febrero 06, 2018

Mis 10 imprescindibles para hacer en PENANG


La que para mí fue la gran sorpresa de Malasia guarda innumerables tesoros culturales y naturales que no te puedes perder. George Town, una joya con la misma riqueza histórica que varios países juntos, es una ciudad que no puede dejar indiferente. Hay mucho para hacer allí, pero yo tengo mis imprescindibles. ¿Qué hacer y ver en Penang?

1. Alojarte en el casco histórico
Lo primero: instálate. Encuentra un bonito lugar donde alojarte en George Town, pero no cometas el error de hacerlo lejos del centro. En el propio casco histórico, entre arquitectura colonial y obras de arte, tienes a tu disposición hostales baratos y acogedores.

Encuentra tu alojamiento en George Town pinchando aquí
Booking.com

2. Apuntarte a un tour gratuito
No dejes pasar la oportunidad de unirte a los tours gratuitos que todas las mañanas recorren George Town acompañados de un cultivado guía. Solamente tienes que acercarte a la oficina de turismo antes de las 10 de la mañana. Una sencilla ruta te mostrará lo mejor de la ciudad y conocerás la historia y las costumbres que hay detrás.

Puedes leer mi experiencia en este post.

3. Explorar sus barrios multiculturales
El tour gratuito te mostrará lo más vistoso de la ciudad, pero te recomiendo visitar sus diferentes barrios una vez más, a tu ritmo. Podrás deleitarte más tranquilamente con los colores del templo hindú Sri Mahamariamman o la solemnidad árabe de la mezquita Kapitan Keling. A ciertas horas de la tarde, la multiculturalidad tomará la forma de ajetreados mercados callejeros.


4. La ruta del arte callejero
Aunque gran parte del encanto de George Town es histórico, un enorme atractivo de la ciudad es muy reciente: el arte callejero. Escondidas en calles y paredes hay infinidad de pinturas que podrás ir coleccionando a medida que las encuentres. Mis favoritas son las que interaccionan con objetos reales.

La ruta que hice yo está en este post [Mapa].

5. Probar la comida callejera
Uno lee en muchos sitios que la gastronomía en Penang no tiene parangón, pero hasta que no se prueba no se cree. Y sí, es totalmente cierto. No te pierdas una cena en alguno de los puestos callejeros que llenan Lebuh Chulia por la noche. Repetirás.


6. Comer/cenar en el Tek Sen
Muchos establecimientos no tienen nada que envidiar a la gastronomía callejera en George Town, pero es que uno en especial es un tesoro nacional. A ciertas horas, fuera del Tek Sen, decenas de personas esperan a recibir una mesa. ¿Por qué? Porque la comida es tan buena que parece de otro mundo.

7. Disfrutar del ambiente nocturno
Tras la cena, Lorong Love y sus alrededores, digamos la zona mochilera, se llenan de gente que abarrota las terrazas de los bares para hablar, tomar algo, o incluso bailar en medio de la calle al ritmo de la música en directo. Consulta el Micke's Place y sus conciertos.



8. Visitar el Parque Nacional de Penang
También hay tiempo para lo salvaje y lo verde en Penang. En menos de una hora puedes llegar a su Parque Nacional e iniciar una de sus rutas a través de la selva. Llegarás a unas solitarias playas y con suerte verás varanos, monos, tortugas, pájaros tropicales...

Puedes leer cómo fui yo en este post.

9. Visitar el templo Keh Lok Si
Hay que alejarse algo más para ver el imponente Keh Lok Si, el templo budista más grande de Malasia. Allí podrás observar de cerca la ritualidad religiosa de herencia china. Una visita a este enorme complejo te ofrecerá, además, una vista panorámica de todo George Town.


