables palmeras. Bajo ellas podrás encontrar resorts, perros que se hacen amigos tuyos, familias que pescan... ¡y un cementerio!


4. White Beach (Port Barton)
Es perfecta. Tan perfecta que es privada y hay que pagar 25 pesos por estar en ella. Pero da igual, porque ese precio es insignificante considerando los colores y formas de todo en esta playa. Túmbate en una de sus hamacas y mira a tu alrededor. No, yo tampoco me lo creía.


3. Kagusuan Beach (Siquijor)
Otra pequeña gran sorpresa de la isla embrujada. Hay que pagar por entrar y el acceso es algo complicado, aunque puede que por eso la conozca tan poca gente. Entonces, ¿merece la pena? Totalmente. Una serie de calas separadas por grandes bloques de piedra con el agua más turquesa que puedes encontrar.


2. Playa de Kalanggaman Island
Podría aparecer fácilmente en un listado de mejores islas del mundo. Su gran reclamo, una afilada lengua de arena blanca que corta el mar cristalino. Se suele visitar desde Leyte o Malapascua en un día, pero también puedes quedarte a dormir en ella.


1. Playa de Guyam Island
Hablar de esta playa es hablar del islote en general. Con poco más de 200 m², Guyam, en medio del Océano Pacífico, protegida por el arrecife que rodea Siargao, es una de esas imágenes que sólo ves en los catálogos de viajes. "Es probable que yo nunca esté ahí" piensas... ¡Te equivocas! Su pequeño tamaño, la sombra de sus palmeras, el verde de su suelo herboso, el brillo de sus aguas, hacen que parezca irreal. Tremendo paraíso.


BONUS: Aguas de Balicasag
No llegamos a pisar la playa de Balicasag, me mantuve todo el tiempo o bien sobre el barco o bien bajo el agua. Pero debo reconocer que, al margen del tesoro submarino que hay aquí, las aguas que rodean esta isla son absolutamente increíbles, y seguro que su playa también lo es.

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mayo 07, 2017

Subiendo al cielo, bajando al moro. Mochilero en Marruecos

Artículo escrito por Ander Gil:

- Oye Ander, ¿dónde te vas de vacaciones?
- Me voy a recorrer Marruecos de mochilero, con dos amigos.
- ¡Estáis locos! ¿Cómo vais a esos sitios? Tal y como están las cosas... a ver si os va a pasar algo...
Los prejuicios hacia la cultura árabe y los musulmanes, por desgracia, están a la orden del día. Y he decir que el remedio más efectivo para combatir este y otro tipo de prejuicios culturales es viajar, descubrir mundo.

Marruecos atrapa. Llegas a Marruecos con prejuicios, con todas esas imágenes de los peligros que acechan en las calles marroquíes, cosa que nos venden los medios de desinformación. Pero al poco tiempo de llegar, cuando te saludan desde la puerta de una casa, cuando ves la sonrisa de los niños, cuando escuchas por primera vez la llamada de la mezquita, entonces te das cuenta de que lo mismo no tenías ni idea de qué es Marruecos.
Tras siete días viajando desde el sur hasta el norte, pasando por el desierto y el alto Atlas hago un balance de mis primeras impresiones.


Lo primero que este lugar me ha aportado es un golpe de humildad. No es que haya viajado mucho pero Marruecos no se parece a nada que hubiera visto antes. Este es un lugar que tiene mucho que ofrecer y más aún cuando te vas quitando la venda de los ojos. Si vienes con odio y los tratas mal, lo olerán y te tratarán mal como en muchos lugares. Si vienes con respeto y a escucharles, te sorprenderás de la cantidad de cosas buenas que puedes obtener.

Siento un poco de vergüenza por que, estando tan cerca, supiera tan poco sobre este país. Es impresionante la cantidad de ideas erróneas que tenemos sobre esta zona del mundo. Marruecos es cercanía, contrastes, cultura, encanto, color, luz, diversidad y también un poquito de caos, aunque ordenado a su manera. Es uno de esos países donde puedes aprender que los más humildes son los más generosos y aunque convivas sólo unos días, la realidad marroquí ya te habrá enganchado.


Existen muchas agencias que se dedican a organizar viajes por Marruecos y no me cabe ninguna duda de que puede ser una opción interesante. Sin embargo, esta vez, el hecho de ir por nuestra cuenta ha sido un punto muy a favor. A parte de haber sido un viaje muy económico, ha resultado más interesante, más fresco, descubrir el país por nuestros medios sin la ayuda de un guía ni la seguridad de un grupo organizado, dejando las puertas abiertas a la auténtica aventura. Muchas veces los viajes organizados nos llevan tan deprisa de un lado a otro que apenas tenemos tiempo de conocer algo más del camino, perdiendo la ocasión de tratar con la gente del país o de disfrutar de los magníficos lugares que podemos encontrar.

De Marrakech me quedo con su medina (ciudad antigua amurallada), una ciudad que ofrece color, sabor, olor y algún regateo que otro. Un lugar con ambiente tanto diurno como nocturno, rodeado de diferentes tipos de bazares de ropa, comida, artesanía, barberías... teniendo como punto de referencia la gran plaza de Yamaa donde podrás encontrar encantadores de serpientes, artistas callejeros, malabaristas y una gama de lunáticos inofensivos durante todo el día.


Convivir con los Bereberes, aquellos con una cultura de historia milenaria, entre aldeas de barro colgadas en las laderas del Atlas, es algo que deja huella. Uno aprende a disfrutar del lento ritmo de vida en estos pueblos, de sus pequeñas chozas de barro y paja, de su gente, gastronomía y sus paisajes al margen del turismo masivo y de cualquier contaminación de la vida moderna. Lugar idóneo como golpe de realidad, que te hace reflexionar, valorar lo que tienes y darte cuenta que con poco también se puede ser feliz.

Merzouga, desierto del Sahara. Aunque montar en camello tenga sus consecuencias, es una experiencia obligatoria donde poder disfrutar del silencio del desierto, dormir en jaimas o al aire libre viendo las estrellas, subir por las dunas descalzo, cenar a la luz de las velas y disfrutar con sus habitantes de una velada a ritmo de rito bereber.


Chefchaouen, o también conocida como Chauen, a pesar de ser destino turístico de los amantes del hachís, no debe faltar en el viaje de cualquiera que visite Marruecos. Lugar de ensueño en el que perderte por las estrechas calles de la medina, rodeado de casas azules celestes, niños corriendo y jugando alegremente que hacen que por momentos te sientas protagonista de un cuento. Si fumas porros y en Chefchaouen no das con ellos, es probablemente que sea porque ya estás muy fumado.

Aunque solo hayan sido unos días conviviendo con la realidad marroquí, ha sido suficiente para engancharme. Vuelvo a casa, pero con otra perspectiva del mundo a antes de viajar a Marruecos. Y ya estoy preguntándome cuando será la próxima vez que visite este país vecino, tan cerca y a la vez tan desconocido.

حتى ذلك الحين مراكش

febrero 28, 2017

Cosas que no pueden faltar en mi mochila de viaje


Cuanto más viajo, más me doy cuenta de que hay ciertos elementos sin los que me resultaría muy difícil viajar. Algunos son más imprescindibles que otros, pero si tendría que hacer una lista de aquello que sí o sí meteré en mi mochila, sería la siguiente:

Mosquitera
O como a mí me gusta llamarla: el mejor invento de la Humanidad. Yo tengo un dicho: con una esterilla y una mosquitera se puede dormir en cualquier parte. Eso es un lujo. Con ella ninguna manada de mosquitos podrá arruinarme la noche.

Las mosquiteras son baratas y puedes encontrarlas en Internet: consíguela en Amazon

Saco sábana
Si habéis viajado sabéis las camas que se ven por el mundo... Si todavía no habéis viajado lo veréis. Siempre podremos elegir dónde quedarnos y dónde NO quedarnos, pero hay veces que no tenemos más remedio que aceptar el agujero de la muerte para dormir. En ese caso, un saco sábana puede evitar que se te caiga la piel del asco.

El mío lo compré en Decathlon, pero también podéis conseguirlo en Amazon

Cámara de fotos
No es imprescindible para viajar, pero yo me moriría sin ella. Siento la necesidad de inmortalizar todo lo que vivo, y cuando se dan esos momentos únicos que probablemente nunca se vayan a repetir, la cámara es una manera de hacerlos eternos.

Intenté orientaros sobre qué cámara llevaros de viaje en este enlace

Libreta de apuntes
Los momentos irrepetibles que se dan durante un viaje no solamente están en el paisaje, sino también en nuestra mente. La única manera de guardar estos es escribiéndolos. Una pequeña libreta y un bolígrafo son perfectos para ello. Yo, además, tengo que apuntar todo lo que me va pasando ¡para contároslo luego! También es una manera efectiva de llevar una cuenta del presupuesto.

Equipo de snorkel
No viajéis a Berlín con unas gafas y tubo, por favor. Me refiero a lugares exóticos o bañados por aguas bajo las que hay cosas interesantes que descubrir. Llevar vuestro propio equipo de snorkeling no ocupa mucho y os ahorraréis alquilarlo siempre que lo queráis utilizar. Creedme, ciertos fondos acuáticos lo merecen.

Sin él no habría podido ver tortugas en las islas Gili

Botiquín
Esto no sólo me parece necesario, sino que os insto encarecidamente a llevarlo. No tenéis por qué llevaros una ambulancia con vosotros, pero sí conviene que os hagáis con medicamentos básicos, desinfectante, gasas, tiritas... lo metáis todo en una bolsita y lo guardéis en la mochila. Para desinfectar, tratar, o mantener limpia una herida os puede servir, y eso ya es un mundo.