10. Descubrir nuevos rincones
Pero Penang, y en especial George Town, es tan rico y variado que siempre habrá algo más que ver, algún nuevo rincón que descubrir. Así que, más allá de todos estos consejos que te damos en Internet, no dejes de explorar la ciudad, porque puede que encuentres cosas que los demás no conozcamos.

febrero 04, 2018

Excursión en Bantayan: una Virgin Island muy poco virgen

Durante la cena en MJ Square, Bea, Mari, Roberto, Carolina, Andrés y yo estuvimos planteando la posibilidad de hacer algún plan juntos al día siguiente. Alguien comentó "A mí me gustaría ir a Virgin Island, ¿qué os parece?", y todos estuvimos de acuerdo. Era un plan que, como grupo de seis personas, nos venía al dedillo. Sólo habría que hablar con algún patrón de bangka para que nos llevara hasta allí. En Bahay Kubo hicieron de intermediarios y una bangka nos esperaría frente a la guesthouse por la mañana.

Bangka a Virgin Island: 1000 PHP 18,8 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
(entre 6 personas)

Se nos recomendó comprar nuestra propia comida, así que antes de embarcar nos desperdigamos por Santa Fe en busca de algo que pudiésemos llevar pero que no hubiera que cocinar. Bea y yo nos hicimos con fruta, latas de bonito y pan bimbo en el supermercado del pueblo. Suficiente.

Hace no mucho (y podéis comprobarlo echando un vistazo en Google Maps) Virgin Island era eso: una isla virgen. Poco más había allí que alguna caseta y unas cuantas palmeras. Alguien le vio el filón a este trocito de paraíso y, hoy en día, es una isla privada para cuyo acceso hay que pagar un entrance fee.

La tarifa base son 500 PHP 9,4 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por dos personas, y a partir de la tercera se suman 100 PHP 1,88 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)
por cada persona. Es decir:
Fee de Virgin Island (6 personas): 900 PHP 17 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)


La primera impresión de la isla fue de asombro ante su blanca orilla y sus aguas transparentes pero, aunque el lugar está bien acondicionado, en alguno de sus tramos resulta demasiado artificial. Gran parte de su playa ha sido remodelada y el hormigón (aunque colocado con cierto estilo) le quita bastante encanto.


Pero no se puede negar la belleza de estas aguas y no es difícil sentirse relajado, tumbado a la sombra frente a este mar turquesa. A eso habíamos venido, así que no nos arrepentimos de apostar por esta excursión.


De todas formas, si me preguntarais si merece la pena pagar por esta isla, os diría que depende de la climatología. Si el mar no está tan bonito como aquel día, quizás no valga su precio.



El viaje de vuelta a Bantayan fue realmente bonito, con el sol anaranjado pegándonos de lado, las piernas fuera del bote, y el mar de aguas claras salpicándome en los pies. Algún que otro pez volador desafiaba su naturaleza acuática a nuestro paso.


Se aproximaba mi última noche en Bantayan y me resultaba curioso hacer una comparación entre mis emociones al llegar a ella y mis sentimientos al irme. Había llegado solo, sin alicientes, aburrido, e inicialmente eso me había impedido valorar y disfrutar de mi estancia. Pero, por el contrario, había acabado satisfecho, reconciliado con Santa Fe y acompañado de nuevos amigos. Hasta ese punto puede cambiar la experiencia mientras viajas, de verlo todo negro un día a deslumbrante el siguiente. Todo depende de cómo mires las cosas... y de quién esté a tu lado para disfrutarlas.


Diario anterior: Bantayan, ¿la isla que me decepcionó?
Diario siguiente: PROXIMAMENTE

febrero 01, 2018

Guía de foto nocturna: Cómo fotografiar las ESTRELLAS


Uno de los primeros retos que un fotógrafo amateur se propone es el de conseguir una foto nocturna de las estrellas. Seguro que lo habéis pensado, ¿a que sí? Una de esas preciosas instantáneas de la Vía Láctea brillante y colorida... ¿Pero cómo se hace? Aunque no es especialmente difícil, sí requiere su conocimiento de la técnica. Vamos allá:

ÍNDICE
¿Qué necesitamos?
Preparando la fotografía
1. Encuadramos
2. Parámetros
3. Disparamos
Postproducción

Antes de leer este artículo deberías conocer los
Conceptos técnicos básicos de la fotografía

¿Qué necesitamos?
Cámara: Lo siento, tu smartphone no va a bastar. Para este tipo de fotos necesitarás una cámara solvente, con un buen sensor y modos manuales completos. Algunos me preguntabais si una compacta serviría... Si os deja modificar Velocidad de obturación, Apertura de diafragma e ISO, puede valer, aunque no dará resultados tan buenos como los de cámaras DSLR o EVIL.