Recordad contratar un seguro de viajes. Os puede salvar la vida (y el bolsillo).
El mío es éste

Máquina de afeitar
Probablemente de lo más prescindible en esta lista, lo sé. Pero, ¿me imagináis varios meses sin recortarme la barba? Yo sí, y no es bonito. Si sois hombres y no os apetece cargar con ella, seguro que encontraréis algún barbero.

Carpeta de documentos
Seguro que si habéis hecho un gran viaje os habrán recomendado fotocopiar el pasaporte, llevar una copia del DNI, etc. Es un buen consejo. Todos estos documentos pueden llevarse en una única carpeta de plástico. Yo suelo meter otras cosas, como los billetes electrónicos de los vuelos, la póliza del seguro, un papel con números de teléfono de embajadas, familiares... Vamos, una carpeta de seguridad. Con ella viajo más tranquilo.

¿Es India como la pintan? Impresiones generales de nuestro viaje a la India

Por Unai Martin Mendiguren

     Dicen de la India que es una bofetada para los sentidos y el alma. Que reúne a su vez lo mejor y lo peor del ser humano. Que es un viaje que marca un antes y un después en nuestras vidas. Que o la amas o la odias. O las dos. Pero que seguro que no pasará desapercibida.


Los que ya me conocen saben de sobra que me guío por experiencias fuertes; que a mayor impacto más lo disfruto; que lo que busco es aquello que me deje con la boca abierta (independientemente de que sea grato o no). Y por eso mismo, la India ha sido desde que tengo uso de mentalidad mochilera mi destino número uno. En otras palabras, India tenía las expectativas por las nubes.

¿Y ha cumplido las altísimas expectativas? Indudablemente sí. Y aunque reconozco que al principio sentí cierta decepción, la India me ha ido mermando el alma progresivamente. A un día de tomar mi vuelo de vuelta, puedo decir que la India es de lejos el lugar más irreal que he estado jamás.

Y es que la India es una mezcla de olores. La India es un niño hambriento tirándote de la manga para pedirte comida. La India es decenas de hombres en el suelo que no sabes si están muertos o lo están rozando. La India es cientos de coches en un cruce a punto de tener un accidente. La India es un río compartido por vacas, gente duchándose, mujeres lavando la ropa, muertos flotando y turistas en barcas al mismo tiempo.


Sorprende. Sorprende mucho. Y más aún si vas a buscarle las tripas. Nosotros (y aprovecho para agradecer a Laura su predisposición para intentar saciar mi curiosidad) hemos ido en busca de la calle más oscura, del barrio más sucio y de las personas más repulsivas. Y lo que nos hemos encontrado no tiene palabras: me he sentido en el mismísimo apocalipsis en el crematorio de Varanasi, he estado a puntito de vomitar en un barrio invadido por cerdos y a puntito de llorar tras ver a un pobre hombre sin piernas arrastrarse por los suelos.


En definitiva, la India es como la pintan, o peor.


Por Laura Gutiérrez Ormaechea

     India es un destino que tenía en mente desde hace mucho tiempo; y en mi cabeza sabía a lo que me exponía al venir aquí… o bueno, más bien eso creía.


Antes de empezar el viaje me dedique a leer un montón de blogs, a ver vídeos de Internet, documentales, artículos... con el fin de no dejarme nada por ver ni por hacer y de prepararme psicológicamente a lo que me iba a encontrar (vacas comiendo de la basura, niños desamparados por la calle, tendidos eléctricos de asombro, caos en las calles…), pero una vez en India y viviéndola tal y como lo hemos vivido nosotros, siendo uno más, ha hecho que ninguna preparación sirva de nada y que los sentidos estén a flor de piel a cada instante.

La acogida que hemos tenido ha sido brutal. Ir paseando por las calles y que la gente te vaya parando para preguntarte de dónde eres, cómo te llamas o qué tal te ha ido el día son cosas que no se ven en todos los sitios; y mucho menos que te inviten a formar parte de sus celebraciones.

Y no me puedo quedar sin mencionar esa ciudad, para mí, de sabor agridulce, Varanasi. Tan espiritual y tan llena de sorpresas. Impactantes sus calles, llenas de gente al borde de la muerte, repletas de mendigos y de gente discapacitada que, por desgracia, no tiene donde caerse muerta y que deambula de un lado para otro. Pero además de por todo esto, Varanasi es conocido por sus cremaciones en el río Ganges, cremaciones en vivo y en directo, abiertas a todo el que se digne a pasar y tenga el valor de mirarlas y que personalmente a mí me dejaron el cuerpo helado.


Todo este remolino de sensaciones es India, y es lo que te hace quererla.