Objetivo: La lente deberá ser de una focal amplia, para poder cubrir el mayor espacio de cielo y paisaje. Os recomiendo que no sea mayor de 24 mm, sobre todo si el sensor no es Full Frame (ya que la distancia focal efectiva será menor).

Trípode: Vamos a manejar velocidades de obturación muy lentas así que queremos evitar cualquier tipo de movimiento. Para ello, un trípode será indispensable.

Cielos claros: Obviamente, si queremos fotografiar las estrellas necesitaremos que no haya nubes, pero también deberemos buscar una atmósfera limpia de contaminación. Las montañas, desiertos o islas apartadas nos la ofrecerán.

Oscuridad: Para conseguir una imagen nítida de las estrellas necesitamos que la única luz que llegue a nuestro sensor sea la que ellas emiten. Debemos alejarnos de núcleos de población para que la contaminación lumínica sea mínima, y también deberemos evitar noches con luna.

Astronomía: Dependiendo de la zona del mundo en la que nos encontremos, de la época del año, y de la orografía del lugar, la Vía Láctea se encontrará más o menos a la vista, más cerca o más lejos del horizonte, se verá completa o parcial... No vamos a entrar en explicar el movimiento del mapa estelar, simplemente evita grandes obstáculos a tu alrededor (montañas, árboles...) y utiliza aplicaciones como Google Sky Map para localizar los astros si no los ves a simple vista.

Preparando la fotografía
Supongamos que hemos llegado a una magnífica isla, sin contaminación lumínica, y tenemos el cielo estrellado sobre nosotros. Quizás haya que afinar un poco la vista para localizar la zona estelar que nos interese (normalmente la Vía Láctea). ¿La hemos encontrado? Perfecto.

1. Encuadramos
Hasta que no intentas componer tu foto en completa oscuridad no te das cuenta de lo difícil que es, ¿verdad? No te preocupes, los primeros encuadres nunca son buenos. Tendremos que sacar varias fotos y ver los resultados en el visor para conseguir la composición definitiva. Recordemos que la distancia focal debe ser amplia, de esta forma cubriremos un gran ángulo del cielo y el paisaje.

2. Configuramos los parámetros
Obviamente, para llegar al encuadre perfecto debemos sacar fotos eficaces, y eso se consigue siguiendo los siguientes pasos. El objetivo es lograr una fotografía de larga exposición que capte toda la luz posible.

Velocidad de obturación (Shutter Speed): así llamamos al tiempo que la cortina de nuestra cámara está abierta y deja pasar la luz hasta el sensor. Cuanto más tiempo se abra, más luz. Fácil. Para captar las estrellas deberá ser de varios segundos, y aunque puedes optar por alargarla hasta los 30'' o elegir BULB (tiempo indefinido con control remoto), a veces no hace falta tanto. Además, recuerda que las estrellas se mueven (bueeeeno, la Tierra se mueve) y más de 20 segundos comenzará a mostrar estelas, efecto que muchas veces también se quiere conseguir.

Entonces: velocidad de obturación lenta (muchos segundos).

Apertura del diafragma (F/número): determina cuán abierto está el diafragma de nuestro objetivo. Cuanto más abierto, más luz. Facilísimo.
En este caso, la mayor apertura se corresponde al menor número en la fracción. Ejemplo: f/3.5 será un diafragma más abierto que f/8.

Entonces: diafragma muy abierto. Número f pequeño.

Sensibilidad (ISO): si os digo que a veces no hace falta la velocidad de obturación más lenta es porque con el diafragma y el ISO también podemos captar luz y compensar una velocidad más rápida para conseguir una imagen más nítida (sin estelas). El ISO, la sensibilidad del sensor, será mejor dependiendo de la cámara. Cuanto más alto, más luz, PERO más posibilidad de obtener ruido. En la mayoría de cámaras no convenía pasar de 3.200, pero en las cámaras modernas se consiguen números estratosféricos.

Entonces: ISO alta, hasta que aparezca demasiado ruido.

Balance de blancos: aunque podremos corregirlo en posproducción, estaría bien que lo pulamos in situ. Un balance de blancos ideal para este tipo de fotos nocturnas rondará los 3.800K.

Enfoque: supuestamente debemos enfocar al infinito, pero cuidado, el tope de muchos enfoques manuales no se corresponde al verdadero infinito. Normalmente, deberemos hallar el punto justo cerca del tope. Como con el encuadre, unos cuantos intentos serán necesarios.

3. Disparamos
Un consejo: para evitar que nuestra propia presión en el disparador mueva la foto, activa el temporizador.

Postproducción en Lightroom
Si has seguido los pasos previos correctamente, y las condiciones ambientales ayudan, te habrá quedado una foto chulísima. Pero... no se parece a esas fotos que ves en Internet, ¿verdad? Eso es porque todas llevan un cierto nivel de edición. No se trata de falsear la imagen, sino de potenciar la información que la cámara ha captado. Por eso, siempre os recomendaré sacar las fotos en formato RAW, sin comprimir.

¿Te animas a editar tu foto? Antes consulta
Lo que tienes que saber de la postproducción fotográfica

Aunque lo mejor en este tema es que experimentéis y encontréis vuestro estilo, los dos principales cambios que haremos serán a nivel general (toda la foto) y a nivel específico (la Vía Láctea u otros cuerpos cósmicos).

Por un lado debemos ajustar la Temperatura, que puede no ser la ideal. Tú decides si quieres darle un toque frío o cálido al cosmos.
Continuaremos añadiendo luz a la imagen, esto se puede hacer elevando mínimamente la Exposición pero sobre todo acentuando Altas Luces y Blancos.
Después, aumentando la Claridad crearemos un vistoso contraste entre los negros y los blancos.
Y potenciando la Intensidad daremos vida a los colores sin necesidad de saturarlos demasiado.

Ahora que hemos editado la foto en su conjunto, podemos concentrarnos en los astros. Si trabajamos, por ejemplo, la Vía Láctea de forma local con parámetros similares a los anteriores, conseguiremos resaltarla y acercarnos al resultado final. Seleccionamos el tamaño del pincel y vamos "pintando" allá donde queremos aumentando las Altas Luces y la Claridad. Si queremos añadirle un toque de color, podemos modificar levemente la Temperatura de cada brochazo.


¿Algo no te ha quedado claro?
Déjame un comentario e intentaré ayudarte

enero 27, 2018

Bantayan, ¿la isla que me decepcionó?

Consulta el post anterior para saber
Cómo viajé de Malapascua a Bantayan

El calor comenzaba a pegar las sábanas a mi cuerpo y los primeros rayos de sol atravesando la ventana me indicaron que era hora de levantarse. Tras despejarme decidí bajar a la playa y explorar esta esquina de la isla, cuyo infinito arenal conducía hacia el sur y doblaba hacia el oeste para formar algunas de sus playas más impresionantes, como Kota Beach.


A esta playa le da nombre el resort homónimo construido sobre ella, y aunque es un lugar idílico y fotogénico, me sobrevino un inesperado pensamiento: "¿Ya está?". Quizás es que me habían hablado muy bien de Bantayan, o que Filipinas me tenía demasiado bien acostumbrado con sus islas impresionantes, pero parecía no estar cumpliendo mis expectativas.


Viendo estas fotos, la verdad es que yo tampoco me llego a entender. Sí es verdad que, tras las celebraciones de Semana Santa, la playa estaba muy maltratada. Los visitantes filipinos habían dejado bastante basura por doquier (no, no siempre tenemos los turistas la culpa de todo...).


Pero Bantayan no es sólo playa, y no sería justo que me forjara una opinión solamente basada en su costa, así que recorrí las calles de Santa Fe e intenté librarme de cualquier prejuicio. No lo lograba, ¿qué me pasaba? El pueblo era tranquilo, tenía encanto... Pero no me llenaba. "¿Bantayan me está decepcionando?"


Creo que el motivo de esta sensación estaba en mí, en el hecho de verme solo tras días de divertida compañía, sin nada que hacer... aburrido. Si conseguía distraerme o conocer a alguien creo que empezaría a disfrutar del pueblo y de la isla que, de por sí, regalaban un ambiente amable y acogedor.

Viaje en bicicleta de Santa Fe a Bantayan
Así que me propuse llegar a Bantayan (ciudad) para encontrar un cajero y sacar efectivo, y ya de paso conocer otros rincones de la isla. Quería hacerlo por mi propio pie... o mejor dicho, por mi propio pedal. Alquilé una bici y me arriesgué a recorrer los más de 10 kilómetros que separan Santa Fe de Bantayan bajo el abrasador sol de abril.

Alquiler de bicicleta (día completo): 150 PHP 2,83 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Si la bici hubiese tenido marchas habría sido más sencillo... sobre todo porque la carretera, aunque bien asfaltada, presentaba numerosas cuestas a lo largo del trayecto. Me concentré en mantenerme en el arcén para que no me atropellaran y en disfrutar del viaje lo máximo posible. Extensos campos de cultivo se perdían en el horizonte a ambos lados. En cierto momento, comencé a contar los sapos aplastados en el asfalto, ¡madre mía, eran miles!

Otra cosa de la que carecía mi bici eran frenos, y llegado a Bantayan, entre un inmenso tráfico, ello provocó que chocara frontalmente contra una moto... Pero el susto fue mayor cuando llegué al cajero y vi una enorme cola de gente. Aparqué la bici y me coloqué en la fila. Esto iba para largo... Casi 1 hora y media más tarde conseguí sacar dinero.


Por supuesto, ya que estaba allí debía echar un vistazo al municipio, que aún sin muchos atractivos merecía una oportunidad. Unos bollitos en una bakery local me dieron fuerzas para el regreso.


Visita a Paradise Beach
Entre recuento y recuento de sapos atropellados, pensé que podía aprovechar para visitar Paradise Beach, una playa ubicada en la costa sur de la isla, entre acantilados muy atractivos para los amantes del cliff jumping. Hice uso de la aplicación Maps.me para saber qué desvío tomar, y de esta forma me introduje por caminos de tierra hasta que las señalizaciones comenzaron a aparecer.

Acceso a Paradise Beach: 50 PHP 0,94 €

Cambio: PHP 53 = 1€ (aprox.)

Como en el resto de las Visayas, abundaban las familias disfrutando de sus vacaciones de Semana Santa. Y también las algas arrastradas por la tormenta...


Este laaaargo paseo de 20 kilómetros, a parte de sudar, me había hecho ver la isla con otros ojos y aprender a apreciarla. Creo que la clave era esa, mantenerme ocupado, hacer cosas. Y cuando vi que Bantayan podía ofrecerme algo más que cortos paseos por Kota Beach, empezó a gustarme. Aquellas nubes negras se habían ido del cielo el día anterior, y hoy lo habían hecho de mi mente.


Tras ver cómo el sol perdía fuerza en la playa de Santa Fe, en Bahay Kubo me encontré con Mari y Roberto, pareja chilena, Carolina y Andrés, uruguayos, y Bea, española. Si lo que faltaba tras mi "conciliación" con Bantayan eran nuevos amigos, ya los tenía.